jueves, agosto 31, 2006

Hoy

Hoy no, hoy mejor no. Aunque hoy es una palabra que siempre me ha parecido extraña. Imaginate ese juego de las adivinanzas en las que dices la letra por la que empieza y por la que termina una palabra y a partir de ahí tienes que adivinar de que palabra se trata. Ese juego con la palabra hoy resultaría extrañisimo: "Empieza por "h" y termina por "Y". Rara, ¿No?. Seguro que no se te pasaría por la cabeza la palabra "hoy", seguro que no. Estarías media hora en plan "....¿Seguro que termina por Y?".

En serio la palabra Hoy es rara. Luego filosóficamente, que es como que no existe del todo o como que todo el rato existe. ¿Hoy?. ¿Algo en medio de ayer y mañana?, algo así como algo en medio de la H y la Y. Si es que sus propias letras ya lo dicen. Hoy viene a ser como la O, que es un circulo y en un circulo ya se sabe... que siempre se está en el.

miércoles, agosto 30, 2006

Carta sin enviar

No te voy a hablar ahora de las emociones o sentimientos, esas ya las sabes o las intuirás. Me gustaría ser mas preciso, pero no se serlo, vivo en una constante abstracción, no siempre deseable. No quiero aconsejar, basicamente por que no se, y basicamente por que tu vida es diferente de la mía y lo que yo haya aplicado a la mía, es posible que no tenga las mismas consecuencias en la tuya. Nada se repite y esa es la gracia de vivir, que cada vez se está en una situación nueva y por lo tanto cada vez se deben aplicar nuevas soluciones. Si te contaría que la angustia o la ansiedad que generan el futuro son la mayoría de las veces irreales ademas de poco practicos, te lo digo por que yo me he angustiado mucho a lo largo de estos años y poco han resuelto esas angustias, las soluciones las he encontrado con mayor facilidad en el sosiego, en la calma, lugares a los que no siempre he llegado con habilidad, mas bien al contrario,con cierta torpeza. Tambien te diría que no te agobies con el futuro, no es un lugar tan feroz y tenebroso como a veces parece, como ahora a ti te parece. Trata de no dejarte llevar por esa paralisis que produce esas angustias innecesarias, lo malo de esa sensación no es, quiza, tanto sufrirla sino que desgasta y cansa muchisimo y por lo tanto te deja agotado para salir de ella, eso que llaman los circulos viciosos.
Desde fuera, y con toda sinceridad, te veo como una persona llena de valores, con una capacidad enorme para el cariño y con un mundo emocional bastante admirable. Eso, claro, te lleva a enormes nostalgias, que es lo que creo que ahora te pasa, se acaba el mejor verano de tu vida, y creeme, la historia de la música, de la literatura, del arte en general, esta insipirada muchísimas veces en esa sensación que te tiene así, tan apagadillo, entristecido, pero creeme, esa sensación, al final, se vuelve realmente bonita y seguro, si sigues con lo de la música, alguna canción, alguna melodía surgira evocando esas tardes de principios de agosto que se están quedando atrás. Y al futuro, al futuro no le temas demasiado, es perro ladrador poco mordedor. El problema del futuro es que cuando uno lo miras se le viene así a uno, de lleno, todo de golpe y luego resulta que se va poco a poco, no es esa masa que uno mira desde aquí hacía allí y percibe esa especie de Tsunami, no. Viene en olillas, a veces, eso es cierto, algo mas agitadas y removidas, pero en general son olillas que uno salta sin complicaciones, accesibles. Creeme, al final vivir no es tan complicado como te dicen los mayores.

martes, agosto 29, 2006

Principio

Principio es una persona que propone, que se lanza., pero en seguida se diluye. Principio aparece de repente, con fuerza, de la nada casi, entra por la puerta, dice una frase y se va. Es Principio, y nadie se lo crítica, nadie le crítica que se retire siempre el primero, que sus visitas sean tan breves. Principio, por otro lado, siempre se siente presionado, sabe que apenas va a estar en los sitios y la frase o frases que diga en cada visita deben ser precisas, que moldeen el fututo de su entorno. Principio no siempre atina, pero hay momentos en los que suelta frases memorables, frases por las que todo el mundo le recuerda. Es su vida, siempre interrogandose por si la frase que dijo fue la frase que esperaban sus visitados, siempre buscando la perfección en su frase. Ritmo, intensidad, emoción, inteligencia. Asi es principio, ese personaje que abre el fuego, que arranca la historia, que comienza el espectaculo. Es el presentador y su vida depende de ejercer con precisión ese dificil arte de presentar.

lunes, agosto 28, 2006

Un dia cualquiera

Ayer conocí, por primera vez en mi vida, a un robot, y tengo dos noticias, y como siempre que hay dos noticias una es mala y la otra es buena. La primera, la buena, es que los robots no tienen emociones, la segunda, la mala, es que tienen muy mal genio.

