martes, noviembre 18, 2008

Historia de Madeline

Madeline adquirió la costumbre de caminar con la misma ligereza con la que cae una hoja de un árbol en medio del otoño. Esto significa que caminaba a un ritmo que rozaba la lentitud pero no era extremadamente pausado, caminaba sin prisa pero sin pausa y si se la miraba había cierta sensación en su andar, cierta semejanza con las cosas que vuelan a pocos metros del suelo. Madeline no siempre caminó así, fue una decision tomada a raiz de unos acontecimientos que nunca quedaron del todo claros, pero en los que ella aparentemente sintió que algo de su propia vida debía cambiar, y si hay algo que es poco modificable de las personas es su manera de andar. Madeline razonó entonces que si se modifica el caminar, se modifica la propia vida, incluso el invisible destino. Madeline de algún modo quiso dejar de ser ella o de ser la misma pero siendo otra y decidió que un caminar mucho mas lento, mas ligero, pero también mas rítmico le daría a su vida una nueva perspectiva.

Es dificil precisar si Madeline tenía o no razón. Lo que vino después pudo o no pudo ser una variación de su propio destino o este invariablemente la hubiera alcanzado. Fue aquello parte de esa nueva dimensión a la que ella había decidido entrar con su nuevo andar o aquello fuera como fuera siempre iba a suceder. Si hay preguntas sin respuesta, esta es una de ellas. El caso es que con aquel nuevo caminar Madeline se enfiló por el camino hacía el abismo. Su ligerisimo caminar la condujo hacía el precipicio de su propia vida. Hacia un precipicio invisible y dificil de intuir, un precipicio escondido, que apareció por sorpresa, sin avisar, sin dejarse adivinar con señales en medio del camino, ese camino no trazado que es la vida de la gente. Así apareció de golpe, como aparecen los sustos, las sorpresas, lo que no se espera. Ese precipicio era Michael Greenford. Un tipo que caminaba mucho mas rápido que ella y que jamas hbía decidio modificar su propia vida ni siquiera su propio andar. Michael Greenford, lo único que había cambiado a lo largo de su vida era la vida de los demás. Como si realmente aquella fuera su función en la vida. Cambiar por siempre la vida de los otros y cambiar, sobre todo, la vida frágil y modificable de Madeline. Después de aquel encuentro, de conocerse y pasar lo que pasaron las cosas terminaron dramáticamente. Michael Greenford apareció muerto en la habitación de un hotel semi desnudo y con una nota colocada sobre el pecho en la que con muy mala letra se podía leer: "Michael Greenford vivió siendo un callejón sin salida. Este es el final de esa calle oscura y terrible. Aquí hay la venganza de al menos cien personas a las que arrastró a ese callejón terrible y doloroso". Madeline se convirtió en una de esas almas que deambulan por las calles sin destino ni hogar. La ropa sucia, el destino destrozado y el caminar ligero y pausado o mas pausado de lo habitual. Mantuvo intactas, hasta el dia de su muerte, la esperanza de cambiar su destino. Si lo logro o no jamás se sabrá, porque jamás se sabrá cual hubiera sido realmente sú destino

domingo, noviembre 16, 2008

La red social

No se cuando empezó a pasar, pero hubo un momento en el que tomé conciencia y comprendí que lo que estaba sucediendo iba mas allá de la paranoía. Venian todos a por mi.

Soy un perseguido, pero sin saber quienes son, que buscan. 24 horas al dia me vigilan, me persiguen, toman nota de lo que hago. Cada esquina, cada autobus, cada metro en el que voy hay uno de ellos. Con disimulo, entre la gente, van siempre, pero están y me controlan y no se que quieren de mi. No lo se. No hay salida, son muchos, son demasiados como para poder escapar. No se que buscan, no se que puedo tener, que puedo ser, que fui o a donde creen que voy. Son muchos, cientos, siempre es una cara diferente esperando en la esquina de mi calle, a veces van en pareja, solos, en grupo de cuatro o cinco. Cuando salgo a correr, cuando vengo del cine, las madrugadas de entre semana que no hay nadie por las calles hay siempre, detras, unos pasos, otros pasos que son un eco. Los vecinos, los de las tiendas, el del quiosco, el del chino, el de del videoclub, el que está al lado en el cine, el tipo que está cantando está canción que estoy oyendo. SOn miles, millones y todos tienen un Facebook

sábado, noviembre 15, 2008

Magia para aficionados

Siempre fue muy apasionado, bastante obsesivo. Cuando se apasionaba con algo todo se convertía en esa única cosa. Era divertido verle porque a su alrededor ya sólo sucedía eso. Recuerdo una época que se hizo adicto a la escalada. Compró miles de instrumentos, leyó doscientos libros, estudió biografías sobre grandes escaladores. EN ese proceso siempre idealizaba a algún héroe. Siempre encontraba una historia, una vida humana detrás de esa actividad que le apasionaba y ya cada conversación giraba en torno a ese individuo casi desconocido para la humanidad que de repente se volvía en una especie de guia para él. Y así fue cuando llegó a la magia. Yo le conocía, siempre aparecía esa pasión de un dia para otro, sin avisar. Una mañana de sábado, yo estaba dormida todavía, me movió en la cama agitado, me preguntó que si estaba despierta. Me contó la historía de no se que tipo, un mago casi desconocido que había vivido casi toda su vida viajando, viviendo de la magia. Siempre trataba de llevarte a su pasión y en seguida me preguntó que si yo de pequeña no había sentido fascinación por esos hombres que parecían diluir lo real. Yo llevaba a mis espaldas una semana dura y quería descansar y le dejé hablar. Como siempre construía toda una filosofía detrás de cada nueva pasión, aquella mañana ya tenía construida toda una forma de pensamiento y una profunda reflexión sobre la magia:

- Fijate. Es en realidad un ejercicio de sublevación contra la realidad. Su base es la paranoia por que juega a hacer creer al espectador que ha visto algo que en el fondo no ha visto. Lleva al extremo la manipulación, esa caracteristica tan humana. Es la esencia pura de las relaciones humanas.

Así arranco ese periodo de pasión por la magia. Compró libros y en seguida aprendió algunos trucos, que no seré yo la que lo niegue ahora, eran atrevidos y sorprendentes. Cuando ibamos a alguna cena con amigos, a alguna fiesta practicaba su cada vez mas perfeccionado show. Empezó con algunos trucos de cartas, rapidamente aprendió a hacer desaparecer objetos, un pañuelo, un reloj. Reconozco que adquirió habilidad y mas que un aficionado poco a poco parecía un ilusionista casi profesional.

Aquella tarde llegué agitada, había tenido una discusión fuerte en el trabajo y venía cansada. Al abrir la puerta le encontré excitado, parecía un niño. Salió casi corriendo hasta la puerta, venía dando voces:

.- Cariño!!. Lo tengo, ya lo tengo. Ven. ven al salón que ya me sale. Que me queda cojonudo. Vente, corre.

Me sentó en el sofá, hizo el paripe y logró sacarme alguna sonrisa. Movió el delantal de la cocina, argumentando que ese truco se hacía con capa, pero que estaba en la lavadora y que no había encontrado mejor sustituto. Movió el delantal varias veces, dijo una frase estupida y sonrió. De repente desapareció. Me quedé absolutamente sorprendida, boquiabierta. Miré a los lados, recorrí todo el salón y comprobé que había desaparecido. Me queé unos minutos sentada, esperando a que de repente, en el mismo lugar, volviera a aparecer. Al cabo de diez minutos, sintiendome casi estupida, empecé a decir su nombre. Hoy, dos años después, todavía no ha aparecido.

