miércoles, febrero 25, 2009

Circularmente cursis

A ella le gustaba que el fuera poeta, a el le gustaba que ella pareciera un poema. A ella le gustaban sus metáforas, su capacidad para encontrar los reflejos de una cosa en otra, a el le gustaba que ella fuera una metáfora, un reflejo de esto en aquello. A ella le gustaban sus palabras, a el le gustaba su nombre. A ella le gustaban sus poemas, a el su piel que era un poema. A ella le gustaban los títulos que el ponía a sus poemas, a el sus besos. A ella le gustaban sus rimas, a el sus piernas. A elle le gustaban sus estrofas, a el sus pechos. A elle le gustaba su dramatismo, a el quitarle la ropa. A ella sus cuartetos, a el sus rincones. A ella sus tercetos, a el hacer el amor. A ella su épica, a el su ojos cerrados. A ella su tragedia, a el sus gemidos. A ella sus palabras, sus silabas, sus vocales, a el seguir, no parar. A ella su finales, a el sus finales. A ella detener la lectura y mirar, a el quedarse en blanco y no pensar. A ella pasar de página, a el mirarla y quedarse en blanco. A elle le gustaba escribir poemas, a el le gustaban sus poemas, a ella que el fuera una metáfora, a el sus metáforas, a ella le gustaba su nombre, a el sus palabras...

... a ella la página en blanco, a el la página en blanco y se acabo el poema.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Cursi es lindo. Aunque me cueste aceptarlo fuera de mi anonimato, soy cursi hasta la médula, pero no se lo digas a nadie. Aunque todos lo sepan, jamás debo corroborar las sospechas ciertas de los demás.


CL

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