sábado, diciembre 22, 2007

Sorel camina ...

Sore camianaba por las calles de la ciudad con cierta urgencia pero sin dirección. Se paraba
en alguna esquina y seguía luego al azar. Sin sentido. Tras varias
horas de paseo terminaba sentadose en un banco desde donde veía el
valle y había poco ruido. Caía la tarde y se sentía satisfecho. Para
Sorel la vida era caminar. El destino del hombre se escribía
caminando. No había más. Los dias de largos paseos Sorel sentía que
había cumplido. Si Sorel estaba varios dias sin caminar sentía que el
tiempo se estaba desgastando, como si en el no caminar hubiera algo de
perder la vida. Sorel afirmaba, para sostener su tesis, que si el
hombre nacía con dos piernas era por algo. Caminar era lo que nos
hacía humanos, lo que nos diferenciaba.

Sorel camina cosntantemente, pero no hace rutas predefinidas o
caminos marcados. Para Sorel el destino del hombre no estaba escrito,
sino como cada texto se iba escribiendo frase a frase. Ni el mas
preciso ni calculador de los escritores sabe nunca cual será
exactamente la siguiente frase, eso mismo sucede con el caminar. Nadie
sabe, nadie puede programar hacía donde camina, el camino son frases
que se van hilando con los favores del azar. Aquí subo la avenida,
aquí giro hacía esta calle que me lleva a otra calle y termino en un
callejon en el que giro y vuelvo. A Sorel le gusta, además, descubrir
calles escondidas de su propia ciudad, como si la ciudad escondiera
secretos en forma de calle. Para Sorel calles y frases son la misma cosa, pueden vivir en su independencia pero comprendiendose dentro de esa ciudad o ese texto al que pertenecen.

Sorel camina como caminan los que tienen prisa, pero no camina ansioso, camina rápido porque es experto caminante y por una buena condición física. Sorel no cree en autmóviles ni trenes ni aviones. Sorel viajó mas de una vez hasta la capital andando. Cogía la carretera vieja por donde ya no pasan autos e iba paso a paso en su viaje. Recuerda la noche que durmió en aquel pueblo de las montañas donde hay hsitorias de magia negra. Sorel participo en varios actos extraños aquella noche y vió un violentisimo acto con una gallina como protagonista. Bebió sangre de gallina y fumo un tabaco gigante. Dice que aquel humo era poesía, que había mas poesía en aquel tabaco rodeado de sangre que en una biblioteca entera. Sorel era drastico en sus opiniones.

Así viajaba Sorel de vez en cuando hasta la capital. En la capital tampoco hacía nada salvo caminar y volver a la ciudad. Hay algún texto escrito de aquellos viajes. TExtos en los que habla de viajes como gusanos. Define el viaje como recorrer el borde de un vaso al que le queda poca agua y as paradas son gotas o las gotas son paradas de el vaso.

Sorel y sus cosas.

jueves, diciembre 20, 2007

Gregorio Sanchez

En este caso no fue un sueño, coño. Me pasó así tal como te lo cuento. Y se que no fue sueño por que acababa de despertar y recordaba con claridad el último sueño. Así fue como abrí los ojos, masticando la secuencia final de ese de esa historia que había sucedido, unica y exclusivamente en el interior de mi cabeza. Sentí el frio de invierno, el edredeón pegado, la luz que entraba por la ventana. lancé el edredón a un lado con la intención de levantarme y salir de la habitación y comenzar con los ritos diarios: Mear, tomar café... Pero en el instante exacto que el edredón dejaba mi cuerpo descubierto comprendí que las cosas no eran normales (Aunque las cosas, jamás, sean normales). Me angustíe, obviamente me angustíe. Pensé primero en un estado de locura, pero luego comprendí que aquello era cierto. me había convertido en un jardín.

