jueves, julio 24, 2008

Martín Lobo

Nunca conocí a Martín Lobo. Anclado en una vida solitaria y oscura. Viviendo de noche, muy de noche. Nadie sabía nada de él de dia. MArtín Lobo era un Lobo, un tipo ajeno a los hombres, a sus vidas. A Martín Lobo le importaba solo MArtín Lobo y ni siquiera eso, a MArtín Lobo le importaban sus instintos, unicamente sus instintos, sus guerras internas, sus deseos mas primarios. Así MArtín Lobo se vestía cuando ya era de noche y salía cuando la calle estaba mas vacia. Recorría la ciudad con todos los sentidos encendidos, con su cara enfurecida, hambrienta y salía en busca de un sexo ilimitado. MArtín Lobo recorría los antros de la ciudad, antros que los hombres de dia no imaginan que existen, pero hay vida en la noche, hay vida en los callejones donde una luz se enciende y anuncia whisky y chicas. Ahí entraba MArtín Lobo en busca de la guerra. Ahí vive Martín Lobo. En esa franja invisible de los desaparecidos, de los que parecen que no existen y sin embargo están, de noche, mientras la tierra duerme y transpira, la noche en la tierra es el hogar de este Lobo, de Martín, de Martín Lobo.

miércoles, julio 23, 2008

Corredor

Salí corriendo cuando ví que despegabas. Salí corriendo como si me fuera la vida en ello. Salí corriendo con los ojos casi cerrados, apretando fuerte los puños como si aquello me diera mas velocidad, me fijé en cada paso. Traté de descubrir el secreyo de la velocidad mientras a lo lejos veía que se iba, que el globo se despegaba del suelo y tu mirabas hacía arriba y no te fijabas que yo venía desde atrás, sin gritar porque gritar me hubiera reducido los kilometros por hora. Corró como si me siguiera una manada de perros salvajes y el globo se iba, atravesaba las primeras hojas, los primeros árboles y tu mirabas hacía arriba, hacía las nubes con la sonrisa de quien se sabe por fin de vacaciones. Corrí, joder que si corrí y no llegué y te ví con el globo subir, subir lejos, subir alto y rápido y me quedé en el suelo sabiendo que estabas yendote para siempre, Marta, supe que te ibas a a Marte. Y ahora siempre que pienso en tí digo: Mar en Mars

domingo, julio 20, 2008

Aquel año

Fue continuo el paso de coches. Esperé mucho rato en ese lado de la carretera, justo en el arcen. Estuve quizá dos horas, algo mas. Pasaban camiones, coches, familias, autobuses, sobre todo conductores solitarios. Hacía tres dias había sido el golpe de estado, el intento de golpe de estado y había viajado hasta esa ciudad intermedia donde mi padre me recogería, justo a las afueras. "sperame en el peaje de la autopista" me dijo incluso el nombre que yo a su vez comuniqué al conductor del autobus para que me dejara cuando llegaramos ahí. Pasé mucho rato, hacía mucho calor y pensé que las cosas son extrañas. Era lunes y todavia se respiraba mucha tensión. No había clase, y eso lo supe después, no hubo clase hasta enero. Esperé sentado, no tenía dinero, tampoco hubiera tenido donde ir a tomar nada. Los tipos que trabajaban en el peaje me empezaron a mirar raro pasada la primera hora, pero yo aguante estoico y aburrido, comprobando que Chevrolet era la marca de coches mas vendida en el país. Pasó un tipo que vendía patilla me ofreció y negué, no tengo billete le quise decir con ese gesto, el tipo me miró y siguió caminando. Pensé dos posibilidades, o que mi padre había estampado los huesos en el asfalto de camino hasta las afueras de esa ciudad donde venía a ver a su jefe o que yo estaba equivocado de sitio, por mas que el conductor de autobus me hubiera indicado el sitio. PAsé calor y reflexionñé, sin tener ni puta idea de politica sobre el golpe de estado, recordé algunas imagenes y algunos instantes de esos dias de atrás, el calor dilata las cosas y mis pensamientos fueron mas bien imprecisos. Recordé esos tipos que habían salido descamisados en televisión, pero en verdad me sentía ajeno a todo eso. No tenía opinión, sospechaba que aquello era extraño e incluso se contagiaba la tensión social, una especie de miedo a algo impreciso. Me quedé mucho rato allí, en aquel arcen al lado de un peaje, equivocado, eso lo supe despues, de una entrada a Maracay. De vuelta, ya atardeciendo, ibamos en el coche mi padre y yo, mas bien callados, y de repente me soltó, como pensando en alto, como si yo no estuviera, como si siempre que viajara hablara y se dijera esas frases en alto :"No se que coño pintamos aquí. Te lo juro" y yo, sin saber porque, le contesté que yo tampoco sabía.

