jueves, enero 31, 2008

Acuático

Había tortugas y moluscos alrededor. El movimiento casi de danza de las algas y plantas marinas parecía una especie de bienvenida y ahí iba yo, sin saber muy bien que pintaba en medio de ese paisaje marino. Caminé despacio, el agua pesa y ese peso del agua disminuía mi velocidad a la cámara lenta. Así que avanzaba casi sin avanzar pasos en lso que me quedaba sobrevolando brevemente y volvía alguno de mis pies al suelo, un suelo que cada vez que pisaba lanzaba casi coreográficamente un poco de arena hacía arriba, como una especie de celebración de un nuevo paso. Me encontré con unos peces. Nos miramos, ellos vs yo, con cierta inquietud, con respeto y no sin cierto temor. Ellos frente a mi y durante unos segundos sentí envidia de las escamas y casi lo reclamé, lo dije en alto aunque aquello supuso un movimiento de burbujas que no gustó del todo al pez: "Claro.... (Dije).. es tan fácil así, con escamas, tan en tu entorno que casi no tiene mérito". Frase que motivó a que todos se dieran la vuelta y se largaran de ahí, dejandome de nuevo en la soledad submarina, que tiene, si se me permite, bastantes parecidos con la soledad terrestre. Así que caminé un poco mas, ví el que podría ser el jefe de un banco de peces, lo que me hacía pensar en un banco de los de los hombres y casi casi pido un crédito, lo cual, bien pensado, hubiera sido casi surrealista. Imaginate...¡¡pedir un crédito bajo el mar!!. No hablé con el jefe, evidentemente los peces no hablan, pero no voya negar que si hay cierta comunicación. No se si será sugestión, pero me dió por pensar que había cierta telepatía entre ellos y yo. No hubo palabras, auqneu yo lo intenté un par de veces, pero si un dialogo callado por el cual entendí que ellos aceptaban mi presencia si yo no me ponía en plan humano y montaba ahí un parque tematico o una urbanización. Les expliqué, telepáticamente, claro, que mi capacidad de aguantar horas y horas bajo el agua no era una caracteristica de los humanos, al contrario, que para mi había mucho de sorpresa en llevar tanto rato bajo el agua y no necesitar oxigeno y que por lo tanto la idea de sacar rentabilidad a mi situación noi era conveniente y por supuesto nada rentable pues nadie compraria una casa ahí, nadie salvo algún buzo fanático excesivamente entregado. Así que ellos aceptaron mi presencia, o eso creí entender yo de ese dialogo mudo y caminé entre sus rocas sin riesgo de ser atacado. El conflicto, el verdadero conflicto llegó a la hora de comer, a mi me gustaba todo aquello, y tal como estaban las cosas fuera, había decidido quedarme ahí para el resto de mis dias, pero claro, ellos comen no se que peces muchísimo mas pequeños que ellos que a mi, ciertamente, no me parecen nada apetitosos y sin embargo ahí había algún Atun, que es un pescado, como bien sabe mi madre, que me vuelve loco. Disimuladamente seduje a un hermoso atún, lo lleve tras las rocas de la derecha y conversamos, siempre telepáticamente, sobre la compejidad y las diferencias entre mundo submarino y el mundo de la superficie.Una vez seducido por mi buen verbo, telepático, siempre telepático, lancé un ataqúe sútil y preciso y le di muerte ese hermosisimo atún que me iba a zampar ahí, en ese rincón escondido. Fui descubierto, condenado y expulsado. Ahora vivo en la montaña solo como carne de res. Pero los últimos analisis de sangre no han sido muy satisfactorios. Debo cambiar la dieta.

miércoles, enero 30, 2008

La canción que no fue texto

Este texto no debería ser un texto. Este texto es otra cosa, es una canción,es esta canción. ¿Como se vuelve esta canción texto?, ¿como la convertimos en lo que no es?. ¿Como logramos esa fuerza, esa sensación potente?, ¿COmo convierto esa guitarra en frases, ese ritmo obsesivo y brutal de la batería, como hago para crear un personaje que trasmita la voz nervioso de este tipo?. Este texto debería trasmitir lo que oigo ahora, ese coro repititivo, que es casi un aullido y la bateria se mantiene en el bombo y la guitarra deslizandose constante. Ahí va, no para. Crece y no crece, es constante y de constante la emoción aumenta a cada compás. El tipo suelta frases nerviosas, casi con ansiedad y un punto de tensión y ahora agregan una pandereta que lo rompe todo. El detalle, la misma nota que va variando brevemente y vuelve. Apenas una parada y vuelve y ahí el empujón es definitivo. ¿Como se hace?, ¿Como coño se convierte eso?. Una canción es una canción y no hay mas, pero eso , eso que lleva es tan tremendo, sucede tanto ahí. Rompe, rompe.La repitición, el coro, el susurro, una percusión ascendente y se frena. Se acabo.