Mi cuerpo estaba cubierto de cesped, muy verde, muy cuidado, muy bien cortado. Un cesped que cubría, como sustituto de piel, la totalidad de mi cuerpo. Luego los dedos, por ejemplo, eran margaritas y los ojos unas amapolas, por que no decirlo sin pecar de vanidoso, hermosisimas. Los pies eran unos ficus aún muy pequeños, como casi recien plantados. La nariz era una especie de adorno de piedras donde asomaba una florecilla que no identifiqué y los genitales eran unos Bonsáis cortados con unas formas muy extrañas. ASí aquella mañana me convertí en un jardín, era un jardín muy verde y muy cuidado. Decidí entonces no tomar café sino abonarme y no me duché sino que me regué, pero de resto, las cosas tampoco son tan distintas. Agradecí, eso si, despertarme como jardín y no como escarabajo como el tipo de la Metamorfosis. en mi casa, desde entonces, me cuidaban un montón. Así fue hasta que una buena mañana de nuevo fuí yo y ahora, ahora no tengo quien me riegue.

martes, diciembre 18, 2007

El blog

El empeño diario de sentarse a escribir un nuevo post. Muchas veces me pregunto por que mantengo este blog, que razón hay en sentarse casi diariamente aquí. No termino de entenderlo, como si una parte fuera ajena a mi mismo y se rebelara en este blog. Digamos que es una habitación en la que se esconde una parte que no termino de comprender de mi mismo. Un blog en la masa infinita de blogs. La era del blog. A veces creo que somos parte de una marea. Hay blogs y uno tiene sin ser consciente del todo de que tiene un blog y de que escribe diariamente en el. Este blog, sin embargo, me viene bien, supongo que por eso lo mantengo. Leo pocos blogs, ciertamente. A la mayoria de los blogs les pasa lo que a este, que no tienen ningún interes, luego hay unos cuantos que si, que esconden cierta gracia, que tienen un juguillo que te hace visitarlos frcuentemente. De resto somos muchos blogs muy intrascendentes ocupando espacio inservible en la red.

Y en mi caso es mas extraño aún. Hay cierta comunicación en otros blogs, escriben les escriben sobre lo que escriben y la cosa se retroalimenta. Se crean sociedades blogueras que mantienen comunicación diaria. En mi caso el silencio suele ser larg, no hay un ida y vuelta, salvo con una compañera bloguer que de vez en cuando comenta por aquí. Este blog es invisble y sin embargo aquí estoy cada bendita mañana tecleando. ¿Estoy esperando ser leido?. Lo dudo, después de 677 post sería extraño buscar ser leido. ¿Que cojones busco?. Seamos honestos: Me gustaría escribir bien. Escribir buenos textos. Escribir un post que piense:"Joder, este post es un buen post", pero no sucede, coño. Por mas que tecleo no encuetro la combinación de teclas que me de la clave de un buen texto. Hay algo de robo. De tipo que pacientemente intenta abrir una caja fuerte. Tecla tras tecla tras tecla, como numeros que combinados nos abren esa caja, pero no sale. No está. En el fondo este blog son 677 bocetos de un texto que jamás, en la vida, saldrá.

lunes, diciembre 17, 2007

Entrevista a Rogelio Campos

RC.- Creo que lo que buscaba era un estado de ausencia-presencia. Me interesa esa gente que está en medio de grandes edificios, alrededor de un alboroto y nadie les ve. Recuerdo que cuando trabajaba en la Estrella, la gente correteaba de un lado a otro, hablaba de su trabajo, de las cosas que suceden dentro de la Estrella. Alli veía siempre a un tipo que nadie miraba. Era de una subcontrata que limpiaban por las tardes todas las mesas que se extendian en aquel edificio gigante, el tipo pasaba con su carrito e iba recogiendo las mesas que se habían ido quedando vacias. algunas veces hablé de ese tipo con otras gentes y nadie se había fijado en el. Tenía algo que me atraía. Era un tipo de unos cincuenta y cinco años, extraño, callado. Caminaba despacio con su carrito y se detenía con dedicación en cada mesa. Poco mas puedo decir. Pero hay gente así; que rozan la invisibilidad. Eso es lo que he querido hacer con esta colección. Brochazos invisibles, pinceladas que nadie ve.

P.- Pero de algún modo me estás hablandod e tu propio mundo. Tu te fijaste en un tipo que consideras que nadie se fija. SI tu te fijas ya alguien se está fijando.

RC.- Si, y te cuento ese caso que conozco. Alguna vez me han hablado de gente que en mi vida he visto y resulta que pasaban a mi lado. Hay gente que permanece casi en otro nivel. Yo ví un Casi invisible, pero hay muchos invisibles que yo no he visto, que quizá tu has visto...