viernes, noviembre 14, 2008

Noche en otro sitio

Soñé que conocía a unas tipas que me pedían el favor de pintarle los muebles de su casa, lo curioso es que querían pintarlos de manera absolutamente colorida y sin formas concretas. Cada mueble debía tener miles de brochazos de diferentes colores. Recuerdo sobre todo mucho azul, algunos amarillos, rojos y ciertos naranjas. En el sueño yo pinataba los muebles en un salón que tenía una ventana que daba a un monte de una ciudad en la que viví de pequeño y la casa tenía una forma que no logro recordar, pero si tenía una forma extraña. Las tipas eran una holandesa, una francesa y una española y mientras yo pintaba ellas estaban sentadas en el sofá del salón recibiendo visitas y charlando de temas diferentes. De repente tengo varios muebles ante mi y siento una inseguridad tremenda, no tengo ni idea de pintar muebles, pero las tipas insisten en el encargo, confieso mi inutilidad para semejante tarea, pero ellas casi me ignoran y se quedan esperando a que arranque de una vez. Comienza la aventura y encuentro un placer tremendo en juguetear con tanto color. Un intensidad cromática que se acentúa precisamente por estar sucediendo en el terreno del sueño, mas que colores reales tienen esos colores algo de alucinado. Eso, por otro lado, me ayuda en la tarea para la que no estoy preparado, cada brochazo tiene su gracia pues el color usado, de por si, trasmite algo potente. Al terminar el primer mueble lo miro, lo coloco debajo de la ventana que da al monte de la ciudad en la que viví de pequeño y me resulta curioso el resultado. Es una cajonera muy ancha pero bastante baja, esta plagada de colores , de miles de colores en el que predomina, insisto, el azúl. Me doy la vuelta y las tres chicas están hablando de un viaje de hace años, la francesa me resulta muy atractiva, trato extrañamente de buscar su mirada, pero no la encuentro. Me quedo pensando en que es extraño buscar una mirada. Una forma casi infántil de seducir, por que si encuentro la mirada tampoco iba a insinuarme. Me giro y comienzo a pensar en el siguiente mueble por pintar. La española me pregunta por mi grupo favorito, no se responder. Ella dice que le gusta The Magnetic Fields, yo contesto que me gusta pero que no lo diría jamás como mi grupo favorito, le digo que sin ser mi favorito, hay una tipa que se llama Valet que me impresiona mucho y que seguramente el disco de Panda Bear entraría fuerte en ese ranking imposible. La francesa de repente pone música, es Panda Bear, me doy la vuelta y entró en tal estado que de repente pintar los muebles se convierte en algo que me resulta fácil, pierdo el miedo inicial y me libero, no se de que, pero de repente tengo menos peso. Suena Bro´s y suelto colores como el que suelta palabras, con facilidad, con la misma facilidad con la que habla un borracho. Al otro lado de la ventana veo el monte y el mar de fondo y siento algo indescifrable, pero es algo que es enormemente parecido a la alegria o a un estado de hipnosis. Como si todo fuera de repente mas lento. Pinto una mesa baja, aquí predomina el amarillo, pero es un amarillo suave, ahora que lo recuerdo pienso que ese amarillo realmente es casi imposible. La francesa está bailando la canción y las otras dos chicas hablan de un año que vivieron también juntas en el DF, miro a la francesa y esta vez encuentro su mirada, pero se ratifica mi idea de que es imposible que ella interprete seducción en ese juego, o ni siquiera juego, he mirado, ella me ha mirado por que yo miraba y todo se ha acabado ahí. Vuelvo a pintar y la francesa me pregunta si me gusta hacer eso, y le digo que si, que nunca lo había hecho antes, pero que me parece muy emocionante...

Despierto

jueves, noviembre 13, 2008

Aperitivos

.- Esto es jodido. ¿Me explico?. El tipo fue creciendo dentro de esa empresa. Le fue bien. Nadie le negaba capacidad, inteligencia, saber hacer. Era experto y no decía idioteces como suele suceder con esa gente a la que le va bien en el mundo laboral. Por otro lado era un tipo apasionado con sú trabajo, con lo cual esa asecensión no le supuso una carga, disfruto de ella por que cada vez llevaba proyectos mas ambiciosos. Ya sabes, todas esas memeces que se dicen en las empresas. Y las empresas son como gordos hambrientos. Gordos jodidamente hambrientos en medio de un desierto de comida. Son insaciables. NAdie se esconde detrás de esa insaciabilidad. Es la máquina por si sóla. Siempre creí que había alguien detrás, activando esa energía devora-personas de las empresas, pero es un ser por si sólo. Estamos jodidos, amigo. Ese bicho gigante tiene hambre siempre, y tu y yo y ese pobre desgraciado somos su comida. Y como tiene tanta comida dispersa caminando entre sus entrañas no te come de un bocado. Te va comiendo despacio, usando una tactica jodidamente enrevesada. No te traga según pasas, te va cebando, te va minando, como si tuviera un horno invisible en el que te cocina a fuego lento, muy muy lento y cuando quieres mirarte se ha zampado media puta vida. Te miras y te falta media vida y la está masticando, la mastica casi recreandose en ese proceso. Disfruta de esos bocados. Este pobre tipo se ha quedado si vida entera. La máquina le cebo bien, le fue aliñando y se preparó un plató delicioso con ese pobre hombre. La máquina actuó como esas noches que llegas a casa y te dices a ti mismo que hoy te vasa preparar na cena rica, deliciosa, con esmero. Y con tiempo, si prisas te preparas una cena exquisita, tu mejor plato. Eso fue este desgraciado para la empresa, un plato preparado y cocinado para ser devorado en una sola cena. Y no lo olvides. Todos cada uno somos comida. Ni el mas pintado que te pasa al lado, caminando con intensidad, como si la empresa le necesitara para respirar. Ese puto animal no necesita nadie. Lo que no se sabe es que las empresas son seres autónomos, y como tal tratan de existir, no les interesa ni uno sólo de esos seres que deambulan por sus entrañas. Hace todo por existir siempre. Como cada ser vivo, su ambición final es ser inmortal.

miércoles, noviembre 12, 2008

Vuelta al mundo

Llegados a ese punto. 41º10.71'N 2º29.44'E, 315º, 4.8 Kt. Miró el color del mar, el atardecer que a esa hora parecía realmente una cosa muy cursi y se dijo ¿Tiene sentido seguir? y se dejó empujar, miró a estribor y sintió que bajaba mucho la temperatura. Arriba, atravesando con una linea, pasaba un avión dirección Sur. Se sentó, se encendió un cigarro. El barco, ligero y de dimensiones pequeñas, se balanceaba despacio sobre un mar que a esa hora resultaba sorprendetemente tranquilo.

martes, noviembre 11, 2008

Conversación frente al cristal

Fui a verle a la cárcel. Me sorprendió, me resultó desconcertante. Se asocia la cárcel a determinadas imágenes, casi todas ellas vienen del cine. Es una realidad de la que se suele conocer poco salvo por lo contado en las películas. Así que entré y durante un buen rato me sentí, efectivamente, en una pantalla. Hasta que asomó la cabeza y le ví, como siempre, el mismo. De repente ahí todo pasó a un nivel diferente. Desapereció la sensación pantalla. Estabamos ahí, uno a cada lado. Había adelgazado y tenía una nueva mirada. El pelo mas corto y los pómulos mucho mas marcados. Al vernos sonreímos, resultaba tan disparatado vernos en esa situación que durante algunos segundos ambos sentimos que había algo de chiste, de absurdo en todo aquello. Empezamos a hablar. Traté de saber como era ese universo ahí dentro. Contestó sin ningún misterio, sin revelaciones, sin grandes reflexiones. Me miró con cara cansada y y dijo que la cárcel era, básicamente, un lugar basado en el aburrimiento. Que cada segundo, cada rato ahí dentro era algo terriblemente aburrido.

.- El dia se hace largo. Hay poco que hacer. El problema es que los primeros dias te interesas por la vida de los otros, como han llegado hasta ahí, pero lentamente vas viendo que no tienes nada que ver, hablas, pero hablas como cuando charlas con un compañero de trabajo, son relaciones no elegidas. Luego sientes asfixia, cierta claustrofobia pero la mente se va habituando. Te despiertas a la misma hora cada mañana, repites los gestos. Leo mucho, basicamente leo. Leo y pienso en esos autores. Pienso egoistamente, pienso que jamás se les pasaría por la cabeza haber escrito para ser leidos en la cárcel, para un lector preso. No me imagino a Borges escribiendo para un preso. Hay otro tipo de lector ideal, Borges tendría el suyo, pero creéme el lector perfecto es el preso. Cada parte de su mente se entrega, absoluta, a la lectura. No debe haber muchos escritores que hayan pensado mientras escribían que aquello iba a ser leido en la cárcel. Basicamente es eso. Leer y charlar con los otros. A veces hay confesiones, situaciones disparatadas. He escuchado vidas que no podría imaginar antes de entrar aquí. Vidas que te las van narrando y sientes una especie de retortijón emocional. No te entra tanto dolor en una sóla vida. Pero un dolor existencial. Aquñi, mas que nunca, piensas en el vasto universo que se esconde detrás de cada decisión. Como un instante se bifurca y el camina por el que sigues modifica, hasta la eternidad, tu propia vida. Estar aquí es ser consciente de qe la vida está basada en un instante. Somos un instante, un polvo de dos hace treinta y cinco años, y mas que cualquier otra cosa, el sexo es un instante. Somos un instante a cada rato. La mayoría de los tipos que están aquí han elegido una secuencia inexplicable de instantes erroneos. Es como todo, claro. Los hay mas retorcidos, pero los hay que sabes que aunque han cometido enormes atrocidades, su mayor error ha sido no elegir o elegir desde una dolorosa ignorancia, desde una desgarrada inocencia. Los hay jodidos, que los ves, que llevan algo tremendo y desquiciado dentro. No podría deducir que son. Parecen una alteración, como si de alguna manera fueramos creados industrialmente y cada mil o dos mil productos humanos, la máquina cometiera fallos. Eso es una teória vacia, pero algo así siento. Sin embargo hay otros que están aquí por pura inocencia, por que han conocido unica y exlusivamente ese camino. Puestos a pensar, ni siquiera hay opciones, su única opción vital fue seguir ese único destino. No pudieron elegir. ¿Me explico?.