martes, enero 29, 2008

Bajo el microscopio

Imagínate que no somos nosotros. Imagínate por un momento que somos una parte ínfima de las infinitas partes en que están compuesto nuestros cuerpos. Una de esas moléculas que navegan entre organos. Imaginatelo por un momento por que mas o menos viene a ser eso. Esta cama no es una cama, es parte de otro órgano que a su vez va formando un cuerpo en medio de esta galaxia que es una especie de exófago y ese exófago se conecta y se conduce por el sistema digestivo. Imagínatelo, imagínate que somos moléculas y que me pego a tu piel no por una decisión personal sino por que es parte del proceso universal de las cosas. O que somos átomos, y si fueramos atomos y estamos apretujados para formar una molecula por enlace covalentes o metálico, particulas de oxigeno que vibran molecularmente, somos oxigeno invisible y navegamos ciegos y decididos por esta masa que formamos juntos en medio de estas sábanas que sobrevuelan (En el fondo todo sobrevuela) por el medio de espacios abiertos. Podría ser que fueramos eso, imaginatelo, porque en el fondo lo somos, es una cuestión de dimensiones, de perspectivas, pero en el fondo igual da ser atómo, incluso la gigante molecula, que estas miniaturas que somos en el medio del oceano de gases que es el cosmos. Da igual, se trata de apretarse bien, de sentir que somos química y que esto que nos pega no es mas que enlace covalente muy superior a todo lo que hayamos decidido. Es un proceso tremendamente furioso de la química, procesos biologicos que ni siquiera entendemos, somos átomos, aosmos dos atomos formando moleculas en esta cama y todo gira... y que el tiempo... que el tiempo diga lo que tenga que decir

lunes, enero 28, 2008

En la nada

Habitaba en un profundo silencio. Rodeado de la máxima quietud. Nada ni nadie tenían acceso a ese universo estático y pausado, lleno de aire y ausente de elementos. Era así, hora tras hora. Sin sobresaltos. Así, justo así hasta que sonó el despertador. Era lunes

sábado, enero 26, 2008

Los ojos cerrados frente al sol

Con los ojos cerrados, sintiendo el sol al otro lado de los parpados que inundan este ceguera elegida momentaneamente de un amarillo caleidoscópico. MAntengo los ojso cerrados, no los abriré, prefiero mantenerme así un rato más, sintiendo que el sol dibuja formas con el filtro de mis parpados, son formas circulares, manchas que varian constantemente. Como digo, el color no es negro, no es negro lo que se ve cuando se cierran los ojos, mas cuando el sol de mediodia gobierna el mundo. Hay una tonalidad que roza lo amarillo sin ser amarillo, es también, como las formas que se dibujan, un color impreciso y dificil de perseguir, casi imposible de retener. Como si no quisiera ser nombrado por que cuando te acercas a una tonalidad, cuando crees estar llegando a una hay una variación imperceptible que ya deja de ser un color con nombre. No hay, pues, nombre, palabra para ese color inalcanzable. Mantengo los ojos cerrados en este ceguera experimental, no los abriré, trataré de no abrirlos, seguiré jugando, navegando en este espacio extraño en el que solo puedo estar yo, es algo así como el lado oscuro de la luna. Es el lado oscuro de mis ojos, el reverso, lo que se ve para dentro, lo que se da la vuelta, lo que se ve cuando estan cerradas las persianas. Lo que sucede aquí solo sucede aquí, estoy, pues, en mi galaxia, estoy dando una vuelta por el universo mas cercano y no abriré los ojos, no los abriré, por que siguen ahí y me están mirando y no quiero que sea lo último que ví, elijo esto, esta galaxia interior como última visión.