P.- Eso me recuerda a un tipo de la universidad. Un dia organizamos un partido de futbol, pusieron un cartel y la gente se inscribía. Yo fui con algunos intimos, pero de repente apareció un tipo que nadie había visto en su vida. Nadie. Todos le miramos sorprendidos. Al dia siguiente no solo descubrí que si iba a la universidad sino que incluso coincidía en varias asignaturas con el. Era un tipo flaco, con el pelo muy rizado. Quise hacerme amigo de el, había algo de seductor en su anonimato. No hubo manera. Mi intentó de intimar con el fue absurdo y yo me sentí absurdo por tratar de hacerme amigo de un tipo del que solo conocía esa caractristica de el. Evidentemente le perdí la huella.

RC.- Eso es. evidentemente son tímidos, pero hay tímidos que la gente mira, incluso por su misma timidez. El tipo de la otra clase, alguien de otra oficina. Hay tímidos, pero en esta gente hay otra cosa. No es la timidez lo que les hace invisibles a los ojos de todos.

P.- Incluso nosotros hemos podido ser invisbles en algún lugar.

RC.- Es posible. Todos somos invisibles. recuerdo una vez un amigo obsesionado con su imagen, incluso obsesionado con cierto tipo de estrellato. Le traje a alguna fiesta de amigos no comunes. recuerdo presentarle tres veces al mismo tipo, el si se acordaba de aquel, pero el tipo de las fiestas nunca le recordaba. Aquello fue un cuchillo para mi amigo. Quizá si, incluso los que se empeñan en no ser invisbles para alguien también lo son. Con lo cual sospecho que todos somos a veces invisbles.

P.- Y eso es lo que buscas en estos cuadros.

RC.- Algo así. La invisibilidad pero no desde ese punto social en el que todos somos invisbles en ciudades gigantes. No. Me interesa cuando la gente es invisible en cierta cotidianeidad. Gente que acude diariamente a un sitio y nadie les ve. Hay algo de la identidad que me atrae en esta situación. Como si la identidad fuera por un lado y los cuerpos por otro.

P.- En cualquier caso tus cuadros no me atraen mucho. Reconozco su valor. Hay una tecnica atractiva, no me enloquece lo que buscas, toda esta reflexión de los invisibles visibles, pero los observo y no me agarran. No hay seducción entre tus imagenes y mi manera de mirar. Es decir, no me atraen, pero como en toda atracción, es una cosa de los dos. Hay algo de mi que no es capaz. SUpongo

RC.- En realidad mis cuadros son casi invisibles para tí.

P.- Podría ser.

domingo, diciembre 16, 2007

Sueños son

Decidió que era demasiado tarde para cenar y se matió en la cama despues de beber un vaso de agua. Esa noche soño que había nacido en 1534, soñó además que no era el mismo y que cabalgaba un caballo que le terminaba dejando en la Gran Via en el 2007. Se bajaba del caballo y fumaba frente a Callao que por esa cosa de los sueños era Callao con ciertas diferencias, por ejemplo no tenía el Fnac pero si tenía lo que podría considerarse un rio. En el rio había una especie de fiesta, un concierto de un grupo que sonaba bien y mucha cerveza, era verano y caminaba viendo el ambiente. Despertó. Eran las ocho de la mañana y desayunó. Evidentemente el sueño lo olvidó con cierta facilidad, pero lo que sucedió despues ahora no interesa

sábado, diciembre 15, 2007

Enrique Martinez

Sonó el timbre, crucé el pasillo y abrí la puerta. Un hombre enorme estaba en el descansillo. Me mira con unos ojos cansados y tristes y con tono de voz lineal y melancólico me dice:"Enrique Martinez no existe". Se gira y desaparece escaleras abajo. Me quedo en la puerta viendole irse y trato de comprender. Evidentemente no comprendo.

Crucé de regreso el pasillo y me senté en la mecedora. Me quedé mucho rato pensando en el extraño suceso. No conozco a ningún Enrique Martinez, tampoco conocía al hombre que me había informado de su no existencia. No existe Enrique Martinez, pensé de repente y seguía sin entender. Ví que a tarde caía y eso producía unas curiosas formas de luz en mi salón. Traté de olvidar el acontecimiento. No darle mayor importancia. Un loco se había colado en el portal y al azar había tocado en mi puerta. Esa era la explicación msa satisfactoria a lo que había sucedido. Abrí un libro, quería leer, leer es, también, olvidar. Saltar de realidad. Abrí un libro comencé a leer, pero era incapaz de concentrarme. Me seguía atormentando el suceso. de repente suena la puerta otra vez. Voy algo mas rápido,abro la puerta. Un hombre nervioso y agitado está al otro lado, me mira y me dice: "Soy Enrique Martinez y me buscan para matarme, pero yo.... yo no existo"