Hay días en los que caminas por la ciudad sin mucho sentido, dejando el tiempo pasar, mirando escaparates o viendo chicas guapas pasar a tu lado. En esos días terminas entrando a algún bar, rápidamente, a tomarte un café o una cerveza, todo depende, siempre, del estado anímico. Fue ahí, en ese bar en el que entré por azar, donde me encontré con este nuevo amigo. bebía mi café cortado, con algo de desinterés, mas entretenido en mirar a una chica que se sentaba con un grupo de amigas unas cuantas mesas mas allá. Fue entonces cuando un individuo aparentemente normal, ¿Quien es normal en estos días?, se me acerca y con una educación exquisita me pregunta que cual es el nombre del estado en el que permanezco, que entre todos los estados emocionales que tiene registrado no encuentra en su base ninguno que se asemeje con las características en las que mi estado emocional me hace actuar en ese preciso momento. Dudo un rato, me siento, no solo agredido, sino irrespetado, maltratado pero a su vez perplejo pues insisto en que la manera en que el individuo me hace la pregunta me resulta tan amable que, a pesar de la sensación de agresión, no soy capaz de contestar con malas palabras, ni siquiera soy capaz de contestar.

.- Disculpe mi atrevimiento. Verá, le aclaro. Soy un robot, no soy un humano, estoy programado para actuar como tal, pero no soy mas que una maquina que contiene una fantástica base de datos, y disculpe que en esto sea presumido, pero es así, es una base de datos realmente buena. En mi base de datos tengo registrados infinidad de emociones, de estados, pero las características del estado emocional en el que permanece usted desde que lo observo no lo tengo registrado, he estado haciendo un chequeo profundo, pero nada.
Ante la confesión, primero me quedo casi boquiabierto, en estos tiempos de televisión, en las situaciones absurdas uno siempre mira a las esquinas para cerciorarse de que no esta siendo víctima de uno de esos programas de bromas que no siempre o casi nunca tienen demasiada gracia. Y cuando consigo la fé, por que al final no es mas que cuestión de fe, termino creyendo al extraño individuo y contesto con bastante espontaneidad.

.- Pues, no se.... En realidad ahora mismo estoy "empanado". estoy bastante empanado, llevo todo el día, así. Muy empanado.

.- ¿Empanado?... ¿Una metáfora de ese modo de freír?. ¿Como los filetes?.

.- Si, eso es. Se siente uno así, como recubierto de algo, como si te hubiesen pasado por un montón de pan rayado, pero previamente por huevo batido. ¿Sabe?.

.- Caray. ahora que lo dice, pues... No se, tiene sentido. ¿Algo decaído?

.- No es tanto decaído, Es mas algo físico, pero a su vez una especie de desgana. No hay depresión ni mal rollo, no. Hay una especie de Stand By. No se si ustedes los robots pasan algún día de esos que solo te apetece estar tumbado en el sofá

.- Bueno, no es sofá. Es una cámara donde nos recargamos, pero si le entiendo. Es como esos días que solo quiere uno estar en la cámara recargándose.

.- Bueno mas o menos, pero quédese usted con eso del pan y el huevo, es mas o menos eso.

.- Perfecto.

.- Entonces mas o menos le queda claro ese estado

.- Si, si

.- Ahora discúlpeme usted a mi. Pero aun siendo robot, ¿ustedes pueden sentir?
.- Bueno, no sentir como tal. Yo tengo el registro de cada emoción y puedo generar y genero, los químicos y las características de cada emoción.

.- SI, pero no es lo mismo. No cree?

.- Pues no se, creo que si podría serlo. Me recorren los mismos químicos, reproduzco biológicamente cada característica de la emoción precisa.

.- bah... Pero no, que va, eso es como un jardín sin flores. Es una imitación

.- Pero una imitación exacta.