viernes, enero 25, 2008

La casa rural

Me habían invitado, quizá, para que por aquellos dias tan cargados de tristeza y obsesión, me distrajera un poco. Fuimos a aquella casa que resultó esplendida para pasar tres dias apartados de todo y aunque yo era el único sin pareja, estado ese que acababa de estrenar y que era lo que tan afectado me tenía por esos dias, acepté ir, por que me vendría bien algo de compañia, estar alejado de la rutina y distraerme hablando de otras cosas en un lugar en medio de la montaña a esas alturas de finales de invierno. Fue sencillo, había una habitación para cada una de las tres parejas e incluso una mas pequeña para mi. Llegamos a media tarde entre risas, nos ubicamos y salimos a dar un paseo por la montaña cercana mientras se iba retirando el Sol. Yo conocía sobre todo a Pablo y su chica, Pablo era amigo de siempre, mi vinculo de union con ese grupo, su chica Maria se había convertido casi en mi confidente en esos años y tenía mucha confianza con ella. Con Laura y Juan habíamos coincidido en alguna cena en casa de Pablo y Maria, cuando aún estaba con Paula y la otra pareja, Olivier y Sophie apenas les había visto en alguna fiesta. La primera noche cenamos divertidamente, tomamos algo y nos quedamos charlando un rato. Se alargó la cosa. Y terminamos, Olivier, Laura y yo, charlando mucho hasta tarde, Olivier fue al baño y Laura, me cogió la mano. Yo lo atribuí al alcohol, pero ella me dijo, seria y tajante, hazte el dormido y vete a la cama. Hice eso. Excitado ante la situación, aturdido por el alcohol y sin mucha capacidad de analisis. Me fui, entré en la habitación y durante unos minutos me sentí absurdo, extraño, esperando sin desvestirme a que se abriera la puerta. Escuché algunos ruidos por el pasillo. Entró, apagó la luz e hicimos el amor todo lo silenciosamente que pudimos.

La mañana siguiente todo fue normal y nadie había visto nada extraño. Se planteó una excursión y nos preparamos pronto para salir. Caminamos algunas horas entre árboles y algo de nieve, cruzamos el nacimiento de un rio importante y alcanzamos la parte alta de una montaña que abría hacía el valle. Todo ese paseo yo me sentí extraño y confuso, agitado por dentro pero apaciguado, de alguna manera, por el paisaje y la calma. De regreso paramos en un bar pequeño en un pueblo casi invisible a tomar algo caliente. Nos sentamos con el ruido que hacemos los de la urbe cuando entramos en esos sitios de ritmo suave. Yo me levanté para ir al baño, que estaba fuera del bar, dentro de una casa. Mientras meaba tocaron la puerta, abrí, era ella. Se lanzó a mi boca, no dijo nada, solo me besó con intensidad brutal, pero yo me aparté, esas situaciones extremas solo me resultan soportables o atractivas cuando voy ebrio, y el juego me parecía que se me empezaba a escapar, aún así, había algo en Laura que me atraía profundamente y esa atracción se estaba colando sin tapujos.

Volvimos a la casa, nueva cena pero yo solo tenía en mente, escaparme a dormir y esperar, esperar lo que hiciera falta para que fuera madrugada y todos durmieran y Laura entrara de nuevo. Eso hice, me fui a leer sin leer, estaba agitado y solo calculaba los movimientos del salón, uno auno se fueron despidiendo, y no tardaron mucho en irse todos a dormir. Apareció mucho rato después, tres o cuatro horas mas tarde cuando yo estaba al borde de la ansiedad, despues de haberme planteado cualquier opción, llamarla en la ciudad, buscarla ajena a todo esto. Apareció, apenas hablamos, nos metimos en la cama e hicimos el amor, tratando de amortiguar los ruidos que la cama hacía al chocar contra el suelo de madera. Nos quedamos quietos, luego, un rato, simplemente dije:"esto es una locura", pero ninguno de los dos dijo mas, ella se levantó y mientras cogia su ropa del suelo la pedí que no se fuera, que volviera a la cama. Entró, empezamos a hacer el amor de nuevo, lanzamos las mantas contra el suelo y en ese instante abrieron la puerta, serían las cuatro de la mañana, era Juan que encendió la luz y se quedó estático, casi congelado, el gesto era casi invisible, como el que ve la nada y responde a ello con un gesto que tratase de imitar a esa mismisima nada. Ella se levantó despacio, cogió la ropa y se quedó de pie en medio de la habitación, yo hubiera cogido el coche y me hubiera ido el resto de mi vida a dos millones de kilometros de ahí, pero no estaba mi coche y me quedé quieto en la cama esperando o un asesinato o el fin menos violento de esa situación insostenible. El tipo comenzó a llorar, parado en la puerta mirando las sabanas como si tratara de descifrar cada uno de los movimientos que Laura y yo habíamos realizado en esa cama y que se habian quedado marcados en forma de arrugas. El gritó, nunca quedó muy calro que dijo, un grito ahogado, como un lamento, no había palabra descifrable en aquel gesto de dolor intenso, pero todos se despertaron. Aparecieron, como en la peor de las pesadillas todos al borde de la puerta de mi habitación, yo desnudo, Laura en medio mirando al suelo y los demás atraidos por ese gesto extraño y potente de Juán. Me levanté, miré a Pablo y no supe que mas hacer, pero aquella escena se prolongaba absurdamente en el tiempo y nada ni nadie parecian querer detenerla. El silencio y los gestos no tenian fin. Salí de la habitación tratando de abrirme paso entre todos que estaban en la puerta, me fuí hasta el salón y me serví una copa, la bebí rápido, notñe que todos se movian, cada uno se retiraba a sus habitaciones, Juán salió a la calle y Laura entró en la habitación de ellos dos. Yo entre en la mia, cogí mi mochila y me vestí, salí de allí, comencé a caminar por la carretera de noche y sin saber muy bien que hacía. Un dia después dormí en mi casa.

