jueves, diciembre 22, 2011

Fueron las dudas

  .- El tipo vivía detrás de sus gafas. Como si sus gafas fueran un muro, una frontera, una barrera infranqueable entre el mundo y él. Era todo gafas. Le recuerdo siempre con las mismas. Unas gafas negras, de aspecto antiguo. Esas gafas parecían de otra época, lo que aumentaba la distancia, porque además de la distancia física que implicaban entre el mundo y él, había una distancia sideral, una distancia basada en el tiempo, como si él se hubiese quedado anclado en una época remota, lejana. Uno hablaba con él y parecía estar hablando con un espectro, con alguien del que se dudaba su verdadera presencia. Te miraba detrás de esas gafas y uno no sabía muy bien con quien hablaba o si realmente se hablaba con alguien. Hablabas y le mirabas y dudabas. Como si la conversación se estuviera cayendo por un agujero o como si tu fueras el que cayera por el agujero y la conversación se quedara allí, arriba, donde fuera que todo estuviera sucediendo. Entonces te girabas y siempre pensabas en ese momento en el que él llegaría a casa, solo, lejano. Cruzara el pasillo, se quitara los zapatos, los calcetines y pusiera momentaneamente las gafas sobre la mesilla. ¿Qué sucedía ahí, en ese momento imposible? ¿Qué pasaba cuando dormía sin las gafas? ¿Qué pasaba en la ducha, cuando las gafas estaban situadas en esa otra época y él no tuviera el muro? No había respuestas y todo eran dudas detrás de sus gafas, ninguna respuesta. No había posibilidades de imaginarse que pasaba cuando en su cara no estuvieran colgando las gafas, sobrevolando ese tiempo inaccesible. Por eso, Señor Director, se las rompimos. Por eso. Ese fue el motivo. Por las dudas. Por la falta de respuestas. Por la curiosidad, Señor Director, por la curiosidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"Era todo gafas" es una frase que no me permitió seguir concentrándome en la lectura del resto del post. Pasa que me trajo recuerdos. Cuando nos presentaron en la planta baja del Plaza1, después de decir lo protocolar, dijiste mi nombre y luego agregaste "eres toda piernas" y eso nunca más se me borró. Ahora encuentro esta frase, y confirmo que eso que recuerdo como las palabras literales que salieron de tu boca, fueron las que fueron.

Hay palabras y frases que pertenecen a las personas. Que son inherentes a ellas, y que forman parte de las características que uno recuerda de ella. "Vital" es otra tuya. Y me encanta encontrar chispas que me corroboren que a quien leo, sigue siendo el mismo. El extraordinario chico que conocí hace años. Seguimos siendo los mismos, por fortuna.

CL

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