.- Si, pero amigo mío, la gracia es generarlo, que viene así, como de improvisto. ¿sabe?. Ve a esa chica que esta sentada allí. Yo la miro y ...grrr. eso compadre, eso no se imita, eso viene así, sin aviso.

.- Míreme...grrrr...¿Ve?

.- Pero me estas imitando, y perdona que te trate de tu. No sale de tí

.- Pues mire ahora.... oshhhh

.- jajaja...Pero ¿Que es eso?. Tu estas loco

.- Es una sensación generada con los flujos de varias sensaciones de atracción diferentes.

.- No, compadre, eso no es así.

.- Por que usted lo diga.

.- Pues es que me parece un aburrimiento que nada te salga así, sin avisar, sino que le tengas que dar a Enter para que suceda.

.- Mire por ejemplo, ahora mismo manejo una sensación que usted conocerá. Un enrojecimiento del carácter.

.- jajajaja... Eres un aburrido. todo lo imitas. Nada nuevo en los robots.

.- Mire amigo, me está empezando a irritar, es bastante irrespetuoso

.- Eso, busca rápido la sensación de enfado, corre!!

.- Oiga, no solo es usted un irrespetuoso, sino que sospecho que no tiene ninguna educación.

. jajaja... La verdad que si debes estar enfadado, por que se te esta poniendo la voz en plan cantante de Kraftwere. Así como electrónica

.- Miré ¿Me esta llamando Robot tipo Kraftwere?

.- Pues ahora que estas irritadillo, se te estás poniendo la voz así, la verdad.

.- Mire, yo mejor me voy. Usted es un grosero y con gente como usted mejor no me trato. La base identifica sus características como un tipo no recomendable. Adiós.

.- Hasta luego, macho. Que termines bien el día

Y así fue. al rato salí a la calle, cogí el autobús y volví a casa. Me tomé una pastilla para el dolor de cabeza y luego una para dormir. Esta mañana cuando me he despertado me he dado cuenta que se me habían acabado las pastillas de la tensión y he pensado que a lo mejor en cuando vaya a la farmacia también compro esas que dicen que son buenas para la memoria por que últimamente tengo un despiste tremendo.

sábado, agosto 26, 2006

La frase perdida

Ha estado buscando un libro toda la mañana del que recordaba una buena frase. Recuerda que era una página impar, de la mitad hacía abajo. En la segunda mitad del libro, cerca de esa mitad, pero mas cerca del final que del principio. Recuerda algo de la frase, algo del contenido, pero es incapaz de recordarla exactamente y la busca. Se mueve al principio entre esas indicaciones. Remueve las páginas al azar. Leé con rapidez, pero no encuentra. Duda un momento de si las indicaciones erán así. Quizá no era una página impar, quiza no estaba hacía abajo de la página sino mas bien hacía arriba. Quizá no era en medio del libro, sino la frase final, pero recuerda que recuerda bien, que era así: página impar, de la mitad de la página hacía abajo, de la mitad del libro hacía el final. "¿Como era aquella frase?, ¿Aquella definición magistral?". Sigue buscando, lleva un buen rato buscando y de nuevo duda, pero ahora la duda es que quizá no era ese libro, quiza no era ese autor. Quizá, piensa ahora, nunca leyó esa frase, pero aun la busca y estará un rato mas buscando.

jueves, agosto 24, 2006

333

Iba a escribir sobre otra tema, no se cual, pero la intención era escribir sobre otro tema, pero al introducir mi contraseña y entrar en el blog he descubierto que el post que iba a escribir hoy sería el 333, es decir, este post que ahora va naciendo, que se va creando, que se va formando será el post 333 de este blog insignificante, que será un post mas que se irá quedando enquistado pero presente. Existirá ya. Nadie, por malo que sea, podrá extinguir su paso. El post 333 va naciendo así, el post que son tres treses se va haciendo, se va alargando en el tiempo. Se irá quedando ahí, en esta página perdida de la blogosfera, en esta esquina de la red. Archivado en donde pone mes y año. Estará ahí en Agosto 06, y se irá perdiendo en el tiempo. Durará lo que tenga que durar. Así el post 333 nace, crece, dudo que se reproduzca y muere, pues aqui termina el Post 333.