jueves, enero 24, 2008

Rasgos

La última vez que vió a su madre se había marchado por la puerta y la había dejado dormida frente a la televisión, ya de madrugada y con la firme decisión de que no volvería, jamás, a esa casa. Salió a la calle y caminó por las calles de su antiguo barrio en el que se sentía un extraño después de todos esos años fuera y recordó una noche lejana, cuando entraba en la adolescencia y caminando, como ahora, por esas calles, descubrió que la mano de Natalia podría ser el lugar perfecto para pasar la madrugada. Recordó a Natalia y fumó, como fumaban entonces, sentados en un banco de un parque que en el fondo tampoco ha cambiado tanto. Volvió a pensar en su madre, en las últimas frases, en los reproches acumulados todos esos años y sintió una nausea según sacaba el humo hacía fuera. Miró el barrio, esas calles y decidió que tampoco volvería ahí, nunca. Renunciaba a esa parte de su vida, a la cara de su madre, a ese tono de voz que dificilmente soportaba. Se levantó y caminó, cogió el coche y salió de allí. Viajó toda la noche y solo se paró a desayunar a dos horas de la ciudad. En el baño se vió reflejado, los ojos, la forma de la nariz, el giro de la cara. Se secó las manos mirandose con desconfianza, incluso mirandose con desafio, con ganas de reprocharse algo, ser él, ese, el hijo.

miércoles, enero 23, 2008

Otra noche en la tierra

Desde esta ventana veo otras ventanas. Imagen sin audio. No se escucha lo que suena ahí, en eso que miro. Hay una mujer mayor que está sentada, tiene algo que no distingo en la mano y mira al frente, veo los refelejos de la televisión proyectandose en la pared, detrás de ella. Nos separa una avenida y entonces la veo pero solo escucho el sonido de los coches que pasan a esta hora por debajo. Veo otras ventanas, una pareja de unos cuarenta años, se mueven indescifrablemente por la casa, ella aparece se mueve por el salón, hace algo que no comprendo y desaparece, ahora aparece él, coge algo de un mueble y desaparece. Bien visto parece una especie de danza, un ballet de lo cotidiano. Parecen, por otro lado, movimientos ensayados, es curioso como la realidad nos impone un ritmo, un tempo y parecemos actuar dentro de esa especie de sinfonía. La pareja parece un movimiento dentro de una sinfonia, van sincronizados en ese ajetreo que no descifro, el aparece, hace algo, desaparece, ahora ella, se mueve, busca algo, mueve algo y desaparece, ahora los dos, como parte llena de sincronía dentro del numero, como patinadores artisticos deslizandose por el hielo que es la realidad, el presente. Giros en esta aparición , el se mueve cerca de ella, se ve que hablan, ella se desplaza, pasa a su lado y el gira hacía atras, hace un gesto con la mano, señala algo y ella se vuelve desplazar. Hay algo tan preciso en todo eso, tan exacto, tan definido que solo las cosas ensayadas, preparadas de antemano parecen darnos ese efecto y sin embargo esto es real, esto es lo que sucede sin saber que va a suceder y es preciso y definido por que nada se sabe del siguiente segundo, de lo que vendrá. Entre las ventanas de allí y mi ventana la avenida que deja pasar los coches, automóviles que parecen no llevar gente dentro, máquinas que pasan hacía arriba o hacia abajo momentaneamente y se pierden, parte de la pieza. Cada coche sin embargo con su dirección, un lugar al que van. Una casa, un bar, una cena, una cita, una pelicula coches que son decisiones tomadas o no tomadas de antemano. Van, pasan y se pierden, el semáforo que marca el ritmo a seguir. Ese es, en cualquier caso el audio, el sonido de lo que veo, si miro desde aquí las ventanas eso es lo que lo acompaña, el flujo de coches y motores, parte de este instante, que va variando constante, imperceptible.