viernes, diciembre 14, 2007

Somos morsas

Me encontré un relato escrito en unas hojas en medio de una calle de Vigo una noche del 2007, lo cual multiplica las cosas muchas veces mas, pues el relato trataba sobre un tipo que encontraba un relato en una calle de Paris y que el relato que encontraba trataba de un tipo que era abducido por unos tipos que venian de no se que planeta en una galaxia muy lejana, y que esos tipos no solo eran exageradamente parecidos a nosotros sino que además su planeta guardaba cosiderables coincidencias con el nuestro. Al tipo se lo llevaban por esa misma ambición de conocerlo y analizarlo todo que tenemos nostros y que curiosamente coincidia con la de los visitantes gemelos de la galaxia lejana. El tipo termina allí, muy lejos. Le sorprenden los paisajes que describe como tan parecidos que resultaban exageradamente diferentes, como si en esa minima diferencia se notara la distancia sideral entre ambos planetas. Los campos eran csi verdes, pero esa minima diferencia cromatica le daba a la visión un campo casi alucinado, un campo bajo los efectos del LSD. Recordó, como siempre le pasaba, a los Beatles y tarareó Lucy in the sky with diamond a lo que los extraños del planeta gemelo contestaron con un tarero casi semejante pero con extrañas variaciones en la melodia. Unos y otros se miraron casi preguntandose: ¿Tambien allí existen?. Él, eufórico, sin decir nada mas pronunció el nombre de los de Liverpool, dijo los cuatro nombres, los extraños no entendieron nada. Aterrizaron y dieron un paseo por algunas calles de una ciudad que conviene no describir, por extraña y parecida a otras ciudades de aquí. Le hicieron un test profundo sobre cosas de aquí y le propusieron, como útima pregunta, escoger una sola cosa que se traería de su planeta a este otro planeta. Algo que definiera por si solo a los hombres, lo que hacen, lo que son, sus ocios, su cultura, su manera de vivir e incluso algo que incluyera todas esas cosas. No tardó mucho en elegir, frente a un mar casi azul, cai verde pero con una extraña tendencia al rojo pronunció el título de una canción. Miró a sus secuestradores extraños y pronunció el nombre de una cancion y concluyó que ahí, estaba un pedazo de todo eso, que para él, aquello contenía mucho del hombre y de su vida en la tierra. Aquello era lo que salvaría, lo que traería de su planeta, de la Tierra: "I am the walrus". El texto que yo encontré en Vigo concluía con que el hombre que encontraba un texto en Paris en su interior decidía que era eso lo que también salvaría y yo concluyo este pensando que si, que sería eso lo que me llevaría al planeta gemelo.

martes, diciembre 11, 2007

El encargo

Enciendo un cigarro y pienso. Pienso en forma de humo, pienso como humo o soy humo. Hay algo de sublime en fumar. Hay algo de instante que se va deshaciendo y se pierde en el cielo que es el techo de este bar y veo el humo que se conjuga con las luces, que se entrega con extraña delicadeza a otros humos y que se convierten en algo que se dejara de ver. El cigarro se consume y voy dejando las cenizas entre otras cenizas que se asocian en el infierno que es el fondo de este cenicero y vuelvo a pensar en ello, en lo de antes. Viene, como humo, la imagen del suelo, la mancha que crece y lanzo mas ceniza. Viene la oscuridad del pasillo, el movimiento lento de mi mano y la ceniza se suma a mas ceniza. Viene y se va el rostro, el último gesto, la sorpresa y el humo en el techo de este bar hace nubes invisibles que se deshacen, y vuelve el cuerpo cayendo al suelo, la cara contra la madera, el ruido del golpe. Ceniza que se cae al suelo, hasta el suelo de ste bar, que es mas abajo que el infierno. Oigo como un eco, la última frase:"¿Por que lo haces?" casi desde el suelo, en el último segundo. El humo se suma al humo, la ceniza que no traspasa el suelo.

Solo lo hago por dinero, que también es humo y que nos volverá cenizas

Dos en medio de la nada

.- Estamos en medio de la nada. Estamos en el mismísimo medio de la nada.