martes, agosto 22, 2006

Stand down. Stand Up

De vez en cuando vuelvo a Radiohead como el hijo rebelde vuelve a casa. Y siempre que vuelvo recuerdo que siempre se me olvida lo mucho que me gusta estar por ahí, escuchandolos, como ese hijo nocturno y vicioso recuerda que se le había olvidado los pequeños ritos de su hogar, hoy he vuelto a oir Stand down. Stand Up, y como con esas canciones que van marcando tu destino, que lo van marcando de huellas, a las canciones se vuelve y no solo se vuelve a ese sonido, a esa melodía sino que vuelves a lo que había cuando sonaba, a aquella habitación ajena, a aquellos colores pálidos, a aquella luz enferma, a aquella sensación intensa, desgarrada. Y con la canción me vienen aquellas mañanas de agosto, aquel despertar en esa otra cama, rodeado de ese olor pegadizo, aquel miedo que asciende cómo asciende la rabia en la canción, como aumenta la obsesión en la canción así iba aumentando mañana tras mañana el miedo y la sensación de fragilidad y ahora la oigo y recuerdo aquello pero sin dolor, como si de alguna manera me hubiese reconciliado con aquel momento, con aquel temor, con aquella angustia.... The raindrops, The raindrops, The raindrops, The raindrops ... Aquel olor a hospital ahora se ha desvanecido, se ha ido esparciendo en el tiempo y ya casi no viene. Aquel miedo ya no es como aquel miedo pero lo recuerdo y me reconcilio, ahora esta música es terapia y se diluye aquel dolor, aquel horror y ahora aquella habitación, donde oía esta canción en extraño estado de calma, vuelve como recuerdo en esta habitación que es mi casa y que es la habitación que tanto echaba de menos en aquella habitación numerada de ese edificio plagado de gente que iba y venia. Ahora mientras va subiendo la intensidad, mientras las notas se pierden en esa locura, en esa voz monótona y enloquecida viene aquella imagen, la sensación de aquellos días y los miro, así, desde lejos y ya siento que son míos, que ya los asumí, que ya están dentro, pero no son herida abierta, ya no huele a pus, ya la gasa no se pega a la sangre reseca. Hay una cicatriz en la que ya no caes en cuanta, está ahí como antes no estuvo y ya es parte del abdomen y ni se siente, está ahí, como otra marca de vida. Ahora termina Stand Down. Stand Up y como entonces apago la música y me levanto, ahora no caminaré por el pasillo de ese hospital, ahora me levantaré y me sentaré afuera a ver esta noche de verano y me preguntaré, eso si, como entonces, si mañana seguirá haciendo calor.

lunes, agosto 21, 2006

Agradecimiento

No niego que cuando nos invitaron a esa cena sentimos uan especie de duda que casi provocaba miedo. Aquellas amabilisimas gentes nos habían atendido no ya con calor sino con un cariño que sospecho no merezco. Querían hacernos concluir la visita a su hermoso estado con una cena de la que la única pista que ofrecieron fue una frase que bien podía provocar placer, bien podía provocar temor. "La cena será una cena lorquiana". Aquello bien podía ser una cena poetica o una cena de sangre, una cena gitana o una cena desgarrada o que nos desgarrase. No sé, la imaginación, mas estando en México, nos daba para todo. Sospechamos de una cena que estas pobres bocas ibéricas resultarían acribilladas por el picor. En fin, había, honestamente, mas temor que otra cosa en nuestra curiosidad ante "La cena lorquiana".

Llegó la hora, recorrimos las calles de Morelia camino a la casa de aquellas excelentes personas que nos habían ido mostrando aquel trozo que conocimos de su estado con alucinantes anecdotas de cada lugar al que ibamos, nos lo ilustraban con trozos de la historia o trozos de sus propias historias, pero todo había resultado intenso y especial. De algún modo, cuando se viaja, uno espera siempre, y pocas veces sucede, conocer los sitios así, con la intensidad y con las historias que rodean esos paisajes y esas ciudades que uno va viendo. Nos recibieron con la amabilidad habitual, primero conversamos un poco sobre anecdotas familiares y sobre estas familias que se dividen en varios padres, varias madres, varios hermanos dispersos e hicimos bromas con ese modelo de familia que defendian en nuestro país el partido de la oposición, y que contando lo que estabamos contando tan absurdo resultaba a estas alturas de la historia. Ahí podría estar el principio de la cena lorquiana, pero no. De repente nos invitaron a sentarnos y fue cuando descubrimos la cena lorquiana. Consistía en que cada uno de los platos que nos iban a servir tenían en comun el color verde. El arroz, que nos sirvieron de primero, fue verde. El Pollo con mole, pero con mole verde, era, evidentemente , de un color verde hermoso y el agua que acompañaba la exquista cena era verde pues era agua de perejil y limón. Mientras comiamos en un estado casi de alucinación, no ya solo por lo sabroso, sino por lo creativo y lo bonito del detalle, nos leyeron con frescura aquello del "Verde que te quiero verde". Salimos los cuatro españolitos casi hipnotizados despues de una velada especial, de esas que uno recuerda, de esas que marcan un viaje. No ya solo por la cena sino por lo especial y entrañable de aquellos Michoacanos geniales.