martes, enero 22, 2008

Tarde en la tierra

Estuvimos sentados toda la tarde al lado de la carretera, justo al lado del rio. Vimos pasar los coches, a ratos los contabamos o haciamos estadisticas de que marca era la que mas coches vendía. Se fue haciendo de noche y veiamos la luz del atardecer tiñendose despacio, jugueteando con una gama de colores pasteles que usados en otro contesto resultarían muy cursis y casi empalagosos, pero que en aquel atardecer nos generaba una sensación de calma y sosiego muy agradable. Se iba haciendo de noche y había que volver, aunque yo hubiera deseado no volver a casa, quedarnos ahí tirados en la yerba viendo pasar los coches por la carretera y sintiendo que nada más, excepto eso, importaba. Alguien silbó, y en seguida todos silbamos y comenzamos a caminar de vuelta a casa y mientras silbabamos y dejabamos atrás el rio comentamos que lo que habría que hacer sería un grupo de silbadores, eliminar los instrumentos y simplemente silbar crear canciones compuestas por diferentes melodias y acompañamientos de silbidos, y aquello me parecía una gran idea, silbar colectivamente y llegué a casa, entré saludé y me metí en la habitación del fondo. Y estuve silbando un rato mientras miraba por la ventana. Era de noche y se veian las luces del pueblo amontonadas, evitando la oscuridad del mundo, del cosmos y silbé y sin darme cuenta volví a pensar en ella. Traté de no pensar en ella, lo intenté. SIlbé con intensidad pero ahí seguía y entonces pensé en otras cosas, me forzé en pensar otras cosas, el partido que habíamos perdido dos dias antes, el gol que fallé en los últimos minutos, pero no se iba, estaba ahí, así que me entregué y pensé en la forma que el pelo tomaba cuando pasaba por su oreja, en la curvatura de su barbilla, en el tamaño de sus pestañas o el grosor de sus cejas, pensé en ella y miré por la ventana las luces del pueblo y volví a silbar e imaginé que de algún modo, aunque inaudible, el silbido llegaba hasta ella, mínimo casi inexistente, pero llegaría, donde quiera que estuviese, que ese aire que mis labios movían se expandía y viajaba hasta lo inaudible, pero siempre existiendo, por minimamente que fuera, y la melodía que inventaba mientras silbaba la llamé "El silbido de Raquel" pero nunca mas la recordé, en el momento me pareció una melodía hermosa y compleja, pero la olvidé, como siempre pasa. Estuve un rato así, silbando en la ventana y al final me acosté y pensé que por ahí andaría viajando el silbido y que con suerte, aunque imperceptiblemente, ese aire que era mi silbido estaría llegando hasta Raquel y estaría moviendo la forma de su pelo cuando gira al borde de su oreja y me fui quedando dormido