viernes, julio 18, 2008

Cambios aparentes

La mañana que me levanté convertido en hombre pájaro descubrí algunos misterios hasta ese momento ocultos del arte de volar. También descubrí, por esa extraña y enigmatica caracteristica humana de darse cuenta de las cosas siempre algo tarde, de los beneficios de caminar, de ir a ras de suelo, de poner los pies en la acera. La mañana que me desperté con alas, con la capacidad de volar, cambió, evidentemente, mi vida. Ya nada fue igual, podía subir a casa de mis amigos por la fachada, ascendiendo los tres, cuatro o nueve pisos por fuera, pero comprendíq eus bir en ascensor tenía su gracia, las miradas con desconocidos, el extraño encierro momentaneo, de aquello no volvía disfrutar porque las alas no me entran en los ascensores. Era genial volar, ir por encima de los tejados a trabajar, entrar por loa ventana en la oficina, pero sentí una enorme nostalgia de los dias de metro y autbus, del ajetreo en las estaciones, las miradas esporadicas con chicas atractivas. La mañana que me convertí en hombre pájaro cambiaron muchas cosas, otras permaneciron intactas. Esto, sin embargo lo escribo con el portatil desde el cielo y a mi, en el fondo, me gustaba sentarme , sentarme frente al ordenador y teclear con mis dedos y no con estas garras, que teclean, si, pero de otra forma absolutamente mas brusca

martes, julio 15, 2008

Retexto

Creo que este texto ya lo había escrito una vez. No es la primera vez que tecleo estas mismas teclas, que se suceden estas mismas letras unas detrás de otras. Creo que esto ya estaba escrito y lo estoy reescribiendo esxactamente igual que una vez anterior. Si recuerdo esta frase (Si, recuerdo esta frase), recuerdo este instante en el que recordaba que ya había escrito este texto y todo era igual que ahora (Igual que ahora) y recuerdo que paraba el texto y que había un eco aquí, aquí y allí, antes, antes, antes. Espejos enfrentados

lunes, julio 14, 2008

Linea de tres

Se bebió d eun trago la ultima media copa, dejo el vaso vacio y se levanto. Salió del bar y sintió el calor de aquella noche de julio. La calle estaba vacia y solo sonaba una mala conexión en el letrero de neón del bar que acababa de dejar y que intermitentemente anunciaba chicas y copas en un color entre el rosa y el rojo ciertamente curioso. Camino por la calle recordando otra noche de su vida sin saber precisar exactamente cual, recordó sus pasos, recordó esa sensación de calor parecida a la que sentia en ese mismo instante. Siguió andando y fue cuando decubrió que si hay vida en otros planetas o eso quiso pensar cuando se le cruzó un tipo de unos tres metros de alto. Exactamente igual a los humanos pero terriblemente alto, y pensó en esa misma palabra, "terriblemente", porque ver los rasgos humanos tan crecidos, tan gigantes le daban un aspecto que asustaba. El hombre d elos tres metros pasó de largo, como si fuera normal medir tres metros pero el supo que aquello era, seguro, un habitante de otro planeta. Pensó en algunos protagonistas de películas de ciencia ficción, pensó, incluso, en la ciencia ficción y pensó, solo ene se instante, que la ciencia ficción es un genero no bien llevado del todo, pues al enfrentarse a vida extraterrestre no sintió, como podría suceder en una pelúcla de este género, ganas de defender su planeta o de atacar al extraño o de avisar a la nasa o de correr, sintió una durisima y triste crisis existencial. Tampoco sintió ningún sentimiento terricola, en plan "este es mi planeta y lo voy a defender", lo que sintió fue una placa de dolor, se sintió disminuido, como si de repente midiera medio metro menos. "No estamos solos, pero es que además somos los enanos del cosmos" pensó sabiendo que a partir de ahora ya todo sería diferente. El tipo de tres metros se perdió al fondo de la calle y el volvió al bar, pidió otra copa que se bebió casi de un trago, escuchó con atención la ranchera que sonaba en ese momento, a él que nunca le habían gustado las rancheras, a el que jamás le había gustado el baloncesto sintió de repente nostalgía por los baloncestistas.

