martes, septiembre 20, 2011

El ruido de la tienda

 Desde hace dos horas viene un ruido atronador desde la tienda de abajo. Es un ruido salvaje, como generado por una tribu que habita en un mundo olvidado del año 2987. Cuando me asomo a la ventana, no obstante, en la tienda no se ve luz, tampoco movimiento. lo que me hace pensar que hay un efecto acústico que traslada la dirección de procedencia del sonido. La acústica juega al engaño, al escapismo. Sin embargo por más que cierro los ojos y me concentro, esa catarata caótica de audio si parece provenir de la tienda. Esa tienda extraña. Pertenece a un chico extraño, hablador y despistado, ajeno. Hay personas que parece que no pertenecen o que deambulan por un lugar superpuesto al mismo lugar por donde van los demás. Ese chico tiene mucho de eso, incluso la tienda tiene mucho de eso. Entra poca gente, ojean los libros ilustrados, todos esos comics que muestran mundos desconcertantes, angustiosos, basados en una enquistada nostalgia por la era infantil de la que a todos nos arrancaron a base de tiempo. Una vez entré y vi libros muy distintos. Dibujos negros, títulos aprensivos, narraciones grandilocuentes, poesía urbana, el encierro de la metropolis en cabezas activas. El chico observa a los clientes, recomienda lecturas. Es un experto en la materia. Su tono de voz es de un extreme nervio contenido extremamente. Cierra y se va apurado, como si siempre llegara tarde. Y hoy está cerrada la tienda, pero viene un ruido atronador, música que no se distingue. Ruido desbordado, descontrolado. Mañana bajaré y le voy a denunciar. Hay límites. Aceptó esas rutinas extrañas de la tienda. Rozan, a veces, la ilegalidad. Un vecino un día hablaba de drogas, a mi me parecía excesivo, pero el tráfico de individuos peculiares es desoncertante, pero ese ruido, ese ruido es inadmisible.  No puedo decribirlo. Jamás había escuchado una masa sonora semejante. Asusta. Viene y lo arrastra todo. Sólo sucede el ruido, todo lo demás queda por debajo. Así que me miraré la puerta de la tienda hasta ver que sucede, hasta encontrar una solución. Sin embargo todo está quieto, muy quieto. No hay luces, no hay movimiento. ¿De dónde viene ese ruido? Estoy seguro que viene de la tienda. Me da por pensar en cosas raras, extrañas, inexplicables. Como si todo ese ruido viniera de esos libros oscuros. Como si los personajes imaginarios, creados a trazos irregulares, estuvieran protestando en sus mundos de trazos irregulares. Indignados por habitar en esos espacios claustrofóbicos. El ruido de ese mundo pintado. Miro y no hay nadie pero la masa sonora no cesa. Es permanente, una constante. Agudos y graves entremezclados sin distinguirse una capa. Es amorfo lo que atropella el silencio de la calle y es desconcertante que la tienda esté tan apagada. Me da por pensar que hay un rito extraño ahí dentro, pero no se adivina nada salvo la oscuridad. De repente, ahora mismo, se ha callado todo. Ha desaparecido el ruido. No hay más. Espero unos segundos. Un apr de minutos pero no vuelve. La calle vuelve a su estado original, el silencio remarcado de la noche en esta calle. La tienda sigue a oscuras. Podría denunciar, pero¿qué denuncio? ¿qué ruido es ese?¿qué lo generaba? Aquí está el silencio de esta calle. Ha vuelto. Volveré a la cama. Intentaré dormir. Hoy debo dormir. Debo intentar conciliar el sueño. El insomnio, el ruido de la cabeza. El silencio de la calle. Tengo que dormir al menos unas horas.

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