jueves, octubre 11, 2012

Tipo

 Salí por B)0. Esa zona es compleja e intransitable, pero debía cargar y seguir a C(7. Quizá fue ahí o quizá fue después o quizá antes. No sé en que momento la ruta sufrió la variación inadecuada.  En 9)0 no estuve mucho tiempo. Cargué en un cubiculo de montaje de los almacenes Arbeit y proseguí por la 1 hasta el desvío a la circuvalación para alcanzar a C(7. Allí había quedado con Eu para una sesión de Metanfetamina diluida en un café antiguo. En la circunvalación ya noté que me marcaban, pero pensé que se trataba de una aceleración inapropiada o del modo en el que había  tomado la desviación en la circunvalación. No soy aeronauta precavido y tiendo a mirar al suelo. Seguí sin preocupación. Pensé que la marca llegaría en forma de multa o con descuento de luz diaria, pero en seguida recibí la señal dura de infracción aguda. Miré a los lados y no vi en la cercanía a ningún sujeto de orden. Reduje la velocidad y pensé que había un error o que la señal por equivocación me había llegado a mi. En ese instante se frenó el móvil y quedé suspendido. Se habían bloqueado los mandos y la dirección. Desde ese instante en adelante ya no conduje yo. Fui llevado por control remoto a una zona elevada por la parte de O0, la zona de justicia. Allí me hiceron descender y fui esposado. Evidentemente no comprendía porque estaba siendo víctima de semejante control legal. Entré, acompañado de dos agentes, en el edificio blanco. Caminamos por pasillos estrechos e iluminados por ultravioletas. Soy consciente que fui examinado físicamente. Me sentaron en una butaca gris y me hicieron esperar media hora. Me dieron agua tibia con cápsulas, iba a ser interrogado. Sufrí un leve ataque de ansiedad, pero lo disimulé. Apareció una mujer joven, dura, pero de tono amable. Me preguntó por mi ruta. Describí el camino que había realizado desde por la mañana y me dijo:"al menos no mientes". Le dije que no entendía que hacía allí y cual había sido mi infracción. Aparentemente mi ruta había infracciones estadisticas. Repetía la ruta que habían realizado, hace un par de años, dos delicuentes. Le dije que acataba la ley, pero que jamás había comprendido la ley de estadistica. Que repetir una ruta no me convertía en delicuente. A partir de ahí los interrogatorios eran sobre mi perfil psicológico o tratando de crearme un perfil tipo. Cumplía con algunos requisitos del outsider o de los asociales, de ciertos grupos ajenos al orden que algunas veces aparecían en las pantallas y en los circuitos de información. Explique mi situación vital: soltero, trabajador de transporte de cédulas de alimento, habitante de C(2, sin ideología, del grupo amarillo de electores y de cornubia en el plano ocioso. Jamás imaginé que mi perfil coincidiera con el de los grupusculos outsiders.

 Pasé una noche en una sala de ambientación difusa. Un lugar ambiguo, agradable pero molesto. Dormí, creo que soñé con unas abejas, unas abejas que sobrevolaban unas flores fluorescentes, hermosas. El sueño era laxo, lento, congelado. Al despertar me quedé recreando imágenes del sueño y llegué a la conclusión de que habían sido producto de las cápsulas del interrogatorio. Me recogió un seguridad de avance. Un tipo amable que con voz pausada me animo y me dijo que seguramente la confusión terminaría pronto, que la ley de estadística y prevención no era muy implacable. Me llevó hasta otro edificio. Me atendieron unos doctores, me examinaron y me hicieron algunos análisis. De ahí fui trasladado a zona central, donde se me haría un juicio comprimido. Salí culpable. Me desmayé. Al despertar estaba en la que sería mi habitación de reserva los siguientes meses. Allí leía libros de conducta y reordenamiento psicológico. Me proyectaban capítulos de personajes recuperados. La luz de estos vídeos era hermosa y las voces de los recuperados sonaba reverberada, como si hablaran desde la felicidad absoluta, una felicidad total, una felicidad ligera. Recuperé peso, llevaba algunos años pesando por debajo del peso tipo. Me dejé el pelo largo y dormía muchas horas. Al cabo del tiempo, me llevaron a  casa. Las primeras semanas todo me parecía pausado. Recuperé mi trabajo. A las semanas sin embargo todo me pareció sin atributos, sin color. Dejé de ir a trabajar, dejé de salir. Poco después me detuvieron de nuevo. A partir de ahí todo lo recuerdo en bloques gigantes, sin matices. Los recuerdos vienen como un bloque de años, a lo sumo de meses, de semanas, pero no hay detalles precisos. Habitáculos uniformes, amplios, ligeros. Sueños como un solo sueño. Dejé de percibirme.

 Poco más

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