viernes, julio 11, 2008

Dos tiempos

Compré dos cervezas y me senté en aquel muro al que hacía tantos años antes iba por la noche a beber, como en ese instante, una cerveza y fumar un Belmont que habíamos comprado detallado en la bodega de enfrente de casa. Hoy repetía aquello, con el vacio de ir solo y con el vacio que da el tiempo, un vacio extraño, porque si algo tiene volver a un sitio donde se ha estado antes y hace tiempo que no se va es que el tiempo se vuelve esquizofrenicamente relativo, se estira y encoge a cada segundo. Ese mismo muro donde dejabamos los pies colgando de repente esta cercano y lejano al mismo tiempo. La pared casi es la misma, algunas pintadas que no había, variaciones en los alrededores, un edificio nuevo en la vista a lo lejos, algunas construcciones nuevas cercanas, el asfalto modificado una y otra vez a lo largo de los años, pero en el fondo todo muy parecido. Y de repente el muro es aquel muro pero siendo otro. El tiempo se hace lejano y cercano y colgar los pies y abrir la lata de cerveza de la que el diseño ha sufrido las variaciones inevitables de la modernidad, de la actualización, las letras redondeadas, variaciones en los tonos de la marca acercandolos a este tiempo, te acerca a aquel, al otro que fuiste siendo el mismo. Y abres la lata y los pies cuelgan y todo parece aquello sin serlo, y no hay nadie estoy solo con la lata y sin cigarros que es donde noto la gran variación, ya no fumo, ya no saco cerillas y un belmont y enciendo el cigarro sintiendo, como siempre sentí cuando fumé, que fumar es acto sublime un acto sobre todo poético, que fumar es hacer algo mas visibles los pensamientos, como si lo que se piensa mientras se fuma saliera en el humo y uno se quedará viendo el humo, que es tu pensamiento, como un algo que en el fondo no te pertenece. Estoy en el muro y de entre todas las variaciones esa es la que mas me desubica, no saco el papel donde aquel hombre me envolvía los tres o cinco cigarros detallados que le compraba. No hay nadie y la ciudad ha cambiado, estoy pisando un tiempo irrecuperable, el muro se ha quedado ajeno a mi vida, a todos esos años que han venido después, ya el muro es una extrañeza cuando fue una normalidad, el muro es un recuerdo y estar sentado aquí un homenaje, un acto basado en el mas radical sentimiento de nostalgia. Salto como entoces y chocan mis pies contra el suelo y el tiempo sigue yendose, y ya no hay nadie de entonces y la ciudad sigue ajena a todo eso.