lunes, enero 21, 2008

De noche en la tierra

Se tomó una última cerveza, se levantó de la silla y trató de salir de aquel bar mugriento, pero en la puerta un hombre le frenó y le sostuvo con la mano izquierda, en ese instante sintió toda la borrachera de golpe pero ningún vestigio de violencia. El hombre pronunció una frase pero el no comprendió y otro hombre, ambos le miraban y el sabía que algo no debía estar yendo bien, pero no sentía fuerzas como para tratar de comprender. El segundo hombre de repente le escupió y ya supo que nada terminaría bien, trato de abrirse paso pero no le dejaron. En escena apareció el dueño del bar que decidido bajó el cierre del bar y se sumo a la pareja, el trio ahora resultaba la mayor de las amenazas y la borrachera por otro lado golpeaba cada vez mas fuerte en una zona imprecisa de la cabeza. Comprendió, siempre lo había entendido así, que el alcohol infla las cosas, las llena de aire y en ese momento el trio le pareció un extraño conjunto de globos de diferentes colores y tamaños pero que se estaban deshinchando poco a poco por una apertura invisible a los ojos. Con su mal español preguntó que cual era el problema y el dueño del bar contestó, Trató de traducir mientras los otros dos le cogían del cuello y lo elevaban cuando por el fondo del bar apareció una mujer viniendo desde una zona que podría ser casi ficticia de ese local terrible en medio de una ciudad pequeña de México. La mujer observaba la escena desde detrás de la barra, ajena o casi invisible a la situación en la que él estaba metido sin saber por que. La miró desde el cristal del alcohol y de los nervios, pero comprendió que para enamorarse no hay lugar ni situación, uno se enamora y listo, y no hay que oponerse, y que si se está en peligro de muerte o con una paliza apunto de llegar a los rincones mas insospechados de la piel eso es lo de menos, el amor va a su ritmo, por su lado, pero comprendió que era con aquella mujer con quien quería vivir el resto de años de su vida, fundar un hogar, tener y criar hijos, estar unidos en los momentos peliagudos de ambas existencias, compartir los agobios de una hipoteca que axfisia a fin de mes, hablar de ese último que ha leido, comentar ese paisaje que ha marcado la lectura, ir al cine, en verano ir de viaje a Europa, ver los dias de semana el útlimo capitulo de la serie que a ambas les gustará. En eso pensaba mientras recibió el primero de los golpes en el bazo, la miraba desde el dolor del segundo golpe en el esternón, tan sexy, tan lejana allí, en el horizonte de una barra de bar, la siguió mirando cuando le propinaron el golpe del moratón el el ojo. y ya desde el suelo, convencido de que solo se vive una vez y por las prisas que genera la posible cercanía de la muerte la miró y casi sin aire gritó: "cásate conmigo". en ese instante uno de ellos miró a los otros y dijo: "No es, compadre. Este no es que nos equivocamos, viejo. Este no es Lewis Hilton, güey". Abrieron de nuevo el cierre, le lanzaron al asfalto y la noche en medio de México y como pudo llegó la hostal donde dormía. Al día siguiente salió de aquella ciudad a la que jamás volvería.

sábado, enero 19, 2008

Delhi

En una habitación de una calle de Delhi, me dejó ahí, sin decir muy bien donde cojones se iba. Esperé cinco o seis horas y finalmente salí. Me sentí ajena a todo aquello. Como si hasta ese momento no me hubiera dado cuenta que realmente estaba en Delhi, como si hasta ese instante todo hubiera sucedido con un cristal de por medio. Entonces caminé y noté un olor que no recordaba y me puse a llorar en una esquina de una calle, de cualquier calle de Delhi y un hombre me miró a los ojos y pensé que nada de eso debía estar sucediendo, pero sucedía y que nada se puede cambiar cuando sucede. Estaba en una calle de Delhi y pasaron dos niños corriendo a mi lado y siguieron de largo y miré al cielo y supe que debería volver a la habitación y quedarme allí y me sentí mareado en aquel bullicio donde sabes que no eres mas que parte de esa masa y todo pasa y durante un rato te abruma y te planteas que donde va toda esa gente y a que es debido todo ese movimiento. Y recordé que aquella mañana habíamos estado haciendo el amor en la habitación y que el se vistió de repente y sin decir nada, cogió su mochila y salió y yo creí que había bajado a buscar algún folleto turistico, a preguntar algo o a mirar la calle, y como era tan despistado que había salido sin decir nada por ese puro despiste, y cuando fue pasando el rato comprendí que algo raro estaba sucediendo, hasta que comprendí lo de la mochila y que la había dejado hecha por la noche y que aquello me había llamado la atención. Y ahora en medio de una calle de Delhi, mientras caía la noche pensaba que por que me había dejado sola en una habitación de Delhi y aquello me recordaba a aquellas pesadillas de cuando empezamos a salir, cuando estaba insegura y muchas noches soñaba que de repente se iba, pero ¿En Delhi?, y volví hasta el hotel y sentía muchas ganas de llorar pero no lloré, me tumbé en la cama y no encendí la luz, simplemente escuchaba el sonido de Delhi al otro lado de la ventana. Y decidí que al dia siguiente o volvía a casa o continuaba el viaje sola. No sabía que hacer. Y estaba tan confundida que salí a la calle de noche y estaba medio mareada y las calle de Delhi de noche me parecian muy raras, aunque seguramente todo aquello estaba potenciado por mis sentimientos, mi angustia y mi tristeza. Y paseé y me quedé quieta en una calle y sentí miedo, a todo, a Delhi, al futuro, a morir en Delhi, al dia siguiente y sentí ganas de vomitar o de correr por las calles de Delhi pero no lo hice, volví al hotel me lancé en la cama y me quedé dormida. Seguí el viaje sola y creo que me vino bien. Hice muchas fotos y compré algunos regalos, también decidí escribir un diario, me acosté ccon un chico que también viajaba y que era italiano, estuvimos algunos dias juntos y nos separamos al volver a Delhi, alguna vez me escribe correos pero poco mas... Es un país increible, te encantará