Parte del viaje

No todo se explica. Hay cosas que no se terminan de encerrar con el lenguaje, que se escapan, que aun llenandolas con un saco de adjetivos no terminan de ser explicadas. Así pasa con determinados sitios tambien. Lo ves, estás ahí. Sabes que has llegado, que una carretera te ha conducido hasta ese lugar preciso y único, y sin embargo hay un algo irreal en todo. Llueve y es sábado por la tarde. Has estado ascendiendo la montaña un buen rato, incalculable por que ibas hablando en el coche y ademas llevas diez dias sin usar reloj, como si la hora perteneciese únicamente a los dias en casa. En el coche además de hablar has sentido una especie de euforia con la , si cabe tal adjetivo, monumentalidad del paisaje virgen, del verdor, de lo exagerado y potente. Llueve con brutalidad, llueve como si nunca hubiese llovido y en ese acto de estreno, la naturaleza no tuviese control, no supiese manejar, aun, las cantidades de agua. Así que por la estrecha carretera que vamos ascendiendo, van cayendo, a los lados, rios de agua. De repente llegamos al destino, estamos a las afueras aun y te sorprende un desfile, es día de fiesta. Entonces comienza el recorrido.

El continente se da a ello y ya el siglo pasado se hizo literatura contando esa realidad que al resto se le escapa o que la entiende como una realidad pero que no termina de suceder, pero un pueblo, ahí arriba, en medio de la montaña, casi perdido es un lugar de artesanos del amable instrumento de seis cuerdas. Hay variaciones, hasta la saciedad, de la original guitarra. Las vi casi circulares, las vi trianguladas, las vi, incluso, con el mastil elevado y las cuerdas, suspendidas unos centimentros, en el aire. Las vi con forma de nave espacial, con una forma indescriptible, las vi con forma de cara y la boca era una boca, las ví extrañas, muy diferentes, pero tambien las ví con la forma original pero trabajadas de forma sublime, no se podían tocar, estaban expuestas, pero solo viendolas uno ya sabía, uno ya oía un sonido perfecto. La madera era hermosa y se veían trabajadas con don, con magia. Eso ví, era fiesta en el pueblo y la calle estaba abarrotada de alcohol y de canciones, de música y de comida, llovía, pero daba igual. De las calles colgaban adornos, como no, de guitarras, todo eran guitarras. Las tiendas eran guitarras, las mujeres vendían guitarras, la fiesta era la fiesta de la guitarra. Entre en una de las mil tiendas de guitarras y toqué una, toqué otra hasta que tuve en la mano el bajo sexto. Y me fuí, se hizo de noche y descendimos. Llovía cuando deshaciamos el camino. Todavia no se si realmente estuve allí.