miércoles, julio 09, 2008

De regreso

Recorrió el camino de vuelta. La luz era cada vez mas tenue y ese camino con osucridad es complicado de recorrer. Apuró el paso para llegar antes y sintió que el corazón y al respiración notaban esa aceleración. En ese instante pensó en la libertad y a todos los elementos que esta sujeta, pensó en lo compleja e inaccesible que es la libertad y camino pensando que hasta la oscuridad de un camino modifican nuestras propias decisiones y que en el fondo todo está sujeto como en una inmensa telaraña tejida durante siglos y que ser parte de esa telaraña gigante, inabarcable te hace libre y esclavo al mismo tiempo, sometido al peso de todo lo anterior y todo lo que vendrá y sin embargo con la libertad y la capacidad de ser el único en decidir el siguiente paso, que por pequeño e ínfimo que sea, siempre, inevitablemente, afectará rotundamente al entramado de la inmensa telaraña. Así avanzó m8ientras el corazón notaba esa aceleración que se había impuesto para llegar antes y salir sin oscuridad total de ese camino complejo que lleva hasta su casa. Un grupo de pajaros sobrevuela entonces ese trozo de bosuqe, van agitados, rapidos y se escucha su pasó como una fuga, algo que pasa momentaneamente y se pierde y se queda pensando en lo estelar de cada momento, en lo preciso, único e irrepetible que es cada instante, cada segundo y lo relaciona con su anterior reflexión sobre la libertad y concluye que hay algo de eso, que la libertad no es mas que estar en un instante único e irrepetible, sin estar decidido ni medido de antemano,sino estando en el a plena conciencia, ahí y ahora, sin mas, sin antes ni despues, sino ahí, totalmente ahí y además estando de acuerdo, afinado, con ese instante preciso.

Se acaba el camino, al fondo su casa

martes, julio 08, 2008

Sabado por la noche

LLegamos a casa de sus padres y ella se empezó a desvestir en el salón, puso un disco de la Velvet underground que sacó de entre los miles de cd´s que el padre tenía colocados por orden alfabético en el salón y se sirvió una copa que realmente parecía no haber bebido nunca. Empezó a bailar como si el asunto se tratará de una película protagonizada por Sharon Stone a mediados de los noventa y empezó a pedirme cuestiones sobre sexo con un tono y unas palabras que tampoco la pegaban mucho. Yo sentí cierto pudor, no me gusta la teatralización, prefiero las cosas sin los filtros de la exageración, pero eran las cinco de la mañana y la chica me atraía, en el fondo había un algo previo a todo ese numerito que me había gustado de ella y soporte esa intro alocada. Fuimos hasta la habitación de sus padres y me empujó contra la cama, se desvistió del todo y se puso a saltar sobre el colchón y exigirme una intensidad secual extraña. Abrió el armario de su padre y sacó una corbata que usó para atarme. Aquello podría tener o no gracia, pero a mi me parecía que dejaba de tenerla cuando ví que cerraba los ojos y con un tono parecido al de la niña del El exorcista se conjuraba para una sesión de sexo inolvidable. Miré al techo y recordé que tres horas antes yo me había planteado volver a casa y dormir, y ahora recordaba aquel instante como una oportunidad escapada, un pasado irrecuperable. De repente se abrió la puerta de la casa, se escucharon unos pasos y apareció un tipo. Sonaba la Velvet desde el salón y el tipo miró la escena con cierta sorpresa. Yo traté de desatarme las manos pero no podía, la chica que había tardado en darse cuenta de la presencia abrió los ojos y saludó al padre con una voz ciertamente entrañable y casi infantil. El hombre miró entre conmovido, indignado y ausente la escena unos cuantos segundos, se dió la vuelta y salió de la casa. La chica salió corriendo por el pasillo llamando al padrea gritos y yo me quedé atado de manos al cabecero de la cama tratando de huir como un rehen. Escuché unos portazos, luego el silencio o no el silencio sino el disco de la velvet underground sonando a lo lejos sobre un fondo inquietantemente vacio. Como si ya no hubiera nadie en aquella casa. Grité el nombre de ella varias veces sin obtener respuesta. Intenté un millón de veces desatarme de la cama pero no lo logré y recordé la facilidad con que lo logran en las peliculas, incluso en las buenas peliculas. En aquella casa lo único que se escuchó durante mucho rato fue la Velvet hasta que de repente el disco llegó al final y comenzó un largo e indescifrable silencio.