.- Creo que si. Creo que te entiendo, claro.

.- Pero basicamente me aburro aquí. Piensas en todo esto ¿sabes?. En la existencia, en el destino. Lo mas curioso es que recreas miles de veces instantes de tu vida. Les vas dando perspectivas novedosas, vas descubriendo nuevos aspectos sobre ti mismo. Pero pienso también en esto. En la cárcel. No creo que la cárcel reforme. No se que hace la cárcel. Te marca a fuego tu propia vida. Es eso. Te remarca lo que eres y te hace mirarte y a fé que te mirás, aunque sea por evitar el jodido aburrimiento. Luego pienso en aquello. Piensas en como fue que lo hiciste. No se como fue que sucedió. Sucedió, por aquello que hablamos de la ignorancia. Sólo después comprendí la gravedad del asunto, pero creéme lo hice por que salio así. Avancé, y te crees que tu vas eligiendo. No, que va. Iba empujado, empujado por mis propios errores. Yo también soy defectuoso. Hay algo en mi que no reconoció lo trágico detrás de aquello, no percibió la consecuencia en aquel instante. No puedo decirte nada mas. Si volviera atrás, claro, no lo haría, pero lo jodido es que estando ahí, si hubiera visto la dimensión real de lo que hacía, no lo habría hecho, lo extraño, el error es que no vi la realidad, no tenía conciencia. Ese es mi error. Que no vi la perversidad en aquel terrible acto. No vi el horror. Viví. Ese es el gran problema.

lunes, noviembre 10, 2008

Aquel tiempo

Era de las primeras veces que recorria esa zona y por la noche había un movimieto absolutamente distinto. Era incapaz de comprender que sucedía pero algo me resultaba extraño, diferente. Acababa de salir de una ausencia extraña, durante los dos o tres primeros meses en esa ciudad me había ausentado hasta de mi mismo y en aquel momento lograba comenzar una nueva forma de vida. El ser humano tiene una capacidad casi infinita de adaptación y a mi me estaba emergiendo con toda su potencia. Creo que durante aquellos tres primeros meses odié esa ciudad como jamás he vuelto a odiar nada y sin embargo estaba emergiendo de entre mis propias carnes, mis propas visceras, y ahí me veía caminando por calles oscuras y destartaladas, las calles que había detrás de mi colegio y por las que habitualmente no pasaba, menos de noche. Toda esa zona de tiendas, de restaurantes baratos, de clubs sórdidos me resultaba no lejano, sino irreal, una especie de planeta delirado. Caminaba con Davis y Sanchez. Dos tipos que resultaron ser realmente especiales y que de algún modo me salvaron en ese extraño exilio en el que vivía. No recuerdo cual era nuestra dirección, hacía donde ibamos, simplemente me veo caminando con ellos dos, por esas calles de atrás, por ese planeta paralelo, creo que planificando montar algo que luego si ocurrió, el primer grupo en el que toqué en mi vida. Sanchez había tocado la caja en una banda de un colegio y conservaba maneras en unas muñecas bastante prodigiosas, Davis no tenía ni idea de música pero le ofrecimos tocar el teclado, era un casio con dos octavas y que tenía uno sonido abominable, eso creo que explica que Davis no durara mas de tres ensayos. El caso es que caminabamos por la 21, mas allá, subimos casi hasta la avenida y yo sentía que dentro de que la vida una vez llegados hasta ahí, asumida como un delirio, era caótica y móvil, llegaba a tener cierto sentido, o mas que sentido, comenzaba a no ser tan exageradamente amorfa. Caminaba con unos tipos que siempre habían caminado por ahí, que recorrían ese cosmos con cierta maestría. Lo sorpredente de estos era que vivían a su ritmo gobernados por ellos mismos, eramos pequeños, teníamos catorce aos y sin embargo ellos se marcaban las horas, se buscaban su comida. A mi aquello me resultaba extraño. Si tenían hambre buscaban algún sitio donde comer, se sacaban algo de dinero de los bolsillos y pedían algo en cualquier tagüara, yo tenía ritmo, había cena en casa, no podía llegar un martes a cualquier hora. Estos dormían donde caía la noche, no había porque ir hasta casa, nadie esperaba. Aquello tenía cierto misterio para mi, sumado al enigma incomprensible de aquellas calles extrañas, viví mi aterrizaje en aquel planeta con la fascinación de un astronauta perdido que baja de la nave a años luz de casa. Aquellas calles de movimientos extraños, aquellos dos nuevos compañeros, aquel nuevo orden, aquella ciudad. No se donde caminabamos, pero es que en realidad se camina a ningún lado, se camina hacía el final, pero sin saber donde cojones es que está ese final o si tiene sentido caminar hacía el final, se camina hacía el por que no hay otra, por que una ola o una especie de muro invisible te va empujando y te arrastra, caminas por calles sin saber donde se va, por el puro acto de caminar o de recorrer. Recuerdo esa noche pero hubo muchas mas, caminando con Davis Y Sanchez, a veces mucho rato callados, sin hablar, siguiendo un ritmo incomprensible, dando patadas a latas en el suelo, como si estuvieramos buscando algo que nunca supieramos que coño era lo que estabamos buscando. Buscando la nada, eso era, buscando el vacio o caminando sobre el, caminando por aquellas calles como el que camina por la nada y sin urgencias, caminando por esa nada como el que busca salir de ella sabiendo que en el fondo no hay salida, que en la nada se entra y no se sale. Caminando sin ansiedad, a paso lento por esas calles que aún hoy no descifro. Un bazar, un restuarante chino, tres o cuatro tiendas de productos esotéricos, aceras que se levantan un metro del asfalto, puestos de comida callejera, clubs de nombres exageradamente irreales, edificios horrendos y mal arreglados, que se caen a cachos, tipos que pasan y se van. Cerca de todo aquel cosmos delirado vivía un profesor que jugaba al engaño, jugaba a la amistad para luego presionar con el temible juego de la caricia. No me acuerdo de donde era, no era de allí. Era el tipo mas flaco que he visto en mi vida, tenía las manos con la piel jodidamente seca, le vimos salir de un bar, iba borracho y se acercó. Aquel diablo presionaba siempre en los pasillos del colegio, siempre presionaba, curiosamente, a ese trio que ahora tenía delante. Nos vió y sonrió, se le iluminó la cara y se acercó con aquella sonrisa, que ahora traduzco. Siempre acariciandonos, buscando la debilidad de un adolescente en celo. Ahora comprendo, pero en aquel momento no comprendía. El tipo engañaba con la máscara de la amistad, de un intimidad que parecía agradable. El tipo iba con los ojos desorbitados. Siempre pensé, pasados algunos años, que ese tipo tenía la mirada del que ha vivido en un infierno, pero esos infiernos únicos y exclusivos que les está reservado a ciertas personas. No se que vió con aquella mirada, pero aquel tipo venía de uno de esos infiernos que sólo ven unos pocos. Daba clases de gimnasia y siempre que pasamos por aquellas calles de noche lo encontrabamos así, muy borracho, muy desorbitado, caminando con aquel cuerpo delgado a tumbos. Luego le veías en el colegio y parecía no recordar aquello. Era parte de aquel cosmos que se sucedía por allí detrás y que intuyo todavía sucede. El mundo es extraño, este planeta es inabarcable en realidades. Existen tantas, la realidad está tan bifurcada a lo largo y ancho que no hay sentido si quiere comprenderse. O yo al menos, no lo encontré y sigo sin encontrarlo.

