viernes, febrero 20, 2009

Globo de agua

A mi no me gustaban las guerras de globos de agua. No me gustaban porque estoy en contra de cualquier forma de violencia o ese era el excelente argumento que usaba para no dar la verdadera razón que era mi exagerada tendencia a las gripes. Nu hubo guerra de globos de agua que no me costara tres días de cama y fiebres y la tortuosa voz de mi madre exigiéndome una negación rotunda a volver a entrar en guerra y yo, con la voz ronca justificando mis ataques, la posición internacional, la necesidad de posicionarse en el barrio que tanto tenía de G8, crecer como potencia, abrirme al mercado, ese mercado del amor y que en el barrio sólo se conseguía logrando una fuerza y esa fuerza mucho tenía que ver con salir airoso de la guerra de globos. Mi discurso pacifista jamás tuvo seguidores en aquel conglomerado de adolescentes en celo, belicosos y hormonados mas conocido como ONU (Organización de nuevos onanistas). El caso es que entré en guerra, esta vez porque Almudena había traído ese verano a su prima Emma a pasar el mes de julio a su casa y yo que trás largos debates internos comprendí que con Emma nada de paz, con Emma lo que yo quería era guerra.

Los procesos siguieron las leyes internacionales. Cita en la esquina para ir hasta el chino a comprar las bolsas de globos, formación de dos bandos, está vez siguiendo el criterio base Chicos vs chicas. Un criterio del que yo fui su as firme portavoz. Toda mi estrategia consistía en tener, fuera como fuera, a Emma en el otro bando. lanzarla despiadadamente mis globos hacia su camiseta, hacia su pelo, hacia su corazón. Separación de los bandos y citación del comienzo del bombardeo. Delimitación de la zona de conflicto y choque de manos para desear suerte al otro. cada bando se retira al relleno de su carga atómica, o esa metáfora de átomos que son los globos.

Al principio siempre hay un tanteo, un miedo. Evidentemente la estrategia está basada en un hecho simple: "Salvese quien pueda", moja todo lo que puedas y mantente seco si lo consigues. Mojarse pronto tiene siempre una ventaja, te conviertes en un kamikaze, en un terrorista suicida, y contra eso no hay quien pueda. Te acercas al bando contrario sin temor y no dejas títere con cabeza. Esa fue mi táctica, me acerqué por el lado de Laura y Ana, me dejé mojar haciéndome el despistado y las dejé reírse por esa batalla perdida, pero era el principio de mi guerra ganada. Ya empapado, subí por la esquina de la bodega, me escondí detrás del coche de los Losada y vi a Emma, inocente y algo perdida, pues no conocía bien los recovecos del barrio. La perseguí descubriendo su táctica que consistía básicamente en permanecer lo mas lejos posible de la zona de conflicto. La seguí varios minutos, la alcancé por detrás con dos globos bastante pesados, ella giró en la esquina del parque y se puso cerca de los bancos. Antes de mi ataque la miré un poco mas. Emma y su pelo, Emma y su piel, Emma y su falda, Emma y el mundo, Emma sobre el mundo. CAminé despacio, giré con precisión los dos globos y ví el agua, el agua eterna caer sobre el pelo de Emma, sobre el cuello de Emma, sbre a camiseta de Emma, sobre los brazos de Emma y giré la mirada y ví su cara, sus ojos cerrados y escuché su suave grito y una sonrisa, la sonrisa mas dulce del mundo y ella veloz, ágil, que gira sus muñecas y revienta un globo en mi cara y siento el agua en la cara, en el pecho y recuerdo a mi madre, imagino los tres dias de cama que tanto van a merecer la pena y de repente por la esquina de la calle veo venir una inmensa riada, millones y millones de litros de agua y no comprendo y Emma mira que por la otra esquina viene mas agua, una masa desatada, agua por todas partes y nos abrazamos y el río nos lleva, se lleva la calle, el barrio, los árboles y caemos Emma y yo abrazados y veo que el mundo es un globo de agua, un inmenso globo de agua que un hiperadolescente ha lanzado contra HiperEmma en ese Hiperuniverso. La tierra es un globo de agua que ha reventado en una guerra inmensa, gigante, afuera, en el lado externo del universo. Yo me quedo cayendo, eterno en los brazos de Emma.... Y aún hoy caemos fuera del globo terráqueo, fuera del globo de agua

1 comentarios:

Anónimo dijo...

FUA! Perfecta forma de describir esas relaciones amor-odio de las edades ingénuas en las que no sabíamos reconocer la diferencia entre esas dos palabras.

Como siempre, la última línea es sensacional. (No asociar con el programa de los sábados, por favor).


CL

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