Nadie volvió durante horas. Me quedé dormido y un golpe brusco me despertó de repente. Me golpeó la luz de la mañana y me sorprendió ver la cara de un chico mas joven que me miraba inquieto y violento. Traté de excusarme. Comprendí por algunos rasgos y por el contexto que aquel chico era el hermano de ella. EL tipo me miró me desató y se dió la vuelta, de un golpe brusco cerró la puerta de una habitación y yo me vestí y salí corriendo de allí.

viernes, julio 04, 2008

Viernes

Digamos que no siempre las cosas son lo que parecen. Y hoy evidentemente algo de eso ha debido de ocurrir. Desperté y ya no estaba. Es decir, yo me desperté y yo ya me había levantado unos segundos antes, con lo cual hubo una descoordinación entre cuerpo y lo que podríamos llamar vida de varios segundos. El cuerpo iba por delante, como se dice en la calle " A su bola", y la vida unos segundos por detrás, descolgada del cuerpo. Así que allí que me lancé a darle alcance a mi cuerpo y la cosa está resultado realmente compleja. No hay manera, cuando él llega a una esquina y creo que le voy a dar alcance en seguida gira y nada, se me escapa. Así todo el rato, cuando yo estoy desayunando el está a punto de terminar, mientras tecleo en este blog el ya lo está terminando. Jamás debí beber esas dos últimas copas anoche

miércoles, julio 02, 2008

Personalidad multiple

En aquella época todavía era Andres. Fue nada mas cumplir 22 que los de la banda decidieron cambiar mi nombre y empecé a ser Pedro. Siendo ahora sinceros he de decir que lo de Pedro era un nombre que no me satsfacía. Ya se sabe que lo de los nombres es cosa, sobre todo, de prejuicios. Lo que para unos significa Pedro para otros puede significar algo diametralmente opuesto o ni siquiera opuesto, sino algo ubicado en un plano absolutamente diferente. Es decir, a su manera, Pedro es muchas cosas, muchos nombres y yo fui Pedro un tiempo sin estar muy satisfecho de ese nombre y de lo que significa Pedro para mi. A los 25 dejé a aquella Banda y me cambié a la Banda de los de la "otra esquina", una banda absolutamente mas profesional y mas grande, mas ambiciosa, por llamarlo de algún modo. Ahí entré por un contacto familiar y ya de primeras me presenté con otro nombre, una manera preciosa de dejar de ser Pedro. Así fue como pasé a ser Gustavo. Gustavo era un nombre extraño, Gustavo suena torpe. Ese Gus de arranque, luego ese Ta que es como un ritmo, como una negra en medio del compas y luego ese Vo, que se pierde, que se va, que se muere. Fui Gustavo pero sabiendo que pronto, en cuanto pudiera sería otro. Pasé tres años en la Banda "Otra esquina", las cosas no salieron como a mi me hubieran gustado, no había posibilidad de ascenso, ahí fui gregario del primero al último dia y al cumplir los 28 me cansé y sin avisar me fui. Cambié de ciudad, de país, entre en contacto con los Pagliuca a traves de un buen amigo. Ahí entraria ya algo mas alto, mi experiencia en bandas de barrio me hacía un hueco en esa poderosa banda internacional y pasé a comandar el grupo de operaciones comerciales y exportaciones de la ciudad. Un puesto ambicioso, con varios gragarios a mi cargo y con reuniones siempre tensas y duras, muchas negociaciones con politicos y mas contacto con las armas del que yo estaba acostumbrado, pero ascender tiene su precio. Ahí abandoné a Gustavo y pasé a ser Julio Armando. Nunca me gustaron los nombres compuestos. Siento vertigo ante dos nombres en la misma persona, es como si le personalidad se fragmentara en dos, se es Julio y Armando, dos en uno. no se es jamás Julio Armando, no. Está Julio que gobierna que marca la tendencia y está Armando que está callado y rigido pero que actua sigilosamente, marcando posiciones dentro de ese complejo entramado de la personalidad. Pero si por algo decidí ser Julio Armando era porque me diluia, diluia mi yo en esa nueva vida donde el pasado debía ser invisible. Mejor diluirme entre dos personalidades que un solo Julio, unico y aplastante. A los 35 cambié de nombre, las presiones, los enfrentamienstos con las otras bandas y la policia, el acoso a politicos y toda la etapa dura de mi cargo me obligaron a cambiar a Paco. Me fuí a sudamerica y comencé a actuar de Freelance. Varias Bandas de Europa me contactaban con cierta constancia para trabajos esporádicos a lo largo del Sur del continente. Fuí Paco en Perú, Olivier en Argentina, Javier en Chile, Roberto en Colombia, Jorge en Venezuela. A los 45 decidí retirarme de las bandas. Agotado y cansado de esa vida al límite, me escapé a Los Roques, un lugar genial y apartado, viví de alquilar mi casa para turistas. Fui Genaro. A los cincuenta cansado de esa vida pausada regresé a las bandas, fui Marcel. El movimiento no cesó cabié a varias Bandas en años seguidos. Joaquin, Manuel, Israel, Eduardo, Federico. Ahora tantos años después me jubilo. Estoy aquí, mirando el mar lento y pausado, el dia ha despertado y ya soy yo, por fin y después de tantos años ya soy yo, por que mi última decisión fue no ponerme mas nombres, no ponerme ningún nombre, ahora definitivamente ya no soy nadie. Soy yo, sin nombre ni definición. No Soy. Soy Don Nadie.