.- Avancemos hacía allá, por donde se esconde la luz.

.- Da igual. Eso no nos hará estar mas cerca de algo. Esto es la nada y nosotros, por torpeza, estamos en el centro justo

.- Mira, allí se adivina una variación del paisaje, vayamos por ahí. Estoy seguro que algo habrá. Prefiero avanzar, buscar la salida de este laberinto abierto que dejarme tragar.

.- Pues vete tu solo. Yo me quedo aquí. En esta piedra me planto. Que me coma la eternidad pero no pienso seguir avanzando torpemente para llegar al mismo punto. A otro centro de la nada que no variará apenas con este centro de la nada.

.- Yo me voy. Yo no me puedo quedar aquí, entiendeme.

.- Claro, vete. Sigue tu camino. Lo comprendo.

.- Hasta siempre.

.- Hasta siempre

domingo, diciembre 09, 2007

Noche en cayo sombrero

Me huele el cuerpo anis, el aliento es como un combate de boxeo y el estomago algo revuelto. Ha amanecido hace un rato y estoy agotado, pero no puedo levantarme, tengo la arena de la playa pegada a la cara pero he preferido dormir aquí fuera en la arena que ahí dentro en esa jungla de pies y cerdos que roncan y balbucean cosas inundadas de anis. Albertico debe rozar la esquizofrenía por que hace cosas extrañas, anoche hablaba solo y comenzó a cantarle una canción de Bob MArley a una caraqueña, luego mentia, contó no se que historias irreales que estoy seguro creía ciertas. A media noche había una hoguera, nos encontramos con gente de Barquisimeto. Detesto a la gente de Barquisimeto, o a esa gente de Barquisimeto que pretende ser cosmopolita, había también un español que me ha estado hablando de allá y me he dado cuenta que yo ya no soy de allá, de aquel lado, que no recuerdo nada. Le dije que era madrileño y me hablaba de Madrid y no tenía ni idea de que me decía. Me hablaba de bares, de calles, de historias que mas bien parecían ecos. Luego me ha hablado de lo maravilloso que era todo esto para él. Estas playas, este ambiente en el cayo por la noche, que parece un barco de locos o que tiene mas de barco de locos que de cayo en medio del caribe. Un caraqueño me ha pasado tabaco de mascar y me ha sabido asqueroso, sumado al anis me han dado ganas de vomitar. Alberto ha insistido ante un colectivo demasiado numeroso para mi gusto en que yo tocaba la guitarra y el colectivo a su vez ha insistido en que tocara algo. No me gusta tocar en esas situaciones, pero estaba tan borracho que cogí una guitarra y toqué un tema de Dark side of the moon. Con esto como con todo sucede que, al que le gusta Pink Floyd le recorre un calambrazo y te lo agradece pero el noventa por ciento de los beodos desconoce el Us and Them, que a mi por otro lado me parece apropiadisimo, y se desvanece la euforia ante el guitarrista adolescente. Aguantan unos segundos y comienzan las peticiones, la parte por la que detesto tocar en esos jolgorios. Te conviertes, como todo lo que toca el ser humano, en una maquina de complacer. Nadie te dejará terminar una canción y todo el mundo buscará canciones en el fondo de su memoria y tu te quedarás perdiendo media hora de oro sin hablar con esa chica de Maracay a la que jamás volverás a ver en tu vida. Albertico ha delirado con The Doors, Albertico tiene algo de Jim Morrison tropico-barquisimetano, no tiene el alma poetica del cantante, ni la voz blusera, pero lo demás si. El delirio y los bailes descoordinados son identicos, usa la luna, como el otro, para ligar. Me he levantado al ver que la chica de Maracay ya no está. He ido recorriendo el cayo de vuelta hasta la carpa, es tan raro el cayo de noche, el jolgorio, la borrachera colectiva y el fuego se han quedado atrás. Me he tropezado con una cuerda y me he caido de morros en la arena, me he sentido estupido y vacio. Estoy en el medio del caribe, estoy borracho en medio del caribe y sigo sin comprender. Me he metido al mar y me he quitado las bermudas, he buceado con la intención de volverme coral, pero esa cosas solo suceden en peliculas de animación. He salido y he sentido frio, estoy algo menos borracho y vuelvo a la hoguera, me convenzo a mi mismo para volver a la hoguera. Nada ha cambiado, las mismas caras, las mismas botellas. Fumo marihuana y ahí comienza la parte dos de la noche. Cojo la guitarra y durante un buen rato creo que soy una especie Syd Barret perdido en una isla o en un cayo, desmenuzo unas notas, por que no las toco, las desmenuzo, frente ala hoguera. Hay algo de coreografía entre lo que toco y el bailoteo de las llamas, claro la coreografía la veo unica y exclusivamente yo. NAdie me atiene y lo agradezco. Hay gente haciendo sexo a mi alrededor, a mi el sexo me gusta mas con la guitarra. Se me acerca una chica, es de Los Angeles, habla fatal español, cierra los ojos y se mueve al ritmo de lo que estoy tocando que poco debe tener de coherente, pero que a mi me suena a algo increible. Suave y melódico, como música que se desliza por el agua o por el fuego o por la cabeza, solo por esta cabeza fuamda. La chica de Los Angeles me da un beso y me enamoro. nunca mas la volveré a ver, pero me enamoro. Me dice no se que cosa, habla de La nausea y de EL extranjero y dice frases en un español pésimo y a mi me da igual pero me enamoro y nos volvemos a besar. Y se queda dormida, se queda dormida en la arena, profunda con la boca medio abierta y me levanto y me voy a pasear por el cayo otra vez y recuerdo la frase que me ha dicho en un español pésimo: "comprendí entonces que un hombre que no hubiera vivido más que un solo día podría sin esfuerzo vivir cien años en una prisión. Tendría bastantes recuerdos para no aburrirse".

