miércoles, diciembre 22, 2010

Lejano

Hay una sensación parecida a la psicodelia detrás de ese recuerdo. No se cual es exactamente la explicación. Creo que había cierto grado de inadaptación y que de algún modo por las noches me escabullía usando sensaciones escurridizas. Desde la ventana de aquella casa se veía una larga avenida que se iba perdiendo por un valle, el valle era hermoso de día y amenazador de noche. La avenida era solemne, un camino de luces rompiendo la negritud de aquel valle, me gustaba trasnochar mirando aquello, fugándome mentalmente, y esto no es metáfora. Visualmente seguía la estela y solía imaginar que al final, donde las luces se enredaban y se perdían en la oscuridad, todo cambiaba. Era muy joven, mucho y con esa edad se tiende a creer con fe absoluta en esas fantasías. Yo no quería vivir ahí, en esa ciudad a la que acaba de llegar. Me parecía no un lugar desagradable o feo, no. Me parecía un lugar lejano, muy lejano y resulta extraño habitar en un sitio lejano. Todo está lejos, como si no perteneciese, como si todo, constantemente, sucediera en otra parte y está lejos y tu estás allí. De algún modo nunca estás porque nunca llegas. Así que el juego de esa avenida que de algún modo parecía una autopista cósmica de vuelta, me producía una forma de huida. En esa huida había música y luces, y formas no del todo comprensibles, como si para llegar hasta allí hubiera atravesado no se que galaxia de planetas en constante transformación. Creo que dentro de aquella ansiedad por escapar había algo amable. También se disfruta en la extrañeza, en lo que se nos escapa. Era agradable mirar por la ventana cuando todos dormían y mirar aquella avenida por la que jamás pasaban coches, y ver el valle como un hueco negro y todo hacía una forma de eco. Creo que alguna vez pensé que aquello, todo lo que ocurría en esa época, no era sino el eco del algo que sucedía en otro lado. A mi me costaba creer a veces que aquello ciertamente fuera lo real. Tiendo a pensar ahora que lo que había entonces era una enorme capa imaginada gobernando el resto de las cosas. Aquella ciudad existe, sigue existiendo, yo me fui pero está, sin embargo siempre la he visto como algo inventado. Como si realmente hubiera logrado escapar por la avenida, como si años después hubiera encontrado el camino de vuelta de aquel lugar lejano.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Talvez al mismo tiempo, en ese eco de otro lugar reflejado en aquel valle ajeno, alguien que consideraba todo aquello tan suyo y familiar soñaba despierta con lugares lejanos a lo que pertenecías y llamabas hogar.

Lo digo, porque creo en esas coincidencias.


CL

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