martes, julio 01, 2008

Juego en la piscina

Fui porque iban a ir todos estos y porque no había otra si quería verte en aquellos dias de verano. Yo me pasaba los dias en la habitación con mi madre diciendo que no me podía estar todo el verano en ese plan, sin hacer nada y mirando por la ventana, pero realmente yo no quería modificar el curso de las cosas, ese verano lo uq me hubirea gustado ser era un tipo invisible o semi transparente, pero no aquel cúmulo de piel, musculos y huesos. Así que aquella tarde fui a la piscina porque superando el complejo de estar en bañador podría verte después de quince dias que había terminado el colegio. Al principio alguien propuso el juego del asesino con las cartas, y claro a mi me toco ser el asesino en la primera ronda y tener que exterminar al grupo a punta de guiños. Evidentemente mi único asesinato planeado era el tuyo, guiñarte el ojo como acto supremo, como tarde valida en la piscina. Pasaron varios minutos y alguien comenzó a presionar al asesino en vista de que no aparecía ningún muerto, a mi me hubiera resultado sencillo matar a Alex o al Chusta, pero no quería arriesgar ser pillado y perder la oportunidad sublime de guiñarte el ojo, y sin embargo tus ojos nuna coincidian con mis ojos y asesinarte se estaba convirtiendo en una tarea de suma complejidad, un asesinato dificil, un crimen imposible. . Pasaron mas minutos y el colectivo de posibles asesinados comenzó a indignarse ante la pasividad de ese Charles Manson de medio pelo, pero yo tenía mi plan y no iba a ceder a la presión social. Esperaría el instante justo donde tus ojos coincidieran con mis ojos, ese espacio temporal único donde en milesimas de segundo yo cerraría tan sólo el ojo izquierdo, breve y concisamente y ya todo tendría sentido, pero tu no mirabas, reías nerviosa, esa cosa de pensar que en el juego hay algo de cierto, en desconcer quien es ese que puede guiñarte el ojo y asesinarte. Alguien se molestó, creo que fue Dimas, se levantó y dijo que si en tres minutos no aparecía un asesinado o al menos un intento de asesinato se acababa el juego. El tiempo de repente corría en mi contra y tu seguías sin pasar los ojos por mis ojos, como si de algún modo supieras ya que yo era el asesino y no quisieras ser mi victima. "Quedan dos" gritó Dimas, presionando al asesino, una tactica policial, por otro lado brillante. Miré a los lados. Dimas, Alex, Laura, Tú, El Chusta, Gotelé. "Un minuto" gritó Dimas, la presión del tiempo es insacaible, ataque a la ansiedad a los nervios, a la paciencia. "También los asesinos sufren estres" pensé y entonces movido por la tensión decidí lanzarme como un asesino enloquecido, mirarte fijamente y aunque todos me descubrieran in situ guiñarte el ojo y concluir mi crimen, pero fue justo ahí, cuando dimas miraba el reloj y cantaba que quedaban diez segundos, y yo que esperaba para matarte cuando tu, sin yo mirarte, sin guiñarte el ojo,dijiste "Muerta". Luego el juego siguió, no me costó nada matar a los otros sin ser descubiertos, pero que sepas que jamás, nunca fui yo el que te maté y que aún después de todos estos años, nunca supe quien fue el asesino invisible que se coló en aquel juego. Dime, por dios, ¿Quién fue?.

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