Y me quedo dormido.

viernes, diciembre 07, 2007

Viendo fotos

Encontró unas fotos que ya no recordaba. Unas fotos de ella misma con treinta años menos. Unas fotos en las que hay gente que por mas que lo intenta no recuerda. Hay sonrisas en la foto. Incluso se ve confianza y la sensación de que las cosas están pasando agradablemente alrededor de lo que retrata la foto. No recuerda esa casa, ese salón donde se bebe y come y ella está al lado de un tipo que considera atractivo, algo mayor que ella y que mantiene los brazos en alto como celebrando algo que desde luego el tiempo ha borrado. No recuerda nada, comos si eso nunca hubiera pasado y lo que es mas agudo aún, como si nada de lo que la llevo ahí y lo que sucedió después jamás hubiera pasado pues nada recuerda de esa gente.

De repente, detallando aún mas la foto ve a una chica que si reconoce. Es Juana.La memoria sufre una especie de apertura. Juana encadena un millón de cosas que van llegando a empujones, unas detrás de otras. Se amontonan sensaciones y recuerdos que le van dando coherencia a un pasado borrado. Juana abre un vendaval, una época. Va recordando aunque aún no recuerda la foto, esa gente, esa noche, esa casa. Hay caminos se abren caminos. Otras tardes, otras gentes, pero ¿Quienes son los de la foto?. va encontrando, sin darse cuenta, el camino hasta esa foto. Al rato, muchos recuerdos después, recuerda esa tarde en una casa de playa. Es el verano del 77. Recuerda al tipo de los brazos en alto, el coqueteo que murió como agua en la orilla. Recuerda esa tarde y otras tardes.Los juegos de la memoria

miércoles, diciembre 05, 2007

Una noche lejana

Durante unos segundos recuerdo una vez que saboreé lo que ahora considero la comida mas rica de mi vida. Esos segundos se llenan de aquel sabor donde el paladar alcanzó su cuota maxima de satisfacción. Evoco el entorno en el el que comía aquella delicia. Hay algo de alucinado en el recuerdo, aunque los recuerdos siempre llevan algo de alucinación alrededor. Es de noche y suena música muy cerca, hay una banda con unos nueve tipos que ejecutan larguisimas piezas andalusi. Un tipo canta y no entiendo nada, tampoco entiendo demasiado el exceso de esa noche en marruecos. Hace calor y estoy sentado en una mesa. Estoy, hasta el momento en el que comienzo a comer el manjar, muy metido en la música, comprendo mientras la oigo que a pesar de lo que me atrae, a pesar del poder que ejerce sobre mi, me separa una distancia sideral de llegar a comprenderla. Es decir, la disfruto e incluso me traslada, como traslada siempre la música que nos emociona, pero hay una última barrera que no podré pasar, un lugar en esa música que me está negado.