domingo, agosto 20, 2006

Salmerón

Hay una hora que dura un buen rato en verano y en la que todo pierde importancia, esa hora en la que se va escondiendo el sol como si nada y la gente sale de sus casas despues de haber estado derrotados por el sol y los excesos de la sobremesa en algún lugar del sombreado interior de las casas. Es fin de semana y en Salmerón la gente está deambulando por la calle a ritmo lento despues de haber estado viendo los toros que se ofrecen ese fin de semana único de fiestas al año. Los niños están casi enloquecidos en la plaza mientras los padres y visitantes esporádicos se beben el arsenal de Cervezas que tiene en su Quiosco "El pavarotti", conocido así no por su manera de cantar cada mañana en la ducha, sino por su tamaño, identico al del popularisimo tenor italiano. Hay ese bullicio, ese desenfado y esas risas que se acumulan en los dias de fiestas, hay una leve ebriedad colectiva y un esfuerzo desigual por pagar la siguiente ronda de cubatas y cañas. Hay de fondo, y solo si te percatas, una mujer cantando, en ese atardecer de agosto, en la plaza del pueblo con los niños como único público, pero no escuchada por nadie. Lupita Martinez viene desde México y está cantando, con mas esfuerzo que esmero, aquellas canciones que llevan una vida sonando... "Para que tu al volver no encuentres nada extraño...." acompañada no por músicos sino por uno de esos acompañamientos que tanto recuerdan a los teclados casio que teniamos de pequeños y que muchos grupos Pop ahora buscan desesperados en cualquier lugar de la casa de sus madres. Lupita entiende que cantar bien no es recorrer con cuidado y precisión las notas exactas, alcanzar el lugar donde el tono es único y preciso, Lupita sospecha que cantar bien es llegar al punto mas agudo que dé la garganta, asi aquello cueste una lesión en las cuerdas. Así que Lupita se desgañita en medio de la plaza de Salmerón tratando de que no se que Dios Azteca se entere de que ella está ahí ..."Se me olvido otra veeeeeeeez.....". Cuando abre los ojos hay un niño jugueteando que la mira entre asustado y sorprendido, se ha detenido durante un segundo el tiempo entre ella y ese niño, el bullicio sigue, exacto, lineal allí de fondo, pero ella sabe que si, que aquel niño es un prodigio, un genio, y que solo ese niño se ha percatado de la potencia y de la elevación de esa garganta sublime. Lupita lo sabe mientras el niño la mira. le sonrie, le hace una reverencia y el niño dirige de nuevo la mirada al suelo a mover un montón de arena. Lupita recoge el microfono, su microfono, ese que compró y que es su mejor tesoro por que "es perfecto para mi voz" y avisa al tecnico de sonido que ha terminado y que le devuelva el C.D. con los acompañamientos musicales. El tecnico de sonido que hace tiempo antes de empezar a trabajar con el grupo de la noche tomandose unas cervezas en el quiosco del Pavarotti pone mala cara y la acompaña, se lo da y se despiden sin ninguna euforia ni cariño. Lupita se monta en su coche, mañana tendrá que tocar, tambien a media tarde, en las fiestas de otro pueblo, de otra provincia y deja, para siempre, al desagradecido pueblo de Salmerón a sus espaldas, pero sabiendose oida por el que en algunos años, será un genio de la música. "El maestro de Salmerón" lo bautiza Lupita mientras coge el desvio de la carretera comarcal

viernes, agosto 18, 2006

En casa

Llevo varios intentos de escribir un post sobre el viaje y por algun motivo siempre termino borrandolos. Hay algo que viene desde atrás que no acepta esos mediocres intentos de narrar esas tres semanas. He intentado la narración desenfadada, un ennumerar ciudades y contar alguna anecdotilla, he intentado ponerme serio y contarlo como un legendario escritor de viajes, pero claro, aunque divertido, la sensación de ridiculo es mas intensa de lo habitual. He tratado de no contar contando e incluso me salieron frases de un profundo rechazo a Madrid, pero entendí que no, que Madrid tampoco tiene la culpa, y Madrid, con sus cosas, tambien es un sitio amable. Me he puesto, obviamente, muy sensiblón, empalagoso mas bien. Pero nada, nada que merezca la pena. Así que ó bien lo dejo de intentar ó bien sigo buscando otros caminos, que sé, no encontraré. No se me otorgó el don de la narración y el viaje, lo mejor, sería dejarlo así, bien guardado en la memoría, conservarlo con mimo, escondido entre los rincones mas seguros y con buen espacio en esta cabeza algo desordenada. Dejar las anecdotas para cuando me ponga melancólico y me dé por beber mezcal y evocar determinadas imágenes cuando las tardes de este invierno se pongan frias o lluviosas, grises, tristes. Ahí, cuando la melancolía ataque a ese bazo ausente, recurrir con urgencia a esas carreteras o ese callejón estrecho pero sublime de aquella ciudad que ahora parece irreal. Buscar en medio de un atasco de Madrid la imagen de aquel otro atasco de esa capital de la exageración, de aquella ciudad que son ciudades sumadas e imaginar por un momento que los taxis de Madrid no son esos taxis sino esos otros, escarabajos verdes y blancos, que mas que taxis, parecen Robots a medio hacer, rebeldes apoderandose de la ciudad. Los taxis no son taxis, como recuerda Altazor, Los taxis no existen y aquellos escarabajos verdes no circulan, sino que se los imagina uno, por eso recomiendan los chilangos no pararlos en medio de la calle, sino llamarlos. Por que corre uno el riesgo, no de ser atracado, esa es la excusa, sino de perderse, como Bastian, en una historia interminable. Y si este invierno el frio aprieta, recordar aquella playa, aquel agua. Para eso se viaja, para recordarlo en invierno, cuando casi se le olvida a uno que hay épocas del año que hay sol y cielo azul y dias mas largos. para eso, asi que no vengas ahora, Henry S., a empañarlo con uno de esos post, por favor. No ahora.

