viernes, agosto 31, 2007

Desconocidos conocidos

Creo que no nos conocemos. Al menos yo no recuerdo conocerte, pero el caso es que si creo que me he cruzado contigo alguna vez por la calle, quizá en el autobus o en el metro, pero esa cara no me resulta ajena. Estoy tratando de hacer memoria, donde sería que nos hemos podido cruzar, en una cola de la caja de un supermercado o en un ascensor, en cualquier ascensor, en una libreria o en una tienda de antiguedades, incluso en una fiesta, eso ha podido ser, en alguna fiesta entre la gente y el mogollón, aunque no me suena, no conoces a nadie que yo conozco, aunque a menudo hablan de los seis grados que como mucho nos separan a todos, pero no, en las fiestas te quedas con muchas caras y si luego te cruzas piensas: "este estaba el otro dia en la fiesta de fulanito", y te aseguro que tu cara la recordaria de una fiesta. ¿No se te ocurre a ti donde nos hemos podido cruzar?, ¿no te sonaba mi cara de antes?.

.- Deja de hacer el tonto ya, cariño. Deja de hacer tanto el idiota y hazme el favor y traeme un vaso de agua cuando vengas de la cocina

jueves, agosto 30, 2007

Cicatrices

Bajé la cuesta fumando un cigarro que me quedaba, era media tarde y no sabía muy bien donde ir. Me moví por aquellas calles vacias sin demasiado animo, sin saber muy bien en que pensar. Entré entonces en el patio de aquella casa donde daban algo de comer, me senté en una mesa de plastico y observé el local vacio, salió una chica desde atrás, me saludo sin mucha euforia y me preguntó que quería comer. Pedí carne con arroz y una cerveza y encendí otro cigarro mientras esperaba. Me sentía extraño o me resultó extraño esa relación entre cliente y camarera que existía cuando el local estaba tan vacio, pero permanecí quieto y fumando sin mas. Me trajo la cerveza, la dejó y se dió la vuelta mientras se iba pregunté si tenian cigarrillos sueltos y me dijo que si, pedí tres o cuatro me quedaba poco dinero y entre la comida que había pedido, las dos cervezas que hyabía calculado beber y los cigarros todo se quedqaría en cero. La chica sin variar su estado de indiferencia, trajo los cigarrillos sueltos y se volvió a ir. Durante unos segundos fantaseé con la posibilidad de hablar con ella, había algo que me atraía e incluso esa antipatía que parecía de nacimiento agudizaba esa atracción temporal. No lo hice, me quedé callado, bebí rápido la primera cerveza y mientras me traía el plato de comida pedí la segunda y ella puso, casi imperceptible, cierto gesto de hastío. Al servirme la segunda cerveza su labor se terminaba y entonces se quedó sentada en una silla de plastico de diferente marca de refrescos de la que yo estaba sentado, cercana a la puerta de lo que debía ser la cocina. Apoyó los pies en la pared del frente y se columpió con cierto peligro. Comí algo rápido e incomodo ante la situación. Bebí la cerveza y cuando casi termianaba ella se levantó y puso música para animar, quizá el local, pero que sin embargo a mi me pareció que le daba mas absurdo aun a la escena. Sonaba una de esas canciones de salsa barata que nunca soporté cuando viví allí, esas letras de amores desgastados o prohibidos, de dolores pasionales y sufrimientos romanticos. Ella tarareaba la letra de la canción y me quedé un rato mirando con cuidado hacía ella, tratando de noser descubierto, ella se tambaleaba en la silla mirando hacía nada pero cantando con cierta pasión. No entró nadie, me levanté a pagar, de camino hacía ella aproveché para verla con detalle otra vez. A su lado pedí la cuenta y la congratulé por la buena comida, dijo gracias y sonrió, sumo mentalmente y dijo una cifra, descubrí entonces que no llevaba dinero suficiente, que me faltaban unos 50 bolivares de entonces y se lo comuniqué. Ella sacó a relucir ese rostro antipático que tan atractivo parecía minutos antes y que sin embargo jsuto en ese instante había perdido toda la gracia, pedí perdón y propuse varias opciones para resolver el conflicto. correr a buscar ese dinero y volver en breve a traerlo, dejarle mi reloj como fianza y volver en cualquier momento a canjearlo y concluí con un "lo que sea, lo que tu quieras", ella atacó:

.- Te propongo algo. Mi novio me ha sido infiel con mi mejor amiga y me quiero vengar. Es muy machito y no le gustará saber que ya estoy con otro. Te invito a todo si salimos ahora, y paseamos por su barrio como novios recientes. Tienes que ser todo el rato que el nos vea, romántico y muy dulce, las cosas que le pedía el y nunca quiso hacer conmigo.

Movido por no se que interes experimental, acepté la absurda propuesta. Ella cerró el local, apagó todas las luces y salimos por otra puerta, caminamos un buen rato hasta llegar al barrio del novio.

Fue así por lo que tengo esta cicatriz en las rodillas, entiendes. Fue así.

lunes, agosto 27, 2007

Una playa todas las playas

Acomodado sobre la arena no piensa en nada o piensa sin esfuerzo, esa extraña lucidez que da la calma, el sosiego. Hay una luz azulada casi oscura en el cielo, los reflejos de las primeras estrellas en la noche confundiendose con los colores siempre poco creibles del atardecer muy avanzado. Pasa un brisa y se va, mueve los pies y percibe el tacto de la arena y recuerda de golpe otra tarde, otra playa, otro año hace unos cuantos ya. Recuerda el mar en calma y los pies en la arena hablando con una chica, la chica habla de su colegio en Caracas y el percibe Caracas como una lejanía, ella cuenta que un dia estaba con unas amigas de su colegio y ella sin saber por que terminó haciendo el amor con un chico en el baño de un centro comercial, un tipo que no conocía de nada y del que jamás supo su nombre, de su misma edad o al menos eso aparentaba, torpe, posiblemente su primera vez también, todo muy atropellado, casi incomodo, de pie apoyados contra la puerta para que nadie entrara, ella cuenta eso con cierta incredulidad, casi como si le hubiera pasado a otro o a otra. Lo cuenta mirando al frente y el mira la arena y al perfil de ella y le dan ganas de tararear una canción de The Cure, pero solo lo hace internamente. Ella sigue hablando de la escena, el tipo la mancha el vestido, se disculpa y se suceden unos cuantos segundos, casi un minuto quizá, en que no saben muy bien como actuar, ella le dice que se vaya, que mejor así, y el tipo aliviado abre la puerta y se va. " Eso fue todo", concluye. El Sol se esconde y la arena se pone algo mas fria. El piensa que ella podría estar esperando a que el la bese, ella ha dejado de hablar y estan los dos de noche ya, sentados en la arena, el quiera hablar pero no sabe muy bien que contar, sigue pensando que podría besarla y que seguramente si lo hiciera no pasaría nada pero no va asuceder, jamás sucedera. Eso lo sabe ahora, algunos años desùés en esa ptra arena, en esa otra playa, se ha hecho de noche y se pone de pie. Deja de recordar aquel pasado