domingo, noviembre 09, 2008

Noche de Champions

A las 23:15 del miércoles entra en su casa con un tipo que ha conocido media hora antes en el bar de la esquina de calle. Ha bajado a ver, sin ningún interes el partido de la champions. A las 23:30 el tipo y ella están haciendo el amor en el sofá, está encendida la televisión donde repiten las jugadas del partido y varios analistas desmenuzan los entresijos de un partido del que nadie se acordará pasados seis años. A las 23:57 ella está fumando y el tipo está en el baño, lleva un rato largo, sospechosamente largo pero ella no se preocupe en levantarse y preguntar desde la puerta, lo que le gustaría es que el tipo se hubiera evaporado y no verle la cara nunca mas. A las 00:01 los minutos que lleva en el baño le parecen excesivos y se levanta, toca la puerta y pregunta si está todo bien. el hombre contesta que si, pero con un tono sorprendentemente triste e infantil, la voz de un niño pequeño que acaba de descubrir los desencantos y misterios de la navidad. Ella se da la vuelta y vuelve al salón, el alcohol consumido en la hora y cuarenta y cinco de partido le está produciendo ahora un tremendo dolor de cabeza, se sienta en el sofá y se da cuenta que el tipo se ha dejado los calzoncillos en el suelo del salón. Uns calzoncillos con unos dbujos sorprendentemente feos, posiblemente los calzconcillos con menos gusto estético de la historia de la humanidad. Recuerda, desmenuza ahora ese estudio poco profundo pero curioso que tiene en su cabeza sobre el calzoncillo y las naciones. Sabe que el latinoamericano es consumidor del calzoncillo sleep, mientras que el español y el europeo en general viste calzoncillo largo, lo que la sorprende en este caso es ese calzoncillo diseñado por el mismisimo satanas. Es Sleep, cosa que a ella nunca le gusta, pero además va cubierto de unos colores y unas formas que por mas que mira no termina de entender. A las oo:06 el hombre vuelve del baño vestido, lo que a ella le sorprende pues significa que se ha puesto los pantalones sin los calzoncillos, además su gesto, como ya indicaba su voz, es el mismisimo gesto de la tristeza, tiene los ojos algo enrojecidos y la mirada apagada, lo que contrasta enormente con el gesto feroz que tenía cuando no demasiados minutos antes hacían el amor. Ella le pregunta si va todo bien y el tipo contesta con un gesto muy singular, un gesto de labios que indica que aunque este diciendo que si, todo es que no. Ese hombre, por alguna razón no está bien. Ella le abraza, y aunque es algo que no le apetece, siente que hay una obligación lejanamente afectiva con el que hace unos minutos fue su amante. El hombre rompe a llorar, pero un llanto que a ella casi le produce risa. Es un llanto sorprendentemente infantil, el llanto de un niño triste pero mimado. Ella le pregunta de nuevo por el mótivo de ese llanto profundo y él entre lágrimas y gemidos contesta que hoy se ha enterado qe su mujer, que vive allí, en el otro lado, se ha liado con otro hombre, que su hermana con la que ha hablado hoy por teléfono le ha contado todo ese asunto, que su mujer, con la que tiene un hijo, y a la que iba a traer en breve se ha liado con un hombre del barrio y que es terrible, porque el había venido aquí para prosperar y que todo su esfuerzo se había concentrado en conseguir traerles lo antes posible y que mientras tanto, mientras el se mata a trabajar en este pais donde no conoce a nadie, la muy zorra anda acostandose con hombres allá. Y llora de nuevo, y ella se agacha y coge el calzoncillo y se lo da y el lo coge casi sin darse cuenta, ella, con gestos sutiles le empieza a llevar hasta la puerta. Para ella se acabó y lo que menos le apatece es escuchar la historia de ese tipo que mientras apagado y entristecido avanza por el pasillo semi abrazado a ella lleva el calzoncillo mas feo del mundo en la mano. Se dan un beso en las mejillas, ella abre la puerta y le dice que ya hablarán mas adelante, en un fúturo. Cierra la puerta y se vuelve al sofá se queda dormida. Esa noche tiene un sueño realmente psicodélico. Despierta conmoida en la madrugada, lo sorprendente es que las formas psicodelicas con las que ha soñado son exactamente iguales que las de ese calzoncillo ferozmente antiestético.

sábado, noviembre 08, 2008

Confesiones de madrugada

Aquel hombre llevaba demasiado alcohol encima como para que lo que dijera tuviese alguna estructura, algún orden. Un discurso feroz y prolongado que seguía la linea irregular de la mas pura incoherencia. Sin embargo al final, cuando ya nadie le hacía caso, cuando la madrugada hacía mella en los ojos de todos aquellos hombres, cuando el cansancio se apoderaba de nosotros, se quedó unos cuántos segundos callado, mirando con intensidad, haciendo un recorrido por todas nuestras miradas. Unos segundos que parecían advertir que lo que venía era tremendo. Nos miró como el que contiene en sus labios durante un instante el secreto de la existencia. Entonces habló de nuevo, retomando un tono de voz que se había ido evaporando entre tanto alcohol y tantas frases innecesarias que había soltado todo ese rato. Un tono de voz mas grave, mas profundo. Un ritmo mas pausado. Estructuró su discurso. Introdujo brevemente, nos ubicó el relato, todos comprendimos que nos llevaba a la noche en que murió G. Cooper, el gigante G Cooper y su extraña muerte, esa noche que todos fuimos enterrando en el fondo de nuestras memorias con la intención de no evocar lo que jamás comprendimos, esa noche terrible y angustiosa. Nos habló de esa innombrable noche y ya todos nos quedamos cabizbajos, asustados, intuyo, que como yo todos, con miedo a oir lo que ese borracho nos iba a decir pero sabiendo que solamente borracho se podía hablar de aquello. Nos describió con enorme precisión lo que estaba ocurriendo horas antes del brutal acontecimiento, como cada uno actuaba en su puesto, nos fue nombrando uno a uno, y resultaba sorprendente como podía recordar casi mejor que uno mismo, lo que cada uno decía o hacía en las horas previas a la muerte de G. Cooper.

.- El pasado es fácil juzgarlo desde el futuro. Ahora es fácil que cada uno de vosotros, cuando conozca la verdad, juzgue con facilidad, desde una ética profunda pero irreal. Las cosas del presente son otras, la ética, nuestra propia ética no siempre actúa cuando se la reclama, la vida se sucede mucho mas rápido que nuestras ideas, que nuestros conceptos, que nuestras creencias y nuestras bases de lo que debería ser la justicia. El presente no avisa y o te da respiro, viene como una bola de fuego y se planta ante ti mismo y no te deja reaccionar, no da espacio al pensamiento. Lo que sucede es todo mucho mas rápido y sucede desde las entrañas y estas, lo sabemos, no conocen de reglas, de conceptos ni ideas. Están se mueven por puro insinto animal, pura supervivencia. Eso me sucedió la noche que asesiné a G. Cooper.

Todos levantamos la vista, todos volvimos velocísimamente de nuestras reflexiones cuando confesó el asesinato. Un asesinato oscuro y terrible del que hasta ahora nadie conocía el culpable. Un culpable del que cada uno, en su soledad había sentido pánico, temor por ver el resultado de su acción. Es dificil describir el estado en que se encontraba G. Cooper cuando murió. Es dificil superar el trauma de tener aquella imagen delante. Al oir su confesión en medio de esa madrugada sentí, como nunca había sentido, odio. Odio en su mas pura esencia. Miré a aquel hombre y sentí desprecio y horror, pero sobre todo odio, un odio que era casi insoportable y que me negaba a sentir pero que no podía evitar.

.- Ahora me mirais desde ahí, desde el futuro. Desde este instante y me juzgais. Estais conteniendo vuestros instintos por saltar hacía mi y destrozarme. Eso, en el fondo es lo que deseais, destrozarme, hacerme desaparecer, por que finalmente sabeis quien es el creador de aquel instante traumático y terrible para todos. Eso mismo me scedió a mi pero que no pude contener, porque lo qe aquel hombre me hizo sentir fue reealmente insportable. No busco ahora vuestro perdón, si confieso es porque quiero que salgais de esa duda que e el fondo siempre os tortura. No voy a explicar lo que aquel detestable hombre me contó, cual fue a su vez su confesión que me hizo llevarle al horror, que despertó en mi para desear no sólo hacerle desaparecer sino que su desaparición fuera dolorosa. No me justificaré, no contaré que tres frases me dijo, tres frases que puedo reconstruir literales, palabra por palabra, completarlas como si aún hoy se estuvieran escuchando. Pero se que el mundo es un lugar mejor desde que aquel hombre despraeció, y si algo tengo que me redima es que yo fui el que libró a todos los hombres de la presencia de ese animal, de la existencia de esa bestia. Pero no espereís de mi, nunca esas frases, es terrible haberlas escuchado, no quiero pasar por el duro trance de oirlas de nuevo. Nadie, ninguno de vosotros las soportaría.

viernes, noviembre 07, 2008

Marilyn 2

Cada mañana, cada vez que despertaba ella creía ser Marilyn Monroe, pero Marilyn en toda su amplitud. Ella no se consolaba con sentirse la Marilyn de las fotos, una mujer atractiva y con un enormte potencial de atracción sexual. Ella también queria ser Marilyn la otra, la que se miraba por las mañanas en el espejo y sentía la desolación de la permanente insatisfacción, la del desquilibrio, la de los barbitúricos, la del miedo a la soledad, la del miedo a si misma. Cada mañana ella se miraba y lograba ver esa melena rubia, ese cuerpo menudo y encendido y se convencía y se saludaba asi misma:

.- Buenos dias, Norma Jeane Baker.