martes, agosto 15, 2006

El lento regreso

En la calle Bucareli he visto esta mañana un lugar donde arreglaban coches o los alquilaban o no se que coño hacían con los coches pero lo curioso es que en la calle Bucarelli hay un sitio que se llama Bolaños.

Esta mañana hemos visto el D.F. amanecer, le va entrando la luzz, asi, suavecito, poquito a poco, le vas entrando a la urbe por no se que carretera en la que a muchisimos kilometros del centro ya empiezan a apaarecer casas y calles y gente que camina sola, aun de noche, sin saberse que direccion llevan esas almas pasajeras. y van apareciendo mas calles y mas gentes y puestos de comida y mas calles y mas tráfico y mas calles, mas calles y mas gente y va aumentando como un orgasmo, como si la ciudad eyaculase gentee y coches y calles y puestos y sin embargo aun estas entrando, y sin embargo aun es que falta para llegar a donde vas. avanzas por una ciudad que sigue siendo la misma aunque no lo parezca, como si la ciudad fuese varias ciudades pegadas, una detrás de otra y sin frontera. Y de repente el metro y la densidad de puestos de comida aumenta y ves a los chilangos desayunando su taco y una morenota que se dispone a bajar desde la altura de esas piernas las escaleras del metro y mas gente y se hace de día y aun no llegas, sigues atravesando una calle, otra calle. y así sigo y seguiremos una vida entera cruzando el D.F. y aun no llegaremos, sospechoe que jamas llegaremos.

lunes, agosto 14, 2006

Nostalgia

Estoy en ese momento que casi ya se vuelve y empiezas a resumir, a concluir y eso que estas cosas no concluyen y tampoco tienen conclusiones. Suceden, se van acumulando dias en la espalda, se va sumando una imagen a otra imagen. Un suceso a otro suceso y de repente te montaras en el avión y volverás a casa. Y el viaje será ya un total, no esa suma de partes que realmente esta siendo o ya casi ha sido. Creo que estaré mucho tiempo recordando esto y sospecho que sufriré una especie de resaca. De alguna manera no me quiero ir y si, por un lado, uno de los Henry S. que se bifurcan se quedará aquí, dando vueltas por este país infinito.

viernes, agosto 11, 2006

Viaje

Vi un lago, una montaña, una carretera, una ciudad, otra ciudad. Vi una calle, otra calle, gente y comida. Vi y saboreé otra comida, otra gente. Oí otra música, buena música. Me hablaron de aquella música y les ví oyendola, casi en trance. Viajaban y en mi viaje les vi viajar. Vi mas carreteras, mas ciudades, nuevos paisajes. Una fiesta popular, artesanos de mi instrumento favorito, celebración callejera, mas comida, mas nuevos paisajes. Seguí y no se como pero llegué aquí y entonces descubrí que si, que el trayecto obligatoriamente tenía que llegar a este punto, hasta este trozo casi impoluto del paraiso. Y entonces entendí que si, que cada viaje, de algún mod tiene un punto cumbre, el momento absoluto. La perfección

miércoles, agosto 02, 2006

Los taxistas de M´´exico

Lo mejor de Mexico son los taxistas. Cuando llegue a Madrid crearé una agencia en la que se ofrecerá un tour variado e intenso con taxistas de todo el D.F. y alguno de alguna otra ciudad, podría incluir en el tour al fabuloso taxista de Guanajuato y alguno, seguro, que me queda por conocer. En fin, lo mejor de México es todo, pero ya solo en los taxis, uno tiene asegurado el éxito del viaje.

Posibles post por escribir:

.- El taxista que explica las obras de reforma
.- El taxista fan de Sábina
.- El alocado taxista de Guanajuato
.- El Rally-Taxi o como morirse de miedo en un viaje en el D.F.

Etc, etc...

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