martes, septiembre 14, 2010

De charla

Hay conversaciones partido de tenis: Un peloteo que va de un lado al otro, raquetazos a la línea tratando de sacar de sitio al contrincante, esperando que esa última bola, afinada, precisa, no pueda ser devuelta. Son las más filosóficas. Hay otras tipo partido de futbol y aquí hay varias modalidades: Están las de un equipo tocando, triangulando, moviendo el balón, ante la pasividad ofensiva del otro, que encerrado atrás espera sorprender al contraataque: Estas son, generalmente, las del torpe seductor. Están, también esos partidos duros, de ida y vuelta, dos equipos lanzados al gol, sin miramientos, sin temor en defensa. Van y vienen las jugadas y desde fuera el espectáculo es sorprendente: Para los que observan desde fuera son de agradecer. Hay unas tipo baloncesto. Ese ritmo arrítmico del paso del tiempo del baloncesto. El marcador va en aumento y si los contrincantes lo merecen todo se decide en un minuto final de infarto, que tiene los dos elementos de los momentos sublimes, mucha táctica y técnica y una enorme dosis de pasión y nervio: Casi un debate. Y luego estás tú: Con tu conversación sin metáfora, con tu taladro incontenible, con tus palabras que se amontonan en mi oído. Estás tú, que no hay donde colocarte, no eres golf, no eres boxeo, no eres nada. Eres un montón de frases que agotan, que molestan como molesta a las 3 de la mañana el zumbido de un mosquito sobrevolando tu cama. Estás tú, que no entiendo porque me estás dando esta chapa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me asustas, porque yo estaba el otro día conversando contigo a las 3 de la mañana... ;)


Klingsor.

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