domingo, agosto 26, 2007

De noche

Los dos miran al frente, es de noche y la luna forma un reflejo bastante sorprendente e hipnótico sobre el mar. Se extiende el atlántico a lo ancho y largo, uno comenta al otro que lo que le gustaría ser, lo que preferíria haber sido al nacer sería un pez, un pez de tamaño mediano. La luna proyecta su luz que baila sobre el agua extensa y viene una ráfaga de viento, el otro observa la luz de un faro a lo lejos, en una salida de la tierra y trata de descifrar esos mensajes que van entre esas intermitencias de luz que alguien podría leer allí dentro, en la negra profundidad de la noche separados por millones de litros de agua de esa orilla. Ambos se quedan callados, pensando uno en su novia el otro en nada concreto. Uno bosteza y dice que quiza deberian ir a dormir y hacen el camino de vuelta bordeando el puerto y luego el paseo maritimo que a esa hora esta vacio. Se cruzan con un borracho que habla hacía arriba a gritos, recriminando algo a la noche o al viento, el borracho les mira y les habla, mira a uno de los dos y le amenaza con una maldición que jamás se cumplirá. Pasan por debajo de la catedral , en medio de la plaza hay una chica que viene andando hacía ellos, se quedan callados, la miran venir, ella esta casi a su lado y de repente suenan las campanas, dan las tres de la mañana, se enciende una luz en una casa. se despiden con calma, despidiendose casi sin hablar, cada uno se va a su lado. Se acaban así las vacaciones del 2007 para ellos dos,mañana volverán a casa, a sus ciudades distintas. Volverán a los dias, al tiempo marcado, a las estaciones, a lo de siempre y dentro de algunas semanas, recordarán, sin aviso previo, aquellos dias de atrás, aquel mar, aquel faro, aquella existencia de pez de tamaño mediano.

viernes, agosto 03, 2007

3 de agosto de 2007

Ante todo este post es un reconocimiento de que mis dotes de adivino son nulas, pero como nada en la vida es blanco y negro haré unas comparativas entre la prefiguración y lo real que no me dejan finalmente en tan mal lugar como a priori se sospecha.

El juego fue sencillo: El martes 26 de junio escribo un post en el que pretendo adivinar como sería hoy, este tres de agosto de 2007. Compongo un texto (De calidad que no conviene juzgar), en el que intuyo que hoy saldría de Madrid junto a M y P, por la carretera de Valencia para reunirnos con J e I y de allí subir a Francia. No solo nada de eso va ocurrir sino que entre otras de las prefuguraciones no doy pie con bola. Hay frases como estás que no se han cumplido ni por asomo:

Hace calor, pero el mes de julio, extrañamente, no ha sido tan calido como otros años (Aquí ya arriesgo, nada me hace intuir esto salvo la suavidad de las temperaturas en lo que llevamos de junio). A lo largo del mes ha sido una conversación muy típica con la gente del trabajo y con los vecinos. Hay cierta sensación extraña con el clima. Los julios en Madrid suelen ser demoledores, este no lo ha sido tanto. Hay quien se ha soprendido cogiendo la chaqueta en alguna noche de terrazas y cañas.

Cualquier habitante de Madrid puede ratificar que esto no ha sido así. Hizo calor, bastante calor en este mes.

Pero del descalabro de ese post tomé conciencia al dia siguiente, cuando en un giro sorpresivo el viaje cambió de ruta y nada sería como intuía ese 26 de junio. Conocedor del farcaso 24 horas después, rectifico y prefiguro un nuevo 3 de agosto en aquel 27 de junio. Aquí fallo o voy fallando (Aun queda mucho dia, aun puedo fallar) pero me acerco mucho mas.

Escribí:

Es tres de agosto, es viernes (Primeros aciertos a mi favor). He despertado con resaca por el exceso de cervezas en una terraza ayer en el centro de Madrid.

Esto no va tan errado. No tengo resaca hoy, pero ayer si hubo cervezas en una terraza del centro de Madrid. Evité la resaca a tiempo, sabiendo que ya me había prefigurado con dolor de cabeza y sueño.Rechacé esas últimas cervezas sabiendo lo que aquel 27 de junio había previsualizado para la mañana de hoy.

El texto sigue:

Me había encontrado con Klingsor que también se iba de viaje hoy y estuvimos prefigurando lo que serían nuestras respectivas vacaciones. Klingsor salía pronto esta mañana hacía el sur.

