lunes, marzo 16, 2015

Cinco años

 El sábado cumplió cinco años D. No voy al tópico del "qué rápido ha pasado". No lo siento de ese modo. Sí siento lo irrecuperable de eso. Nada de eso volverá. Nunca más D volverá a ser bebé o empezará a gatear, no irá por primera vez a una guardería o entrará por primera vez al mar. Nada de eso volverá, ese tiempo es irrecuperable ya; pero rápido no ha pasado. Creo que sin duda han sido los años más felices de mi jodida vida. No sé si por ser padre, que tiene mucho de trabajo extenuante, o porque mi hijas me caen muy bien y me lo paso francamente bien con ellas. Salir de viaje con ellas, ir en el coche cantando o jugando a alguna cosa es, por extraño que parezca, de lo más divertido que he vivido nunca. Cumplió cinco años y vinieron un montón de niños del colé, niños que nos han ido uniendo a sus padres, gente absolutamente desconocida hace nada y con la que ahora hay un trato fluido e incluso un cariño creciente. Creí que iba a llevar con mucha incomodidad esa parte de la paternidad y sin embargo ha resultado que nos hemos encontrado con gente con la que es sencillo relacionarse y con la que incluso te sientes a gusto. El caso es que el sábado en casa hubo un montón de gente. Gente nueva, nuevas relaciones. Veía a los niños y sus padres. Esas biografías escribiéndose despacio. Esos vínculos potentisimos de hijos y madres y padres. Parejas más veteranas o más recientes. Luego sin darme cuenta empecé a proyectar posibilidades. ¿Qué niño sería el primer en largarse de ese grupo? ¿Qué niño será el que en el futuro deje de hablarse con su padre? ¿Habrá alguno que pierda pronto a la madre o al padre? Ahí, colgados en ese presente de niños y padres protegiéndoles, en esa inexacta sensación de eternidad, ¿quién rompería pronto el fuerte vínculo? ¿Qué vida llevará esa amiguita de gesto melancólico? ¿Dónde irá a parar ese presente fugaz, hacia dónde irán esas vidas? Me quedé escuchando a un padre que hablaba con humor de los cuidados de los niños y me invadió una nostalgia atroz por ese instante. Ese instante que me costará recordar. Que no sabré bien quien estaba, como se llamaban esas amigas y amigos de mis hijas que vinieron a la fiesta de cumpleaños, que dudaré de si fue el de los cinco o el de los seis o el de los cuatro años de D o el de los tres años de P. ¿Qué será de la vida de aquella pareja francesa y la niña pequeña? ¿Cómo se llamaba la hermana pequeña de tal? ¿Hacia dónde va ese momento? ¿Qué sale de ahí?

1 comentario:

cayoyin dijo...

Desgarrador. Qué hondo eres, NV. ¡Cuánto te quiero!

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