viernes, enero 18, 2008

Garitos

Eran cerca de las cinco y terminamos cerca de Parla, en una calle a la que no sabría volver a llegar. Tampoco estoy seguro que fuera Parla, tampoco estoy seguro que fuera las afueras de Madrid. Era muy tarde y yo estaba algo borracho y salimos del coche y alguno de ellos me dijo :"este sitio te va a encantar" y entonces cruzamos una calle de un poligono, y estaba todo muy silencioso y todo era del color ese que dan las farolas, no recuerdo si había niebla, pero tiendo a recordar todo aquello con niebla, aunque me resulta extraño que hubiera niebla, por que era mediados de Junio. Entonces cruzamos y comenzamos a caminar por un camino de tierra y recuerdo que ví algunas latas de coca cola tiradas a lo largo del camino y recuerdo que pregunté que donde ibamos y nadie contestó y pensé que esa gente era extraña y que no se por que carajo había terminado con ellos esa noche, después de una cena en la que tampoco me lo había pasado tan bien. Entonces llegamos a una especie de desgüace, y uno de ellos abrió una puerta en medio de una valla metálica y había un perro que no ladró lo cual me dió mas miedo, por que entre mi miedo a los perros y ese refran de "perro ladrador poco mordedor" que por pura lógica hace de los no ladradores muy mordedores, sentí no miedo sino ganas de no estar en esa situación, en ese lugar, una especie de indignación por haber llegado hasta ahí por una suma de decisiones erroneas de las que solo me podía culpar a mi mismo. Al fondo había una construcción extraña y sonaba música y un leve murmullo. Salió un tipo con cara de malo, por esa manía que tienes los porteros de tener cara de malos. Entonces uno de estos saludó y el tipo con cara de malo sonrió y abrió una puerta a lo que podriamos llamar el infierno o lo que mas se asemeja a mi imagen de infierno. Había unas treinta personas, cada cual mas atada que la otra, en principio pensé en un lugar de sadomaso, pero ví que aquello tenía una vuelta de tuerca. Se hacía un sorteo y salía al medio el elegido, a partir de ese momento el elegido sufría cualquier cantidad de perrerias por parte de los demás. Lo curioso era que todo eso sucedía como el que ve un espectaculo en un café. Nos sentamos en una mesa y nos sirvieron bebidas mientras en el centro a un tipo le iban haciendo cualquier cosa que se le ocurría a cualquiera de los que estaban sentados. Recordé algunas peliculas, por esa manía de escapar al mundod e la ficción que tenemos los humanos, pero aquello tenñia algo mas turbio que la ficción, aquello era jodidamente real....

Desperté en casa, sin entender nada, pero me gustaría poder borrar aquella noche

martes, enero 15, 2008

Dibujos animados

Javi comprendió que las cosas no son siempre lo que parecen la tarde de invierno que frente a la televisión, y mientras veía unos dibujos animados un rato después de tratar de completar, sin éxito, la tabla del siete, que era la tarea que había marcado el profesor para el día siguiente. Comprendió que si, que las cosas son variables como lo parecían los resultados de las multiplicaciones, al ver que uno de los dibujos animados salía de la pantalla y se instalaba en su salón. No sucedió nada mas que eso, pero a Javi aquello le resultó complejo. El dibujo animado se sentó a su lado en el sofá y permaneció callado. Javi tuvo miedo mas miedo que curiosidad, pensó en hablar, pero no tuvo valor. Por un lado aquello de un dibujo animado así, sin mas no parecía algo común y primero pensó en levantarse acercarse hasta su padre, que estaba en el ordenador y preguntarle por la espinosa situación, pero ni siquiera se planteó levantarse de ahí. El dibujo animado entonces se puso de pie y se perdió hacía la cocina. Javi, aún sobrecogido, le siguió. Vió que el dibujo animado se movía como pez en el agua por su casa y sin mucho aviso comenzo a bailar. JAvi pensó en seguirle, bailar también, al fin y al cabo era uno de los protagonistas de la serie, y sentía cierto respeto hacía el personaje, pero le dió verguenza seguirle. Así que le observó en ese baile, cuando menos, psicodelico y permaneció callado. El dibujo animado entonces le miró y le hablo con mucha sinceridad, como queriendole trasmitir un mensaje importante:

.- Javi, amigo. Estoy cansado de todo esto. ¿Me entiendes?. Estoy harto de las dos dimensiones, de esta existencia plana. Estoy agotado de no tener un movimiento fluido.

