domingo, julio 10, 2011

Caracas aquí

¿Qué carajo hago yo ahora mismo en Caracas? ¿Qué hago yo allí, sí estoy aquí? ¿Por qué estoy en un edificio donde, desde una ventana, se ve el Ávila si estoy en casa? ¿Por qué esta tarde es una tarde en Caracas, una tarde de domingo en Caracas? ¿Por qué todo se ha convertido en esa ciudad? Oigo el ruido de un aire acondicionado ahí afuera y la masa sonora, esa masa sonora que percibí hace años en Caracas y ahora está aquí en esta Caracas mental. Se ha desmoronado de repente mi casa, se ha convertido en un apartamento en una urbanización rodeada de árboles, oigo chicharras en esta hora de la tarde y el sonido de un bus pasando abajo, sin un destino concreto. Entra la luz distinta de Caracas por la ventana y una pausa, una pausa inexplicable, inalcanzable, incomprensible, que a veces vi en Caracas. Veo edificios subiendo laderas y el Sol reventando en esas zonas inaccesibles que miran a otra ciudad que no es Caracas, que es Caracas, pero no es Caracas. No me muevo, casi ni respiro porque no quiero que se vaya ahora mismo Caracas que se ha metido aquí y nadie lo sabe, es Caracas de lleno en este espacio a miles de Kilómetros. Huelo lo que olí en Caracas y bajo la piel está entera una ciudad que parece un invento visual. Hay un sosiego, una ralentización que percibí algunos domingos por la tarde en una ciudad bestial y desquiciada como Caracas. Es un sosiego que se ha metido aquí. La pausa de la tensión, el nervio tenso y en espera. De adolescente creí que me había inventado Caracas, que no estaba, que habíamos llegado allí y que aquello era un invento, un viaje mental de mi viejo en el que nos habíamos colado todos y ahora se mete Caracas en casa. Había una luz que está aquí. La sensación de los edificios, el tráfico de un domingo por la tarde, una cortina corrida en un edificio de enfrente, un coche gigante atravesando la calle, un árbol que huele, que está ahí, emitiendo el olor en mitad del salón. ¿Cómo se explica esto? ¿Cómo se cuenta que tengo Caracas en casa? ¿Quién te cree si le dices que estás en Caracas, que estas oyendo Caracas, que estas metido ahí, metido, metido de lleno? Juro que estoy en Caracas y nadie me va a creer. Nadie sabrá jamás que tuve, esta tarde, ahora mismo, Caracas en casa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo te creo, mientras leo Caracas en mi habitación con la piel de gallina.

CL

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