Hay fallos, si, pero aciertos sorprendentes. No bebí cervezas con Klingsor en una terraza, Esto, curiosamente ha sucedido la noche del 1 de agosto, en vez de la del 2. Un fallo en la fecha, pero no en la escena. Pero el destino, que a veces juega a favor, me hizo un guiño ayer sin precedentes. A eso de las doce y pico de la noche abandonaba la terraza donde anoche tomaba cervezas con los que no eran Klingsor. Pensaba, lo juro, en estos fallos, en que no había acertado, cuando levanté la vista y ví una única luz que salía del edificio por donde pasaba, levanté la vista y pensé: "Joder, ahí vive Klingsor y está despierto". Le llamé, miré hacía arriba y le dije: "Klingsor, asómate un momento a la terraza", salió y le ví. Charlamos a traves del telefono él en su balcón yo desde la plaza. Klingsor retrasa también un dia su salida. Donde de nuevo me equivoco. No ya solo en esto sino en muchísimas cosas mas que siguen en aquel texto del 27 de junio, Pero en el fondo,dentro de lo que cabe, los resultados no han sido tan catastróficos como siempre creí que serían. LAs escenas se movieron de fecha, se trasladaron desordenadas de acuerdo al orden preestablecido aquella mañana de junio, pero las cosas han sucedido, movidas, diferentes, pero han sucedido.

Para cualquier duda consultar a Pitoniso Leprince

Felices vacaciones

http://blogges.blogspot.com/2007/06/el-extrao-ejercicio.html

http://blogges.blogspot.com/2007/06/viernes-3-de-agosto.html

jueves, agosto 02, 2007

Turistas

Se sienta al lado de la ventanilla y cierra los ojos. La intención es dormir buena parte del vuelo para cuando llegue se pueda a acomodar a la diferencia horaria. Cierra los ojos y respira, pero está nerviosa, esa tensión previa que se mastica ante el inicio de un largo viaje con enormes expectativas


La pareja se ha bajado del autobus. Han sentido el golpe de calor de esa zona árida, ella siente inseguridad, esa sensación intensa que a veces invade cuando se está en un lugar tan tremendamente desconocido. Todo es nuevo y a ella le gustaria volver, volver ya.


Lleva un libro en la mano y una toalla en la otra, camina y se detiene a ver las contraventanas de una casa que hay camino a la playa. No tiene prisa, no hay prisa. De repente se cruza con un conocido y mientras se saludan al pasar, reflexiona: "son tantos veranos aquí".

Atraviesan la frontera y uno de ellos gasta una broma. El ambiente es agradable dentro del coche. Suena la intensidad de My brightest diamond y alguien comenta la tipa tocaba antes con Sufjan Stevens y todos dicen que el disco les gusta. Alguien propone parar a comer algo. El Atlántico está a la izquierda.

Se ve entre tanto desconocido y sin embargo se siente a gusto. Está terminandose un plato de pasta con una salsa de la que no es capaz de pronunciar el nombre y pregunta entre risas como se dice en italiano un insulto potente que acaba de recordar. Hay risas por la traducción literal del insulto, dudas y bromas. El entre risas recuerda a la chica que le presentaron ayer. Se pregunta como sería la manera mas efectiva de "entrarle" sin hablar el mismo idioma.

Aparcan, abren el maletero y con cierta perplejidad lanzan el círculo rojo hacía el suelo. "efectivamente se monta en dos segundos". Ante ellos se abre la que será su vivienda los próximos trece dias.

Caminan por el paseo marítimo. Van de la mano. Ella le mira la barba blanca, el gesto serio, le gasta una broma y ella sonrie.

"Que bien se está cuando se está bien", dice el casi eufórico, contento. Bebe una cerveza y no mira el reloj. Cierra los ojos y trata de escuchar todos los sonidos que alcanzan el borde de su oido. Sobre todo, lo que mas le emociona, es el sonido de las gaviotas con el mar de fondo. El bullicio de unos niños que juegan mas abajo y la cadena de una bicicleta que pasa y se va.

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