Cada conversación era una conversación que venía desde la lejanía, ella hablaba a los demás del peligro de ser la mujer mas deseada de los Estados Unidos, de ser perseguida por la prensa, de ser ese pajarillo al que esos desalmados salen a disparar con sus cámaras. Del horror de los rodajes, de la insatisfacción de saberse sólo uno objeto de deseo. Eso decía Norma Jeane Baker, pero la Norma Jeane Baker de ese pueblo olvidado y casi inexistente en medio del país. Y ella entraba en los bares y los del pueblo evidentemente la miraban, con sus vestidos colocados como trapos modernos en mitad de los cincuenta y cuchicheaban y ella interpretaba eso como el permanente cuchicheo sobre su vida. Era terrible e insoportable ser Marilyn Monroe, pero si cabe mas duro era ser Marilyn sin serlo. Sin embargo Marilyn 2, o Marilyn de en medio de la nada soportó o aguantó lo que no aguantó Marilyn o Norma Jeane Baker original. Ella soportó la presión de un entorno, aunque irreal, igual de extremo y feroz que el otro. igualmente tuvo a los Kennedy, igual esas presiones externas, ese desequilibrio, igualmente soportó el exceso en los barbitúricos, pero aún mas, vivió el paso del tiempo que no llegó alcanzar la otra y reescribió para si misma la historia original de Marilyn Monroe. Soportó el decaimiento de un cuerpo que fue mito, el envejecimiento de una mujer eternamente sexual y lo soportó reescribiendo una historia que no existía. Ese es quizá el mérito de Marilyn 2. Que en ese pueblo olvidado y lejano de Los Angeles supo resistir su propia desolación, su desasiego existencial, el sin sentido que iba cobrando la existencia torturada de ese mito sexual. Externamente fue conocida en el Pueblo como "la Loquita Monroe" y sin alcanzar la cumbre mitológica de la Marilyn original, si logró ser popular en su pueblo y algunos de los pueblos cercanos.

jueves, noviembre 06, 2008

Hombre libre

Pagó la habitación, salió al parking y se montó en el coche. Salió rapidamente de aquel pueblo. Condujo con la sensación de libertad no siempre real que sienten ciertos conductores cuando avanzan por carreteras secundarias sin un destino predefinido. En su caso si, en su caso si había un enorme sabor a libertad porque acababa de dejar tres años de carcel a sus espaldas, acababa de abandonar el encierro y ese viaje era la celebración de vuelta a la vida. No tenía destino, comprendió tras tres años de encierro que el destino es algo que es mejor no tratar de llevar a un terreno que creemos favorable. Si algo tiene el destino, si es que este existe, es que es un "ser", este si, absolutamente libre con el que es mejor no jugar a las cartas, siempre se pierde. El destino decide, decide dentro de su desorden, de su caos, de una lógica fuera de toda lógica. Así fue como con aquel dinero que le quedaba en el banco al salir de la carcel dos dias antes, se comró un coche de segunda mano y salió hacia afuera, esa era la única premisa, recorrer el vasto mundo que había fuera de esas paredes de las que conocía el orden y numero de todas sus manchas. Condujo oyendo la radio, luego oyendo discos que habían quedado casi olvidados, algunos pocos discos que había podido comprar y que fue disfrutando como autenticos manjares. Se abría la carretera secundaria como no se había abierto nada ante el en esos tres años, y en realidad esa era la palbra que lo definia todo:apertura. Nada se había abierto en tres años, y si algo es agradable de la vida, si algo le da sentido es ver como delante las cosas se abren.Se abría la carretera, sonaba la música y de algún modo alguien que había estado enterrado emergía. Observó con una sonrisa la forma de la montaña que se comenzaba a perfilar a lo lejos, el movimiento de las ramas de los árboles, el paso de las rayas blancas en la carretera, el movimiento de las nubes, el sol sobre la tierra. A un lado de la carretera un coche de la policia detenido observaba el paso de los coches, vigilando las posibles irregularidades, un viejo vértigo le subió por el esófago, pero los policias casi ni le miraron. Poco después se detuvo a tomar algo en un bar de carretera. Entró en un bar, se acercó hasta la barra y pidió un café, alguien sentado en una mesa, la única persona a parte del camarero y él que estaban en el bar, le miraba con una intensidad casi insoportable. EL contestó la mirada con cierto despreció, aquella insistencia le comenzaba a parecer ciertamente molesta. El hombre no bajó la guarda, siguió con los ojos fijos en él. Respiró hondo y trató de ignorar la extraña situación. Se bebió el café con mas rapidez de la deseada, pagó y salió. Mientras abría el coche, el hombre le llamó desde la puerta. Pensó que el destino, de nuevo, estaba complicando las cosas, que sin elegirlo de nuevo algo estaba caminando hacia un terreno que parecía conocer, o que realmente conocía de sobra, miró y el tipo desde la puerta del bar le miró y le sonrió. Fue justo ahí, en esa sonrisa vieja donde reconoció al hombre, fue justo ahí que sus tres años de carcel cobraron sentido, salió casi corriendo y se abrazó a aquel hombre, mas que abrazarse casi se colgó. Se miraron y sonrieron. Al lado, pasando por la carretera, siguió fluyendo o el creyó escuchar el pasó de lo que el sospechaba que era el destino.

miércoles, noviembre 05, 2008

La red

Un tipo nos indicó una puerta de salida al final del largo pasillo. En el exterior descubrí que estabamos en la azotea de un edificio. Nadie dijo nada, simplemente nos quedamos quietos esperando algo que evidentemente yo no sabía que era. Unos minutos después apareció un helicoptero y entendí que ese iba a ser el medio de transporte para salir de ahí. Alguien nos ayudó a subir, nos sentamos y despegamos, era interesante la vista de la ciudad desde esa perspectiva. Nadie habló, el piloto se giró una vez y nos dió la bienvenida, sobrevolamos la ciudad, la fuimos dejando atrás. ATravesamos las primeras montañas dirección sur, observé las carreteras, las formas de estas abriendose entre el paisaje y la tierra. Pasó un buen rato y descendimos. Aterrizamos en una inmensa casa en medio de un paisaje de montaña que desconocía absolutamente. Un tipo estaba esperando en el suelo. Bajamos y apagaron los motores del helicoptero. Mis acompañantes y el tipo que esperaba se dieron un abrazo realmente fraternal. Entramos en la casa, nos sentamos en un salón de decoración pretenciosa y con falta de gusto. Entonces ahí me quitaron las esposas. Uno de ellos me pidió, por ultima vez, el nombre de todos los miembros de la junta de bloguers con pseudonimo, el nombre real, evidentemente, de cada uno de nosotros. Aguanté, no dije nada. Me miró con sonrisa ironica pero con un vestigio de ira en el labio superior:

.- Mira Henri Simon Leprince. Quieras o no tendrás qe decir los nombres.

Pregunté con valentía, sin acobardarme:

.- Y vosotros ¿quienes sois?.

Se miraron como si en ese silencio debatieran entre ellos si confesar la identidad de ese oscuro grupo de intenciones incomprensibles.

.- Somos la "Sociedad invisible de usuarios anónimos".

Comprendí que aquello no era mas que el principio de una guerra que se venía gestando en los blogs de toda la red entre bloguers con pseudónimo y usuarios anónimos comentaristas desde mucho tiempo atrás. LA guerra estaba empezando y el secuestro, mi secuestro, cobraba de repente sentido. Miré las caras de esos usuarios anónimos que ahora me presionaban, me interrogaban y comprendí que eran un entramado complejo y extraño de gentes diferentes. Miré las caras un buen rato. No contesté. No solamente no contesté, sino que en un hábil movimiento, digno de película de acción, logré escapar.