En medio de la reflexión llega el plato, lo ponen en la mesa. Aún mas metido en la música que en el acto de comer lanzo mi cubierto para llevarme un pedazo a mi plato, lo pongo, creo que aún miro una vez mas al tipo que canta y reflexiono sobre esa manera de cantar desde la viscera o desde el esófago, como si se cantara desde el esófago. LAnzo mi tenedor y entra en mi boca el primer trozo. No comprendo, por que en el placer hay algo de incomprensión o quizá el placer sea eso, incomprensión absoluta de lo que sucede brevemente. No me lo creo, no creo durante unos segundos que ese sabor sea cierto. Miro a mi alrededor, la realidad sigue siendo como era antes, nada ha variado. Vuelvo a lanzar el tenedor y de nuevo el sabor, la invasión, un cosquilleo que todo lo recorre, del paladar hasta el cerebro, el cuerpo casi se vence ante semejante impresión. Voy lento, despacio. TErmino el platillo, me levanto y salgo a la calle. Miro el cielo en esa ciudad de Marruecos y comprendo que en el viaje hay algo de irreal, de sueño y que por es viajamos. De fondo, cosntante, sigue sonando la música.

martes, diciembre 04, 2007

Cajas

Podriamos resumir nuestra vida en cajas. Somos cajas. Cajas de recuerdos, cajas con libros, cajas con CD´s, cajas frágiles, cajas. Somos cajas. En una caja guardas un disco que no tiras por que recuerdas que oyendo ese disco pasó algo de lo que queda un vestigio en otra caja. Hay una caja con ropa que guardas y que viene casi desde otra época, una época en la que aún no estabas en esta casa que ahora vacias en cajas. Y la casa que en realidad es una caja pero no de cartón, o de otro cartón. ¿Y que coño guardas en una caja?, podrías encerrarte en la caja tu y ya está, no necesitas mas caja que tu caja. Así vas en tu caja tratando de no quedarte demasiado encerrado tratando de que la caja tenga ciertas aperturas al exterior, que la caja no se cierre hermetica.

La pregunta podría ser: "¿Que meterías en tu caja?. ¿Que merece la pena que guardes en tu caja?". Metería algún CD o quizá ninguno, metería un instrumento para evocar esa música de los cds, o con silbar dentro de la caja quizá sería suficiente. Metería libros o trataría de recordar los que he leido, encerrado en la caja reconstruyendolos con cierta nostalgia. Recordando esas tramas, esos pasajes, esas frases o los inmensos personajes. Sería quizá suficiente recordar los libros y no meterlos. Metería las cartas de otras épocas que aun estaban escritas a mano o las leería un minuto antes de embalarme y las recordaría así por siempre con la imprecisión de la memoria. Podrían acompañarme en mi caja detalles, chorradas, miles de chorradas, pero en realidad, lo digo honestamente, para que meter nada mas, contigo basta.

Un texto sobre texto

Teclea minuciosamente. Se detiene brevemente ante cada palabra, sabedor de que las palabras son importantes. Hay algo de buscar, piensa, mientras sigue tecleando, hay algo de indagarse. El texto, si cabe, ya está escrito en algún rincón de su cabeza. El texto está ahí y a el lo que le toca es ir a buscarlo entre ramas y caminos no abiertos. Hay algo de viaje, de aventura. No hay caminos, no hay mapas y encontrar lo que busca tiene algo de intuición o de lanzarse, aun sabiendo que el camino hay que recorrerlo sin enloquecimientos o que incluso el enloquecimiento, el corretear entre esa selva es también otra forma. No hay leyes, no hay normas, en el fondo no las hay, lo que si hay es él dentro de si mismo. En eso,basicamente consiste. Se frena y continúa. Se pregunta si merece la pena teclear por teclear, si tanta palabra sacada de dentro de él mismo es necesaria o aporta algo. Se contesta. No aporta nada a los demás, no hay nada nuevo en sus palabras, tampoco nada reseñable, pero si hay para él. Hay, por decirlo de algún modo, terapia. Hay algo de liberación. En cualquier caso sabe que no le importa tanto el resultado, lo que queda escrito como lo que va sucediendo mientras lo escribe. No es tanto el final, el acabado como el presente, el ir avanzando entre palabras y frases. Supone que esa es la diferencia entre un buen texto y los suyos. En los buenos al final hay corección, cierta delicadeza, cierta elegancia. En los suyos no, no sabe muy bien que queda, no hay un orden preciso, hay saltos e incoherencias, fallos, miles de fallos, sin embargo no importa, hace tiempo asumió que no importa. Lo que disfruta es lo que va sucediendo desde que arranca hasta que termina. El acto en sí. Lo que importa, lo que le importa, es ese presente continuo que va desde la primera palabra hasta donde el texto llega a su fin.