Y el dubujo se lanzó por la ventana.

Javi volvió al salón.

sábado, enero 12, 2008

Perdidos

Gonzalez dice:

Yo les ví pasar. Iban en un carro volkswagen rojo dirección Acarigua. Eran tres. Pararon aquí un momento, me preguntaron por un tal Mark Alvarez y en seguida se fueron, uno de ellos dijo que tenía hambre, pero los otros dos apenas le hicieron caso. Eso es todo.

Ibañez dice:

No tengo idea hacía donde iban. Sé que uno de ellos hablaba todo el rato de un manuscrito, De la necesidad brutal de encontrar ese manuscrito al cual se referían siempre con cierta ansiedad. Hablaban exagerdamente de una tal Andrea.

Palacios dice:

Yo trate con ellos en el 92, pero esos muchachos fumaban demasiada marihuana como para hacerles caso. De los tres me caía muy bien uno, algo peor otro y un tercero que me parecía bastante detestable. En cualquier caso solo nos unía Pink Floyd.

Castilla dice:

Llegaron a las nueve de la noche. Uno de ellos venía muy borracho y se metió en mi habitación a dormir. Uno de ellos me quiso seducir pero me acosté con el otro. Era un muchacho muy sensible. Venian de Barquisimeto. Me preguntaron por Andre Breton pero yo nunca habçia visto a ese tipo.

Del Rio:

Estaban obsesionados con que Habçia un tipo en el pais que se llamaba Andre Breton. La idea de ellos era conocer a ese Andre Breton como acto artistico. Es decir ese Breton era para ellos una especie de Piere Menard. En ese otro Breton habçia para ellos un algo que no logrçe entender. Me parece que esa gente tenía pretensiones a las que no llegaban. Unos imbeciles.

Marquez dice:

No se confunda. Esos tipos no tienen nigún interes. Lo único llamativo es que desaparecieron durante cinco años y al volver juraban no recordar nada. Pero yo no les creo. No les creo nada

jueves, enero 10, 2008

Rebelión

Actuaron por la noche, como siempre se actua para estas cosas. Actuaron organizados aunque siendo dos no siempre es necesaria una planificación previa, si habían trazado un plano y una ruta de antemano. Es bueno saber cuales son las mejores esquinas de la ciudad, las paredes mas limpias y los lugares idoneos para atacar.

A la mañana siguiente mas de uno se sorprendió al salir del portal. LIteralmente la ciudad estaba empapelada. Ellos minuciosamente habían ido poniendo uno a uno los carteles que soprenderian a abogados, economistas, literatos y cosntructores, además de taberneros, butaneros, conductores, arrendistas, periodistas, parados, pintores de brocha gorda y fina, cantantes de medio pelo y guitarristas amateurs. Cada esquina, cada calle contenía al menos un cartel. Cada cartel era blanco ocupado en medio por una frase que obligaba a acercarse para poder leerse. Era una tipografía minima que tan solo pegando mucho los ojos se podía leer. El resto era papel blanco, pulcro, creado con piel de patata o algún producto similar que hacía de aquel papel y aquel gasto enloquecido algo ecologico y no dañino. Algunas calles quedaron absolutamente empapeladas. Edificios enteros. Algunas plazas estaba gopbernadas por aquel blanco del que destacaba un hilo que era la frase, que era el mensaje a trasmitir. Fue sorprendente a lo largo del dia ver a los curiosos acercando muchisimo la cara para leer la frase que a todos intrigaba. En las calles la pregunta del dia fue:"¿Ya has leido la frase?. Leéla, leéla". Las abuelas a los nietos, los nietos a sus madres, las madres a los padres, los padres a los hijos, estos a los primos, aquellos a los tios, los tios a los colegas, los colegas a sus jefes. Así, en cada ascensor, en cada portal en cada autobus de la ciudad. Los extranjeros y turistas se acercaban a los carteles y pegaban los ojos muy mucho, leian, sacaban el diccionario y traducian. Estos mandaban un correo un sms a sus paises para contar lo sucedido y hablar de la frase, pero nadie, nadie desvelo la frase. Todo el mundo era consciente de que debía ser leida, asi, con la cara bien pegada a la pared, con la nariz rozando el papel y que perdía todo su mérito si era contada o trasmitida de boca a boca.

Así llego la noche y pasada aquella noche llegó otro dia y después de ese dia, otro dia y otro mes y otro año. Y todos fueron olvidando la frase y aquel dia. Y los papeles...Los papeles se los fue llevando el viento...

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