Estoy en medio de la montaña, desubicado pero no rendido. Asustado pero a su vez con fuerza, convencido. Desde hoy soy un fugitivo, perseguido, constante, por la "Sociedad invisible de usuarios anónimos"

martes, noviembre 04, 2008

Ya es mañana

Amanece. Siempre amanece, por mas tarde que lo haga, por mas corto que sea el dia, al final termina haciendose de dia. Se va volviendo de la noche a paso lento, un ritmo suave, el ritmo delicado del regreso. He abierto los ojos cuando aún era de noche y he ido percibiendo la minima variación constante de la luz. Va entrando poco a poco ese color apagado, azulado y casi imperceptible a traves de la cortina. He soñado, he soñado y no lo recuerdo, creo que he soñado con el mar, con que estaba en otra época, en el siglo diecinueve pero no estoy seguro. Se ha borrado el sueño. Hay una frontera invisible entre la noche y el dia. Se va aceptando de nuevo esto que tampoco está muy claro que es. Me he levantado, he mirado el cielo desde la ventana. Un gesto enquistado en el código genético. Despertar y mirar el cielo, tratar de adivinar señales que se comprenden en el inconsciente. Pocas nubes, algo descubro que no conozco pero que entiendo sino no miraría cada mañana. Sino no haría ese gesto de despertar e interpretar el cielo. Camino hasta la cocina, unos pasos repetidos. Hay un silencio enorme, roto esporadicamente por algun ruido identificable en las casas de los vecinos. Una ventana, una puerta, unos pasos, un avión en el cielo de la ciudad. Ese avión me recuerda mis propias experiencias. Sobrevolar la ciudad a esta hora, llegando después de muchos años, de nuevo a esta ciudad. He recordado de repente aquel amanecer en aquel avión. Sobrevolar esta ciudad que ahora si entiendo y en aquel momento, desde la ventanilla de aquel avión no comprendía. Era una luz parecida a esta, veía los coches entrando a la ciudad por carreteras que no sabía de donde venían, veía poblaciones que iban rodeando con creciente densidad la ciudad. Ahora esas carreteras y esas poblaciones las podría identificar y sin embargo en aquel momento me parecían absolutamente incomprensibles. Tampoco podía identificar aquella sensación, aquella especie de oceano emocional en el que buceaba desde la ventanilla de aquel avión, pero eso aún hoy tampoco lo puedo traducir y moriré y aquello quedará así. Hay instantes intraducibles, y celebro que así sea. Eso nos hace desconocidos. Como desconocida es la chica de ayer, la de la cara peculiar. Parece de otro momento. De alguna manera es como si no estuviera. Puestos a fantasear podría pensarse que realmente viene de otro instante, de otro momento y que se cuela aquí y nadie se percata de eso. No habla mucho y mira hacia otro lado, no se que lado, pero otro, uno lejano, lejano en el tiempo. Simplemente la he saludado, cuando voy allí la veo y la saludo y contesta desde lejos, desde aquel tiempo en el que anda metida. Tiene siempre una media sonrisa, pero una sonrisa también dificil de leer. Sonríe desde atrás, pero un atrás que es un plano, un plano paralelo. Mira y no parece verte del todo, como si te mirara y supiera mas de tí que tu mismo. Estoy convencido que esa chica no vive aquí, vive en otro instante lejano, y no se si es eso, pero hay algo infinitamente atractivo en ella.

Ya va el dia, se afianza. Ya empieza. Otro dia en la tierra, una vuelta mas. Vete tu a saber, hablando de descifrar, de traducir, que cojones irá suceder hoy hasta que se vuelva de nuevo a la cama. Arranca la maquinaria, el despliegue de humanos desplazandose al trabajo, miles de reuniones, atascos, accidentes, parejas que comienzan una relación, parejas que las terminan, examenes en los colegios, resultados en el médico, futbolistas que entrenan, gente que despiden, gente que muere, gente que nace, escenas que se graban y que dentro de meses se verán en el cine, catarros, estornudos, averías, reformas, decisiones, aplazamientos, papeleos, risas, sonrisas, atracciones, variaciones, ensoñaciones, grabaciones, repeticiones, paseos, textos, palabras, blogs, periodicos, semaforos, corredores, el tiempo, la chica que desde atrás y con la sonrisa, viene de otro tiempo. Pistoletazo de salida.

lunes, noviembre 03, 2008

Estados fronterizos

Llegó al autobus cuando este cerraba ya las puertas, el conductor dijo algo con un tono de molestia que el no llegó a entender, enseñó su billete y se sentó. El autobus giró y salió del terminal por la avenida ancha que daba a la carretera nacional. Comprobó que el autbus estaba semi vacio, unas cuántas personas de aspecto diferente. Miró por la ventana y se quedó pensando un buen rato, el autobus ya avanzaba por la carretera, rodeado de una vasta y plana extension, pensó que los paisajes son estados de animo y esa llanura era uno extremo, desgarrado y algo vertiginoso. A lo lejos, entre arbustos secos vió un perro correteando, avanzaba el animal a poca velocidad y cojeando. Trató de descifrar las multiples posibilidades de como ese perro herido había llegado ahí, hasta el medio de esa llanura imposible, el único signo de vida entre tanta aspereza. No vió nada mas. Miró el reloj y se dijo que lo mejor sería dormir, descansar de esos dias violentos y agitados, descansar ahora que podía y que nadie le reconocia, calculó las horas que tardaría el autobus en alcanzar la frontera y cerró los ojos. No se durmió pero los pensamientos que tuvo, sin ser sueños, tenían mucho de ello. Un hombre al que no veía el rostro, abría su habitación y le decía algo incomprensible, abrió los ojos por un acto reflejo, aquel pensamiento abstracto le pareció algo con una enorme carga de peligro, respiró profundamente y volvió a cerrar los ojos, esta vez la duad fue creciendo, pensando que alguno de los pocos pasajeros aguantaba pacientemente a estar en mitad del viaje, mas metidos aún en la nada, o ese estado y ese paisaje que tanto recuerdan a la nada, para golpearlo y amenzar al conductor para soltar su cadaver ahí. Volvió a abrir los ojos, notaba cierta sudoración y un cierto aceleramiento del pulso. Trató de calmarse, pensó que todo ese nervio era producto del sueño acumulado y del cansancio físico extremo al que había llegado. Observó de nuevo a cada uno de los pasajeros. Dos mujeres mayores en las primeras filas, un joven extranjero un poco mas atrás con pinta de estudiante en busca de viajes románticos, cerca un hombre mayor con gorro y con la cabeza apoyada en el cristal, dormido profundamente, algo mas atrás una mujer de la que solo puede ver el perfil y de la que trata de construir el rostro entero, levanta un poco la cabeza para tratar de ver el cuerpo entero de la mujer que va mirando fijamente por la ventana. Nadie parece de los otros, de ellos, no hay ningún signo de peligro y decide hacer otro intento de dormir. Se queda dormido pero en seguida se vuelve a despertar, no consigue relajarse del todo. El paisaje sigue constante, invariable, abierto y plano, árido y carente de amabilidad. Apenas algún coche que pasa por el otro carril fugaz y anónimo. Mira entonces a lo lejos ve unas figuras lejanas, muy lejanas, apenas unas formas que se mueven. Son tres personas que caminan, todo le resulta extraño y con poco sentido, pero se queda mirando esa escena indescifable que se va quedando atrás. Abre la maleta y comprueba por decima vez que está todo, que lleva los papeles y el dinero y la carta que debe entregar al pasar la frontera. El ya sabe que una vez realizado el encargo seguirá bajando y se perderá en el anonimato del extranjero. No volverá en mucho tiempo al pais. La mujer de perfil gira la cara y le mira, pero sin mucha atención, como mira el que llava mucho rato ausente y de repente se da cuenta que hay mas humanos alrededor y los mira un momento para cerciorarse de que efectivamente no está solo. Entonces el se queda dormido. Esta vez profundamente, vencido por una agotamiento brutal. Despierta en la frontera, en ese momento enredado y lioso del paso de la frontera, un policia sube al autobus, mira a los pasajeros con gesto rutinario, varios ejercicios burocráticos y unos minutos después ya avanza el autobus al otro lado. Reconoce las primeras variaciones, las construcciones son ya diferentes, el lio en la calle ya es otro. Al rato están entrando en el terminal de autobuses de la ciudad a la que se dirige, se frena y todos los pasajeros se levantan, el mira de nuevo a la mujer de perfil, baja con su maleta y siente ganas de mear. Alcanza el baño, un baño donde le sorprende la figura de una virgén con una vela encendida delante, hay escrito algo que no comprende. Se lava la cara, bebe un trago de agua y sale. En ese instante siente un pinchazo agudo, casi eléctrico en medio del pecho, se sienta en el suelo mirando alrededor, una masa de gente va y viene ajena a su dolor. No puede hacer gestos, no puede hablar, siente un dolor que lo domina todo. Piensa pero no piensa con claridad gobernado todo su cuerpo como está por ese dolor. Se pone la mano en el pecho, respira hondo y trata de ponerse en pie, pero descubre o asume que ese dolor es serio, no es una tontería cuando de nuevo siente otro pinchazo, mira a un hombre a lo lejos tratando de pedirle ayuda, ve a la mujer de perfil pasar a su lado, está se le queda mirando descubriendo que algo no esta bien en ese hombre. Se acerca y le pregunta, el no puede contestar, simplemente mueve levemente la mano que tiene colocada en el pecho. A partir de ahí no recuerda nada. La siguiente imagen es la de él acostado en un hospital muy viejo y triste. Es de noche y tiene unos tubos pegados a su cuerpo. Hace un veloz repaso para comprender su situación. Al contrario que en as peliculas asa muchisimo rato, horas enteras, hasta que aparece alguien que le explique. Es de noche y todo esta muy oscuro, hay mas enfermos en su habitación, algunos de ellos roncan profundamente. Le gustaría tener las fuerzas minimas para ponerse de pie pero tiene el cuerpo como si se lo hubieran rellenado de cemento. Cuando casi está amaneciendo y el ha pasado por una gama incalculable de pensamientos y sensaciones todas ellas enormente parecidas a los paisajes del estado fronterizo, entra en la habitación una enfermera, le explica en su idioma pero de manera muy torpe y casi incomprensible, lo que le sucede. Le cuenta que fue recogido por una ambulancia en el terminal de autobuses, que ha sufrido un paro cardiaco que habrá que ver como evoluciona. La enfermera continua la ronda con los otros enfermos de la habitación, el de repente se acuerda de su maleta, la carta trascendental y los papeles, ve la maleta en una silla junto a su ropa muy bien doblada. Pasan muchas horas, toda la mañana y casi toda la tarde, cuando aparece la mujer de perfil. Ahora ya no de perfil sino de rostro entero, amablemente ha ido a preocuparse por su situación, le narra un poco como sucedió todo en el terminal de autobuses, el le agradece enormente su atención y su visita y dice que si todo sale bien le gustaría hacerla un regalo e invitarla a una buena comida cuando le den el alta. Ella se va y vuelve a quedarse solo muchas horas. De madrugada sueña con el perro que vió al salir de viaje. Ese perro cojo y perdido en medio de la amplitud y la desolación. Sueña que el perro tiene personalidad, pero una personalidad humana, no habla, pero actúa en su sueño a la manera de un hombre anciano. El le sigué, van caminando por unas calles vacias de una ciudad que seguramente no exista o que es la deformación de varias ciudades juntas que el conoce. En el sueño ve a la mujer que le ha ayudado, y sin preambulo y de manera anarquica hacen el amor. Se despierta de repente, agitado y con una sensación parecida al amor, piensa en la mujer y piensa que lleva dos meses sin acostarse con una mujer. Entonces se masturba. Le duele el cuerpo mientras lo hace, siente fatiga y seguramente sabe que no sea lo mas recomendable pero el sigue masturbandose pensando en la mujer. Así pasado un rato se vuelve a quedar dormido. A la mañana siguiente una enfermera que no es la misma del dia anterior vuelve a pasar, los médicos dicenq e debe seguir aún en observación. Se vuelve a quedar solo. No habl, porque no les entiende, con sus compañeros. Simplemente pasa las horas mirando el maletín y pensando en el porque de ese extraño destino.

