Ben entró en aquella discoteca con el aire del que sabe o predice una gran noche. Hay un ritmo entre funk y punk sonando y camina como empujado por el tempo, la constante rítimica de lo que suena. Ben camina dandose fuerza con los hombros, afinando un justo e indescifrable gesto en los labios, entre seductor y torpe. La ropa de Ben mas que ropa parece una feria. La mezcla de colores van del violeta al amarillo, del naranja al rosa. Lleva una corbata y unos zapatos blancos, lleva un ritmo interno que no hay quien le detenga. Ben se siente grande y si sospecha seductor. Un juego de luces y unas chicas que bailan le empujan a la pista y Ben comienza su Show. Años ensayando esos pasos frente al espejo. Y de repente todo gira alrededor del feo de Ben, del pobre Ben, del tipo que nadie hizo nunca caso. Ben despliega unos recursos de baile imposibles. La pista gira, lentamente, a su alrededor, primero las tipas se acercan haciendo circulo a su alrededor y Ben que no es que sea Michael Jackson en sus mejores tiempos, no. Ben es Ben, el dueño de unos giros y unos brincos inexplicables, imposibles para cualquier otro ser humano. Aprieta ese cuatro por cuatro de la música, la intensidad del bombo sube y la música revienta con un Pum,pum,pum,pum que a Ben le viene perfecto para uno de sus pasos mas complejos, giro en un solo pie, elevamiento de cabeza, mortal adelante y salto que emula los mates de los jugadores profesionales de la NBA. Entonces la gente gira alrededor de Ben, hay palmas, tipas increíbles que aplauden cada movimiento de Ben y Ben sabe que mereció la pena, tantas horas en el pasillo de su casa, de su madre viuda exigiéndole una vida decente, que se independizara, que creciera, y Ben ensayando horas y horas. Salto, Mortal adelante, palma, salto, giro sobre la mano apoyada en el suelo y un grupo cada vez mas grande alrededor de Ben. Entonces Ben va a mas, se libera de la corbata con agilidad, con precisión, luce camisa violeta ante el público y salta, se engancha de la bola de discoteca, de ahí salta a un foco. Abajo la gente no aplaude, no admira, abajo la gente delira por Ben y Ben se crece, y de un foco se lanza como Spiderman hasta la barra, hay un pasillo de gente que le sigue, un coro no tanto de seguidores como de fanáticos, y Ben se desliza por la barra, casi como si no pisara, sino como si de algún modo sus pies fueran patines. Y sube el tempo, el Bum, bum,, bum pone los corazones a tope y Ben con su paso mas complejo, el que solo le ha salido una vez, una vez en el pasillo de casa con su madre como testigo mientras le recriminaba que a los cuarenta debería dejarlo ya, buscarse una vida digna y dejar de vivir de esa pobre mujer pero a Ben nada le detiene hoy, nada. Y lo hace, pie atrás, agitación violenta y rítmica de la cabeza, movimiento enloquecido de los brazos, impulso, y arriba, triple mortal adelante y salto final para engancharse a la bola de discoteca. ben salta, ahí va ben, la gente grita, enloquece. primera vuelta, segunda vuelta, tercera, toca el suelo y salto a la bola, salto preciso, fuerte y alto hacia la bola que está arriba, en el techo de la discoteca, la gente ya no aplaude, la gente flipa con Ben, Ben hipnotiza al graderío. y salta, y va y va y se pasa de largo y sigue y va, se va eterno, se pierde en en infinito cielo universal mientras se minimiza el color de su camisa violeta. Ahí va Ben, eterno, grandioso, sin retorno, un superman que jamás volverá....


1 comentarios:
Bárbaro el tocayo de mi cuñado. Sin duda una leyenda urbana andante, o allegro, mejor dicho bum-bum moon walk, un duro del break dance.
Bravo por él!
CL
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