Pasé por la puerta del colegio donde mis hijas hicieron primaria. Ese colegio queda cerca de casa y no es extraño pasar por delante, pero esta vez pasa a la hora del recreo. Se escuchaba el bullicio constante de los niños en el recreo. Sentí nostalgia y desconciérto. Ese ruido es siempre el mismo ruido. Quede donde quede el colegio, sea el lugar que sea, ese ruido es siempre el mismo. Ese bullicio compactado de gritos y voces y carreras. Un leit Motiv eterno que parece siempre exacto. Recordé cuando mis hijas aún iban ahí y el paso del tiempo, esa sensación que viene sin aviso, se presento con el bullicio de niños. El colegio pareció la memoria de todos los colegios. La época que llevaba a mis hijas, muy pequeñas aún. Esas imágenes que configuran tu pequeña biografía paternal. El bullicio en el que ellas estuvieron y que ya no están. Recordé también mis colegios, cuando yo formaba parte del bullicio eterno y constante, cuando me mezclaba en esa masa sonora de carreras, conversaciones imposibles y partidos de fútbol mezclados. Ahora pasaba por la puerta del colegio y en ese momento que el colegio eran todos los colegios, todos los bullicios, pensé que mi relación con el bullicio cada vez será mas lejana. Fui parte del bullicio, luego muchos años despues llevaba a mis hijas al bullicio. Alguna vez las vi desde fuera jugar, en medio del patio, sumando su voz al bullicio. ¿es eso el mundo? ¿Es esa masa sonora dónde está todo? Todos pertenecemos a ese ruido. Como si fuera el origen de nuestra vida en sociedad, donde entramos al mundo como seres individuales pertenecientes a la gran masa sonora. Ya no seré parte de ese ruido, lo fui. Ya no serán mis hijas parte del barullo. Lo han ido dejando atrás lentamente, aun lo tienen cerca como para abrumarse por el paso del tiempo. Lo recordarán una mañana lejana, cuando pasen por la puerta de otro colegio y recuerden que ese bullicio también fue el suyo y que ahí sigue. Nuestra esperanza es que siga, que se mantenga, que ese ruido esté ahí por siempre. Porque esa masa sonora es la humanidad.


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