sábado, noviembre 01, 2008

El comite de listos

Una vez finalizada la reunión hemos decidido varios asuntos sobre tu propia vida. Ahora tendrás que sentarte y escuchar lo que te tenemos que decir. Por un lado queda absolutamente prohibido cualquier viaje, creemos que no te convienen, que de ellos vienes siempre con cierta desasosiego, y al contrario de lo que tu crees estos te generan mucha insatisfacción, y ya sabes que lo que combatimos es tu propia insatisfacción. Salvo alguna ocasión muy justificada, los viajes quedan suspendidos seguramente por un largo periodo. Suspendida también tu manía de escribir guiones para películas que jamás se van a realizar. Inicialmente como afición no nos parecía mal, pero ni tienes el talento necesario, ni te aporta nada. Aún no hemos leido el primer guión con cierto interes. Se te ven demasiado las influencias, pecan un poco de pretenciosos y honestamente no deberías seguir, no ya sólo por nuestra propia recomendación sino por un puro ejercicio de honestidad contigo mismo. No eres guionista. Tus historias son innecesarias. En estos próximos tres meses se van a acabar los encuntros pseudo literarios con ese grupito con el que quedas a veces a hablar de libros. Los libros de los que se hablan son panfletos vacios, no necesitas mas basura para esa cabecita que tienes plagada de pajarillos, pero no ya sólo pajarillos al uso, no, tú cabeza está llena de pájaros borrachos. Nosotros te iremos dando los libros que debes leer, los libros que hemos acordado como los grandes libros y que toda persona debe leer, no te conviene desviarte de ese camino de la buena literatura y no de ese montón de literatos de medio pelo, jugueteadores de estructuras pero cabezas sin ideas ni emociones. Hemos decidido a su vez que lo que te conviene es entregarte con algo mas de pasión a tu tarea diaria. Esta genera mas respeto sobre tu figura que cualquiera de esas actividades extras a las que te dedicas y que tan poco te aportan. En el trabajo hemos percibido que no estás centrado, debes hacerlo con mas ganas. Reconocelo, en tu trabajo eres bueno, no te desvies de lo que se te da bien. Nosotros te vemos con mayor objetividad qe tú. Tu piensas que esas tareas externas te aportan mas de lo que tu te crees, tu tienes talento para lo otro, nosotros lo vemos mucho mas claro. COmprendemos esa falta de perspectiva por tu parte, mucha gente pierde la perspectiva, confunde lo que se le da bien y lo que le gustaria hacer bien. HEmos planeado muchas cosas mas, nuestro estudio ha sido absolutamente riguroso y hemos sacado conclusiones muy positivas de como queremos redirigir tu destino, pero de momento y por hoy vamos a dejarlo en estos primeros consejos y estas opiniones sabias sobre tu vida. Seguro te serviran de mucha ayuda. Mañana volveremos a hablar sobre tu destino. Descansa pues

viernes, octubre 31, 2008

Perspectivas

Cuando subió los tres pisos de esas escaleras absolutamente antiguas y muy deterioradas, comprendió que si tocaba esa puerta sería para cambiar, por siempre, el destino de su propia vida. Esperó, respiró profundo y cuando notó que de algún modo ya controlaba el instante, tocó el timbre. Sabía entonces lo que iba a suceder, ella abriría la puerta y de nuevo ese golpe violento, ese vertigo que seguía sin comprender. Ella abrió y entonces, tal como había imaginado, sintió esa inmensa bola, que casi quema, ascendiendo enloquecida e invisible desde la boca del estomago hasta la mismisima garganta, tragó saliva y la saludó. Ella iba vestida exactamente igual que como iba cuando se habían despedido al salir de la oficina un par de horas antes, con la misma mirada de siempre, le dijo que pasara. El abrió la bolsa y le entregó el paquete que en el fondo era la excusa, bien podría esperar esa entrega a la mañana siguiente, cuando se encontraran en las mesas de la oficina, mientras se enciende el ordenador y la gente, sin entusiasmo, se da los buenos dias. Se sentó en un sofá azul que había en el salón y esperó mientras ella desaparecía tras a puerta de la cocina. Vió algunas fotos, los libros de la estantería, una caratula de un DVD abierta que cogió para leer el título y ella volvió de nuevo con un par de cervezas. Ella se sentó enfrente y con tono pausado le agradeció el paquete que le acababa de entregar. El se quedó pensando cuando sería el momento idoneo que ambos esperaban, lanzarse como posesos por el sofá, no hablar, eso ya lo habían hecho millones de veces en esa oficina del infierno. No, ahora no, ahora era dejar salir la bola que asciende tantas veces desde la boca del estómago hasta la gargante y comerse con la ansiedad del que ha esperado demasiadas horas. ella no habló y el pensó que alguno debría ser honesto, declarar lo que era una evidencia y dejarse de instantes muertos. Sintió la bola de nuevo, peor está vez gigante, como si se hubiera convertido en algo realmente físico, recordó que por s arte los detalles estaban limados, el móvil lo había dejado en el coche para no verse en la obligación de no tener que cogerlo. La excusa en casa había sido bien trabajada y consistente, tan bien armada que podría llegar tarde, muy tarde sin levantar la mas mínima sospecha. Ella se levantó y el comprendió que ahí justo ahí, comenzaba lo que tantos meses llevaba esperando. Meses por eso, por algo que no iba a durar mas de veinte minutos. Ella giró abrió la ventana y se confesó, ara su sorpresa se confeso:

.- No tengo a nadie mas, estoy sola aquí. Esto es complicado, pero tengo que pedirtelo porque solo tengo confianza contigo. Es extraño, pero te cuento como un amigo, realmente mi único amigo aquí. Pero ¿Tu me podrías dejar dinero?, es vergonzoso esto para mi, pero todo se ha complicado y sino fuera una urgencia, una necesidad vital no pasaría por este trance desagradable.

Media hora después llegó a casa. Su mujer veía una serie en la televisión. Saludó cansado y reajustó su compleja mentira para excusar su aparición temprana en casa. Aquella bola de fuego que ascendía del estomago al la garganta, lentmanete, cada mañana en la oficina se había ido viniend abajo, perdiendo fuelle en esa ascensión. Eso si. Pasado casi un mes, ella le devolvió el dinero prestado y se lo agradeció profundamente

jueves, octubre 30, 2008

Literatura del aburrimiento

Al contrario de lo que se pueda creer, o de lo que creen ciertos lectores, el proceso de escritura de su obra, de aquella obra gigantesca, fue acompañado, muchísimas veces, por un prolongado tedio, por horas desgastadas y largas, en las cuales se despistaba con facilidad. Horas de aburrimiento frente al ordenador en las que apenas escribía un par de frases que terminaba borrando y en las que tantas veces se planteó abandonar y dedicarse a otro asunto. Si hay horas de placer, como luego confesó. Ratos en los que narrar se convierte en un juego adictivo. Momentos en los que escribir se parece enormemente a la felicidad o algo que debe ser eso que llaman felicidad, pero entre medias hay hojas y hojas que pasan con dolor, que cuestan, que no salen. Y el hombre mira al frente y piensa si aquello tiene sentido.

