sábado, enero 07, 2012

Tierra Santa

 En Buenos Aires existe un parque temático llamado "Tierra Santa". Había pensado, inicialmente, recrear una historia con cierto toque surreal, a partir de esa localización. Juguetear con un personaje que trabaja allí, diariamente. Ubicado quizá en el muro de los lamentos o en las atracciones de la resurrección. Un actor de bajo perfil, que por los caminos enrevesados de la vida, termina trabajando en alguno de los shows del parque. El protagonista, un tipo con ausencia absoluta de fe, diariamente ejerce de Judas en la última cena, allí, casi al final del parque, donde los niños y las señoras llegan exhaustos, delirados. Allí nuestro héroe sufre diariamente la tragedia de ser el traidor, el tipo que todos miran mal, el enemigo señalado, el aceptado miembro débil, frágil, corruptible. Algunos niños le insultan en breve silencio. Las madres o abuelas explican con recelo, con una mirada inquietante, que ese, aquel de allí, el que está sentado a la izquierda, fue el que reveló el lugar donde podía ser capturado Jesús. Mientras fantaseaba con la posibilidad en mi cabeza, traté de encontrar algunas fotos, algo de información sobre el lugar. Me di cuenta que mi ejercicio, de alguna manera quedaba obsoleto, anta la potencia de la realidad. Encontré fotos de aventureros en el parque tematico. Osados que pagan una entrada por disfrutar de los eventos y los shows. Individuos que se habían fotografiado con Jesús crucificado, en su agónica travesía. Encontré la web del lugar. Vi los circuitos, los shows disponibles y finalmente leí testimonios de los visitantes:

 "Todo lo que vimos me conecta con Dios de una manera diferente"


 Y pensé que mi ejercicio, en verdad, no tenía ningún sentido. Y no lo intenté. No lo lograría. Nada lo lograría.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Me alucina eso. Es gente que nunca se deshizo de sus amigos imaginarios.

CL

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