lunes, diciembre 03, 2007

Encuentros

Estuvo despierto hasta muy tarde, cuando no quedaba nadie despierto en aquella casa inmensa. Había estado anotando los acontecimientos del dia en su diario, reviso la agenda para el dia siuiente, leyó unas cuantas páginas de un libro mas bien tedioso que leía esos dias antes de dormir y bajó un momento hasta la cocina a buscar un vaso de agua para tomar una medicina. Le sorprendió la oscuridad y el silencio en esa casa que precisamente horas antes había sido el recinto de una fiesta mas bien peculiar y animada. Según atravesó el hall donde cogería el pasillo que llevaba hasta la cocina escuchó una especie de murmullo, parecían voces hablando muy bajo para no despertar. Le dió verguenza que le vieran a esa hora por ahí, deambulando por esa casa ajena y desconocida y corrió hasta la cocina de puntillas. En la cocina había una vela encendida y unas sombras que esa misma vela producía entre el techo y la pared. Levantó la vista y vio a Lupe y Juan Antonio desnudos en una postura extraña entre el suelo y los fuegos, evidentemente hacían el amor. No supo como reaccionar, si correr de vuelta hasta la habitación o callar o morir, pero mientras tanto se había quedado estático, frente a la escena, que por otro lado, eso lo pensó después, tenía mucho de cinematográfico y de hermosa iluminación.

Lupe y Juan antonio eran cuñados. Lupe era la hermana de la mujer de Juan Antonio. y el era amigo intimo de la mujer de Juan Antonio lo que complicaba mucho las cosas a los tres actores de la escena. Juan Antonio no hizo nada, elegante subió los pantalones que estaban a la altura de los tobillos, sopló la vela y dejó todo a oscuras:

.- Cada uno que haga lo que crea que debe hacer- concluyó mientras salía y lo remató con un "Buenas noches" seco y seguro.

Lupe permaneció callada en el silencio y el seguía sin reacción, descifrando ahora el movimiento de sombras entre el techo y la pared que fue lo que primero descubrió al entrar en la cocina. Un movimiento que agigantaba y reducía los cuerpos en movimiento en una iluminación claramente inspirada en el expresionismo aleman. Lupe comenzó a llorar y el pensó:"esto no, esto si que no. ¿Por que además me toca ahora el consuelo?". el permaneció inmóvil esperando que el azar no fuera tan cruel y trajera a alguien mas a la cocina, a algún insomne en busca de agua o aventura. Lupe lloraba suave en la oscuridad que había quedado en la cocina y de repente habló:

.- ¿Que podría hacer para que olvidaras esto?. Dime.

El no contestó nada. No pensaba tanto en eso sino en el dia siguiente que había programada una parrillada en el jardín. Pensaba en eso y en su incapacidad para no pensar en lo que piensan los demás. Al día siguiente todo sería disimulo y actuación y aquello le producía una enorme pereza. Siguó sin hablar. Ella propuso opciones para comprar su olvido:

.- ¿Dinero?, ¿Sexo?, ¿Que coño quieres de mi para que esto se borre de tu memoria?.


No dijo nada. Se dió la vuelta y caminó por el pasillo. Mientras subía la escalera pensó en la posibilidad de acostarse con la adorable Lupe, pero lo pensó con una sonrisa, sin intención de chantaje, lo pensó por oirlo de su boca, por que navegó brevemente por su cabeza la posibilidad de acostarse con Lupe sin mas, por que incluso le excitó oir la palabra sexo en aquella situación extraña en medio de la noche, siguió subiendo, tomó su medicina si agua y casi se atraganta. Al dia siguiente, al contrario de lo que sospechaba, disimuló con enorme facilidad. De vuelta a casa trás el extraño fin de semana recibió un mensaje en el móvil, era Lupe: "Lo que quieras", pero el nunca dijo nada. Nunca nadie supo nada. Pero pensó brevemente en Lupe desnuda.

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