.- Tantas veces- Me dijo en aquella ocasión- he pensado en el sentido de escribir. Yo trabajo con el espiritú obrero, vengo de ahí, no entiendo el trabajo sin un grado de sacrificio. Soy metódico, cumplo un horario y los dias necesarios hago horas extras. Pero como en todo trabajo con horario hay muchas horas en las que lo mejor hubiera sido levantarse y cambiar de asunto. Y en esas horas muertas, en las que eres absolutamente improductivo es cuando te planteas el sentido verdadero de escribir. Cuando miras el texto, relees la última frase escrita que seguramente terminarás borrando y piensas: "¿Que hace un tipo como yo escribiendo?, ¿Para que cojones sirve todo esto. Este montón de páginas?" y de repente todo te parece enormemente absurdo.

Así el argumento se va construyendo entre momentos sublimes y ratos vacios y tontos. COnsciente de ese tedio, se encargó muchas veces de quitarle romanticismo a su profesión. "Escribir puede ser de los oficios mas aburridos del mundo" decía en una entrevista publicada nada mas ser editado el libro, en todo ese proceso de promoción que tampoco le interesaba en exceso. Tanto fue su obsesión ante este asunto que terminó radicalizandose. Concedió otra entrevista que lo llevó a su ruina. Tras aquello, la editorial no le público ni un sólo libro mas. Desapareció de los medios y no se supo mucho mas de él. Al morir, evidentemente, se convirtió en un personaje de culto.

Extracto de la polémica entrevista publicada:

"Escribo por necesidad, no por que lo haya escogido. En el fondo escribir me parece una enorme pesadilla. Lo realmente apasionante, lo hermoso es leer. Es la gran trampa que ha creado el lector. Es una enorme manipulación que se han inventado los buenos lectores para tener, siempre, algo que leer. Pintan al escritor de tipo interesante, de tipo con reputación, pero la verdad de todo esto es que escribir no tiene ningún interes. Escribir un libro, narrar una historia, crear personajes, buscar la frase exacta, indagar en el trasnfondo filosófico de toda trama, eso es abusurdo. Pasan muchas horas muertas y perdidas donde tu vida se pierde para quedar plasmada en una gran mentira sobre papel. Hágalo usted. Sientese y escriba un libro como este de setecientas páginas, donde aparecen doscientos personajes. Imaginese, doscientas psicologías diferentes. ¿Usted cree que alguién puede trabajar con doscientas psicologías diferentes?. Encontrar siempre la palabra precisa para describir ese lugar donde uno de los doscientos personajes acaba de llegar y encontrar el adjetivo rpeciso para describir la reacción de este ante ese nuevo lugar. Puedo asegurarle que eso debería ser un trabajo para becarios. Recuerdo cuando era joven, trabajé en un archivo. Ordenar todo por orden alfabético, todo el santo dia guardando cosas, ordenandolas. Fue mi primer trabajo. Escribir se parece a eso. Al primer trabajo, a ese que te dan por que ya nadie lo quiere hacer. Creame, lo mejor que puede hacer es hablar mal de este libro, de todos los libros. Es mas..... ¡¡¡ Quememoslos!!!"

miércoles, octubre 29, 2008

Situaciones extremadamente novedosas

La situación es compleja: Ayer sucedió algo indescriptible. Nunca, jamás, había vivido una situación semejante. No tengo referencias, no ya sólo en mi vida, sino en la vida de los demás, en la literatura, en el cine. Nada que me haga comparar aquello de anoche con algo que lo relacione en el pasado. Por lo tanto me enfrento ante una situación extraña, no puedo contar lo que sucedió porque jamás, nada, había sido parecido a aquello. Tan nuevo y tan diferente a todo que no podría emparetarlo a sensaciones ya vividas. No puedo nombrarlo porque sospecho nunca había existido nada como tal. Si lo recuerdo lo percibo, pero eso que percibo mientras recuerdo no tiene puntos conocidos que yo pueda descifrar para trasmitirlo. Jamás nunca había tenido información sobre algo como eso. Complejo entonces enfrentarse a algo que no puede ser nombrado y que además no puede ser comparado. Cada parte de esas sensaciones, de lo que vi, de lo que escuché, de lo que tuve delante fueron nuevas, absolutamente nuevas, no había un eco de otras cosas. Podría decir, anoche vi algo remotamente parecido al extasis, pero no, nada tiene que ver con el extasis, ni con el delirio, ni con el amor, ni con el miedo, ni con la locura, ni con el vertigo. Ese podría ser, quizá el ejercicio, nombrar cada una de las cosas que no fue, describirlo por negación, pero para negarlo tendría qe decir cada una de las palabras que definen, todas, sin dejarse atrás ninguna. Aquello no se parecía a nada, por lo tanto ni siquiera la negación lo rodearía. Tampoco podría inventarme na nueva palabra, porque tendría que definir eso que esa palabra encierra. ¿no existe lo que no se nombra?. Existe aquello que me resulta indescirable, incomparable, pero que no puedo nombrar. Existe, pero no se que es.

martes, octubre 28, 2008

Hasta allí

Otra vez. Una vez mas. Abrir los ojos otra vez, ubicarse en el universo y comenzar, comenzar siempre de nuevo. He ido perdiendo fuerza, sin darme cuenta, y eso hora es un simple recuerdo, he ido perdiendo potencia. En el principio y durante muchos años era algo inconsciente, giraba las piernas y todo el cuerpo arriba, ya estaba de pie. Ahora el giro es lento, cada movimiento tiene que venir acompañado de una pausa, que las piernas, el cuerpo entero, tomen un respiro, recuperar fuelle y seguir. Ahora salgo hasta la cocina y veo la calle y no me siento participe de eso que sucede, una especie de motor del que ya no formo parte, lentamente fui siendo expulsado. Tomo café por mas que no debería, pero hay vicios que van hasta el último suspiro, si me dieran a elegir, yo moriría en el instante que viene después de tomar el último sorbo del primer café de la mañana. Y viene el autoreconocimiento médico diario, porque cada dia encuentras un sintoma del tiempo, hoy vamos bien, me duele la espalda, pero menos que el fin de semana, me duele algo la cabeza pero algo tiene que ver el insomnio en eso. El insomnio, ese virus que va creciendo. Por mas que trato no lo comprendo. Hay un juego en el dormir que consiste en seguirse y dejarse escapar, en el instante que te dejas escapar te duermes, según envejeces la parte que se tiene que escapar no lo logra y te pasas la noche persiguiendote. Sin embargo, aún sin dormir, me paso la noche en una especie de zona misteriosa, no sueño, pero tampoco deambulo por la parte real. Me da, entonces, por recrear ese pasado. Creo, ya no estoy seguro, que lo modifico, juego tanto con el que ya no se que fue y que no. Recuerdo caras, gentes y cuando caigo en cuenta que también para ellos han pasado los años, trato de imaginarmelos ancianos y no lo consigo. Juego a la loteria, porque tiene mucho de loteria, ¿Este o este otro habrán llegado hasta aquí?. Preguntas sin respuestas. Lo que no te dicen es que según envejeces la relación con la muerte es relativamente diferente, se asume que la batalla, de antemano, está perdida. Luego, a terminar el café me miro en el espejo y recuerdo lo que una vez, un verano a media tarde nos confesó mi abuela: "Lo sorprendente es cuando me veo en el espejo. Creo estar viendo a otra persona. Siempre espero, al ir a verme reflejada, a una mujer joven. La del espejo, esa mujer mayor, no soy yo". Ahora lo recuerdo, recuerdo el tono cuando nos lo confesó, como alguien que deja un mensaje escrito sabiendo que muchos años después alguien lo leerá. Así es, ahora comprendo. Hoy me vestiré despacio, saldré a la calle y caminaré hasta una zona donde apenas pasa nadie. Me sentaré de nuevo en ese banco como cada mañana y, si sé que no está, pero yo la veo y hablo con ella, y ella no dice nada pero yo me lo imagino, y sucede que tanta fuerza que yo me lo creo. Digamos que es una ficción aceptada. Me siento ahí y va apareciendo, no aparece de golpe, va llegando poco a poco, a veces ni siquiera hablamos, como entonces, a veces le cuento cosas de los chicos, poco mas, al final con poca cosa basta.

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